Opinión

COVID-19: datos y fake news

Las dudas sobre los datos oficiales y las fake news no ayudan a las personas para enfrentar esta contingencia sanitaria. | Carla Humphrey

  • 03/04/2020
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Con más de un millar de personas contagiadas en nuestro país y, desafortunadamente, 37 que han fallecido, una afirmación siempre está en boca de todos: el gobierno nos miente, no son las cifras reales.

Ante esta afirmación que con total convicción realizan ciudadanos principalmente en redes sociales, parece que el problema de la información y la forma en que se comunica es el tema de fondo, pero no es un asunto exclusivo de este gobierno, es casi un tema cultural. Las y los mexicanos, como también los ciudadanos de algunos otros países, siempre hemos pensado que el gobierno miente, que altera, esconde o maquilla las cifras para su beneficio, hasta aquí no veo la novedad o vehemencia con la que en diversos foros y publicaciones se defiende este argumento. Lo importante de esta descalificación son los datos, inexistentes o parciales, en las que se sustenta: hay un estudio que dice otra cosa; yo conozco al amigo del primo de un conocido que está enfermo; una amiga que su primo es doctor dice que; no puede ser que tengamos menos contagiados y muertos que otros países y un largo etcétera.

Junto a la “duda” respecto a la información presentada por el gobierno, las fake news son el otro gran problema al que nos enfrentamos: que si un gobernador se contagió, para después desmentirlo; que el virus se transmite por la crema y el maquillaje; que a un conocido no quisieron hacerle la prueba; que hay que salir a todos lados con cubre bocas, por mencionar algunos de los que todos hemos escuchado.

Lo único que tenemos claro, porque así lo ha señalado la Organización Mundial de la Salud, es que es una enfermedad respiratoria infecciosa transmitida por un virus, que se transmite principalmente por contacto personal cercano con una persona contagiada y que los síntomas más comunes son fiebre, cansancio y tos seca y que algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, dolor de garganta o diarrea.

En un escenario incierto como el actual en el que nadie, ningún país en el mundo tiene claridad de lo que va a pasar, de los tiempos que tardaremos en cada etapa de esta crisis, de los plazos y forma correcta para enfrentarla, las dudas acerca de los datos oficiales y las fake news no ayudan en nada a las personas para enfrentar esta contingencia sanitaria.

La responsabilidad del gobierno es ineludible, pero también de cada uno de nosotros para cuidarnos, ser responsables si tenemos síntomas del virus y evitar contagiar a otras de personas. Tener mayor cuidado con los grupos vulnerables y garantizarles la atención adecuada es deber de todos. También es responsabilidad de las y los ciudadanos compartir información falsa, o que no sabemos su fuente, porque eso crea un clima de tensión, miedo y paranoia que contribuye a que los recursos públicos y privados que se están destinando a la atención de esta pandemia deban distraerse en combatir noticias falsas, rumores o en atender a pacientes que por una de estas notas acuden a un hospital sin necesitarlo, distrayendo personal sanitario, medicinas y atención hospitalaria de la gente y los casos que realmente los necesitan.

En un momento de nuestras vidas que estamos obligados a hacer un alto, a revalorar otras formas de convivencia puertas adentro, a repensar la forma en que socializamos y nuestros hábitos, a trabajar desde casa y a aportar a nuestro país nuestro esfuerzo por cumplir con las jornadas de distanciamiento social, en qué contribuye la duda sobre los datos oficiales o la difusión sin el menor filtro de noticias falsas.

El primer reto es conservar la salud y defender la vida de las y los mexicanos. El segundo, es el país que tendremos una vez superada la crisis sanitaria. Las condiciones económicas, de seguridad y sociales serán muy complejas y tendríamos que estar todos pensando cómo, desde nuestras posibilidades, podemos ayudar a los demás.

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