Opinión

Covid-19, riesgos de los inmigrantes mexicanos en EU

Desde el inicio de la pandemia se han agilizado los procesos de expulsión de inmigrantes indocumentados. | Alejandro García*

  • 11/10/2020
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La posibilidad de contagio y padecimientos por covid-19 ha modificado nuestra percepción acerca del curso de la vida diaria, dado que ahora, salir de casa para realizar nuestras rutinas y actividades cotidianas sin importar cuáles sean, es percibido como potencial fuente de riesgos para la salud. En numerosos informes emitidos por instituciones de salud de cada país y también por organismos internacionales, se ha recomendado a la población permanecer en casa como forma de disminuir la transmisión del virus; además, subrayan la necesidad de suspender definitiva o temporalmente actividades presenciales que no sean esenciales.

Sin embargo, dada la dimensión global que ha adquirido la pandemia, ha sido importante para los países asegurar el suministro de alimentos, la industria energética, y la capacidad de brindar atención médica, servicios de limpieza, entre otras actividades fundamentales. En este sentido, distintos sectores no han parado y las personas no han abandonado sus puestos de trabajo. Por ello es necesario preguntarse, ¿quiénes se enfrentan en mayor o menor medida al riesgo de contagio de covid-19 y otros peligros asociados a su ramo de actividad?; y, por otra parte, ¿cómo ha llegado a ser públicamente justificable y socialmente aceptado que determinadas personas asuman y acumulen situaciones de riesgo?

Es importante considerar la situación actual de miles de personas que asisten a trabajar todos los días y que no sólo enfrentan el peligro de contagiarse del virus, sino también otras amenazas asociadas principalmente a su estatus legal y al carácter transnacional de su experiencia migratoria. Ahora bien, repasemos brevemente la situación de los inmigrantes mexicanos que trabajan en el sector agrícola, así como en la industria del empaquetado de carne en Norteamérica.

De los 45 millones de migrantes que viven en Estados Unidos actualmente, el 25% son de origen mexicano[i], mientras que, en Canadá el número de migrantes mexicanos residiendo en aquel país sobrepasa la cifra de 94,000[ii]. Es difícil establecer cuántos inmigrantes sin documentos residen en ambos países.

No obstante, sabemos que la emigración desde México hacia Estados Unidos se caracteriza históricamente por proveer de una cantidad importante de fuerza de trabajo, la cual se ha reproducido y aumentado, aun cuando no todos los que cruzan la frontera para trabajar están autorizados para hacerlo. En el caso de Canadá, el flujo migratorio desde México es posible debido a programas temporales para trabajadores agrícolas, aunque es importante reconocer que muchos de los trabajadores mexicanos que allá laboran, no cuentan con el permiso para hacerlo, lo cual puede conducir al abuso de algunos empleadores al limitar su acceso a los servicios de salud y seguridad social, vulnerando su persona y su experiencia migratoria.

Por lo anterior, es conveniente considerar que la distribución y el manejo de riesgos vinculados a los mercados laborales tiene connotaciones políticas que se acentúan en contextos migratorios. Aunque resulta azaroso el hecho de nacer en un país y en un estrato socioeconómico determinado, lo que no es accidental, es la posición que ocupan los inmigrantes en el esquema de la estructuración de un sistema internacional de producción del cual forman parte, y que los sitúa, dependiendo del grado de profesionalización de cada persona, con mayores o menores posibilidades de ser tomado en cuenta en programas de protección y asistencia social para no-ciudadanos[iii].

Previo a la pandemia, la relevancia de la fuerza de trabajo en el sector agrario y la industria del procesamiento de carne no era reconocida por los empleadores y las autoridades tanto en Estados Unidos como en Canadá, ya que los han mantenido dentro de regímenes de irregularización migratoria que los llevan a vivir con la amenaza constante de ser deportados, además de no contar con acceso a servicios de salud o derecho a algún tipo de residencia[iv].

Durante la continua expansión de la pandemia tampoco ha existido una intención por protegerlos, pues en el caso de Estados Unidos, el presidente Trump ha impulsado medidas para evitar que la industria de la carne se detenga. Asimismo, desde el inicio de la pandemia se han agilizado los procesos de expulsión de inmigrantes indocumentados, lo que ha resultado en la deportación de 6 mil 300 personas desde Estados Unidos hacia diversos países[v].

En los últimos meses se ha destacado—como en otras coyunturas históricas—que las condiciones de hacinamiento en la vivienda, el restringido acceso a servicios y atención médica, la desigual remuneración económica por el trabajo y el riesgo de ser deportados, son elementos que articulan las rutinas y actividades habituales que realizan los inmigrantes con estatus legal precario. Esto implica que en la totalidad de su experiencia migratoria las personas asumen y toman riesgos.

Los riesgos que enfrentan los trabajadores inmigrantes no son de ninguna forma naturales, pues dependen de la organización más o menos institucionalizada, jerarquizada y coordinada de actividades cotidianas sujetas a las estructuras actuales del ámbito legal, laboral, económico y social.

A modo de cierre, es importante considerar que las organizaciones y los procesos de lucha por los derechos de los inmigrantes, eventualmente impulsarán en los debates públicos respecto a la inmigración y la distribución de riesgos en los mercados laborales, la necesidad de reconfigurar los regímenes de irregularización migratoria. De la acción política de los inmigrantes puede emerger otro régimen de lo públicamente justificable, en donde no sean ellos quienes deban asumir inevitablemente todos los riesgos contemporáneos.


Alejandro García Juárez. Doctorante en Estudios del Desarrollo. Problemas y Perspectivas Latinoamericanas del Instituto Mora. Maestro en Sociología Política por el mismo instituto y Licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México.


[i] Estados Unidos. Covid-19 e (In)movilidad en las Américas. https://www.inmovilidadamericas.org [Consultado el 26 de agosto de 2020]

[ii] Unidad de Política Migratoria, 2019. Canadá, país de inmigración: el caso de la población mexicana. Disponible en: http://portales.segob.gob.mx/work/models/PoliticaMigratoria/CEM/Investigacion/PM02.pdf [consultado el 26 de agosto de 2020]

[iii] Velasco, J. C. (2016). El azar de las fronteras: Políticas migratorias, justicia y ciudadanía. Fondo de cultura económica.

[iv] Canadá. Covid-19 e (In)movilidad en las Américas. https://www.inmovilidadamericas.org [Consultado el 26 de agosto de 2020]

[v] Estados Unidos. Covid-19 e (In)movilidad en las Américas. https://www.inmovilidadamericas.org [Consultado el 26 de agosto de 2020]

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