Opinión

Corregir el rumbo

Es momento de actuar y de cambiar la estrategia. La situación es grave pero muchas vidas se pueden salvar si la gestión de la pandemia cambia. | Marco Adame

  • 02/02/2021
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La semana pasada el INEGI reveló un subregistro en las cifras de muertes por covid-19 reportadas por la Secretaría de Salud. Mientras que de enero a agosto pasado los voceros del gobierno reportaron 75,017 muertes, el INEGI encontró que la cifra real era de 108,658; 44.8% más. De seguir hoy ese porcentaje de sub-registro, podría decirse que México es el segundo país con más fallecimientos en el mundo. 

Hoy nuestro país vive uno de sus peores momentos en cuanto a la pandemia. Las cifras oficiales aún con sub-registro así lo demuestran. El sistema de salud quedó rebasado. Esta enfermedad no distingue clase social, credo religioso ni posiciones políticas. Y ha traído consigo enormes costos humanos, económicos y sociales. 

Sobre la pandemia podemos decir muchas cosas, pero lo que no podemos dejar de lado es que está implicando una cuota de dolor y muerte inconmensurable. Detrás de la pandemia hay un drama humano de angustia y desesperación. 

Cuando una persona resulta positivo comienza la incertidumbre de cómo le afectará la enfermedad; de los seres queridos a los que pudo contagiar; de si podrá contar con la atención médica; si podrá conseguir los medicamentos y en el caso de las familias de escasos recursos de si podrán costearlos. Y detrás de las miles de muertes, está el dolor y el desconsuelo de un padre, una madre, un hermano o un hijo que han perdido. 

Por si esto fuera poco, los efectos económicos y sociales son devastadores. En nuestro país el impacto ha sido doble; nuestra economía ya había caído el primer año del presidente López Obrador y según cifras del INEGI con la pandemia la contracción económica llegó a -8.5% en el 2020; la mayor contracción desde 1932. Y de acuerdo a cifras del IMSS el empleo formal el año pasado registró la peor caída desde que se tiene registro con 647,710 personas que quedaron sin trabajo. 

Por su parte, de acuerdo al CONEVAL la pobreza laboral para el tercer trimestre de 2020 llegó a 44.5%, el nivel más elevado desde que se hacen mediciones. Y de acuerdo al INEGI el año pasado más de un millón de micro, pequeñas y medianas empresas cerraron definitivamente. 

En cuanto al Sector Salud, el gobierno no tomó la pandemia con la seriedad debida. No se promovió desde el inicio el uso de mascarillas. Hubo desabasto de lo básico en los hospitales. Y tampoco se siguió el consejo de la OMS de realizar pruebas de detección masivas para cortar las cadenas de contagio. 

El gobierno federal ha actuado de manera unipersonal tomando decisiones equivocadas. Excluyó de las decisiones al Consejo de Salubridad General, al Consejo Nacional de Salud, integrado por los secretarios de salud de los estados, y también al Consejo Nacional de Vacunación, compuesto por expertos de instituciones de salud tanto públicas como privadas. Desde Palacio Nacional lo que ha primado es el centralismo, el personalismo y la arrogancia.

Se ha dicho de muchas maneras que es urgente una auditoria en salud a fin de revisar lo que se está haciendo mal para corregirlo. La pandemia ha afectado de manera diferente a los países según sus respuestas. Y es evidente que en nuestro país muchas cosas se están haciendo mal. 

Por tercer mes consecutivo México es el peor de todos los países evaluados en el estudio de Bloomberg, que analiza las distintas respuestas gubernamentales frente a la pandemia. Asimismo, una investigación del Lowy Institute, que estudió el manejo de la pandemia, clasificó a México en el puesto 97 de 98 países evaluados. 

Respecto a la compra de vacunas existe una gran cantidad de dudas. El gobierno ha reservado información que debería ser pública. Y la decisión de permitir las compras estatales es una manzana envenenada, siendo que hoy en día el único que realmente puede hacer las compras es el gobierno federal. 

Por su parte, la Unión Europea y Estados Unidos han acordado la compra de dosis que les permitiría vacunar a su población dos veces; en el caso de Canadá casi 5 veces. Y el ritmo de la vacunación es muy diferente según cada país. De acuerdo al The New York Times al paso que va a Israel le tomaría cuatro semanas vacunar a toda su población, a Reino Unido tres meses, a Estados Unidos seis meses y a México ocho años y nueve meses. 

Es momento de corregir el rumbo a fin de frenar esta pandemia que está fuera de control y que hoy representa la segunda causa de muerte en nuestro país. Se debe entender de una vez por todas que para vencer el covid-19 no basta con centrar los esfuerzos en asegurar camas de terapia intensiva, sino que se necesita fortalecer las medidas de prevención y contención con acciones más contundentes. 

Es urgente transparentar la información, dejar el centralismo y la cerrazón y ampliar la cooperación y hacerle caso a los expertos. Se necesita de un programa de vacunación más amplio y desterrar toda duda de un posible uso electoral de esta. Se requiere de apoyos fiscales para que las micro, pequeñas y medianas empresas puedan sobrevivir. Y ampliar los recursos para el sector salud; si es necesario cancelando obras no prioritarias. 

Se dice que el último instinto que se pierde es el de supervivencia. Es momento de actuar y de cambiar la estrategia. La situación es grave pero muchas vidas se pueden salvar si la gestión de la pandemia cambia. Sí podemos hacer mejor frente a esta crisis sanitaria, aún estamos a tiempo de rectificar. 

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