Opinión

Corrupción, el gran negocio

Fraude y bajos salarios

  • 08/11/2017
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No es sorpresa, pero indigna saber que el fallecido Joaquín Gamboa Pascoe, dirigente de seda de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), guardara entre los años de 2014 y 2015 depósitos por más de 15.5 millones de dólares en paraísos fiscales.

La pregunta recurrente es: ¿Cómo es posible que un líder de trabajadores pudiera reunir semejantes cantidades de dinero y escabullirse de los ojos visores de las autoridades fiscales? Se trató de un abogado que pronto se convirtió en líder sindical y se encumbró después como político de altos vuelos, ocupando un lugar en el Senado de la República como premio a sus tareas cumplidas.

No se trata de denostar y cuestionar a personas que ya no están vivas, lo criticable es que ese mismo sistema de enriquecimiento a costa de los trabajadores sigue subsistiendo. Son recursos económicos que los líderes reciben de los mismos empresarios, a cambio de contratos colectivos leoninos.

La generación de mayor corrupción proviene del sector privado quién prefiere compensar con recursos millonarios a los líderes que otorgarles beneficios directos a los trabajadores".


Se puede afirmar que los llamados Contratos Colectivos de protección, que la legislación laboral permite, es una de las mayores industrias de corrupción en la que participan abogados del sector patronal y líderes, dueños de registros sindicales.  Este tipo de negocios operan sobre la base de chantajes y amenazas a pequeñas y medianas empresas, quienes a cambio de operar sin contratiempos prefieren entregar cantidades importantes de dinero para hacer a un lado al líder sindical molesto.

El caso es que ciertos abogados de empresas, (no todos están en ese negocio, también hay asesores patronales probos y honestos) le avisan a su cliente que para quitarse de una amenaza de huelga tiene que entregar, por ejemplo, un millón de pesos.  Al líder sindical le entregan un 20 o 30 por ciento de esa cantidad y el resto se lo queda el asesor empresarial. Se retira la amenaza de huelga y se firma un contrato colectivo sin prestaciones superiores a la ley, anulando la estabilidad en el empleo y retirando cualquier tipo de bilateralidad. La voluntad del patrón es lo que impera.

Ciertos abogados patronales trabajan en “sociedad” con líderes sindicales.  Dependiendo del tipo de negocio, es el porcentaje y el monto de los dividendos a repartir a costa de los dineros de los empresarios que son engañados por sus propios defensores.

La reciente reforma al artículo 123 constitucional del mes de febrero de este año, obstaculiza estos emplazamientos a huelga furtivos para evitar chantajes a patrones, pero no a los contratos de protección que se firman a espaldas de los trabajadores".


Es un hecho lamentable que esta reforma de gran calado sea un verdadero fraude, que condene a los trabajadores a salarios de miseria.

Los negocios en los que se ven inmersos ciertos líderes sindicales también tienen que ver con recursos públicos o licitaciones a modo. Gamboa Pascoe tenía negocios inmobiliarios de vivienda popular, logrados a costa de la influencia del poder que lo rodeaba.  Las operaciones en INFONAVIT y negocios correlacionados con la contratación colectiva que tenía a trasmano lo hicieron imán de recursos económicos altamente redituables.

Actualmente pululan líderes como Carlos Romero Deschamps dirigente del sindicato petrolero o Víctor Flores, del sindicato ferrocarrilero que ostentan modos de vida y recursos económicos a la vista de todos sin que puedan explicar su procedencia.  No hay autoridad que los investigue, porque para este sistema, no hay delitos que perseguir.

A los empresarios y asesores metidos en estos negocios tampoco se les puede seguir la pista, porque lo hacen debajo de la mesa o con el contubernio de ciertos funcionarios que se hacen de la vista gorda. Todo para ellos es “orden y progreso”, la corrupción como el gran negocio, para los trabajadores, fraude y bajos salarios.

Otros avatares

Como un balde agua fría cayó en sectores gubernamentales la destitución del jefe Delegacional en Venustiano Carranza, Israel Moreno Rivera y la consignación penal de José Manuel Ballesteros López, exjefe delegacional de esa demarcación y diputado local en la ciudad de México, por incumplir un amparo que desde hace tres años ordenaba reinstalar a cuatro trabajadores de esa demarcación.  Es aplaudible esta acción, pero aislada.

Hay miles de laudos sin incumplir en el ámbito federal y local, que de seguir así la Suprema Corte de Justicia con esas medidas seguro dejaría las sillas vacías y sin gobernantes.  ¿Cuándo veremos a funcionarios federales caer?

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota



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