¿Contingencia comunicacional?

Los habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) tuvimos que enfrentar, desde el martes pasado, otra contingencia ambiental. Es la quinta en lo que va del año y fue causada por unas partículas llamadas PM2.5.

Aunque la información difundida por el gobierno de la #CDMX ha sido abundante desde el momento en que se detectaron los primeros indicadores negativos en la calidad del aire, las críticas no han cesado por la tardanza en el anuncio del plan. También porque las medidas anunciadas han sido insuficientes y por la confusión que generaron en la población.

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Los especialistas coinciden en que se trata de un problema que se generó hace casi treinta años. Sin embargo, los esfuerzos realizados desde entonces han sido parciales, desarticulados y débiles. En consecuencia, los retos que tiene Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la CDMX, son de enormes proporciones.

El primero está en evaluar la eficacia del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire, cuyos parámetros no están resultando los más adecuados. El segundo, en la persistencia e ineficacia del Sistema de Movilidad, el cual tiene que ser resuelto desde una perspectiva multisectorial (evitando que crezca el número de vehículos que circulan en la capital). Y el tercero, en la adaptación al nuevo escenario que requieren los Protocolos de Comunicación y de Crisis.

También puedes leer: Crece la preocupación sobre las medidas para combatir la contaminación en la CDMX, El País, 2 de marzo de 2019.

Lo que ha sucedido en estos días confirma que el gobierno de la CDMX padece una contingencia comunicacional. No solo por lo que está pasando en materia ambiental, sino por la inseguridad y violencia que han registrado un incremento preocupante desde hace varios meses. El problema es grave y el miedo con el que vive la gente lo hace más complicado.

La Jefa de Gobierno tiene que reforzar y mejorar su comunicación con la ciudadanía. Cuenta con el liderazgo, capacidad y experiencia que se requieren. Sin embargo, tiene en contra la política de comunicación del gobierno federal, que se concentra en la figura del presidente de la república, y la carencia o falta de efectividad de los protocolos de comunicación ante las situaciones de emergencia o crisis del gobierno que encabeza.

Lee más: Leo Zuckermann. La tragedia de los colaboradores de AMLO, Excélsior, 14 de mayo de 2019.

La CDMX requiere un modelo operativo

La problemática no solo está en la #Estrategia. Se puede ver en la falta de claridad para explorar los conceptos básicos de la contingencia. ¿Por qué es extraordinaria? ¿Qué son las PM2.5 y cómo pueden afectar nuestra salud y, sobre todo, la de los grupos vulnerables?

De igual forma, se observa en la falta de claridad y contundencia en la narrativa. ¿Por qué se limitó la circulación de vehículos hasta el miércoles, a pesar de que también subieron en forma significativa los niveles de ozono desde el fin de semana? ¿Por qué el plan se activó cuatro días después de que se dispararon las alarmas? Si la situación fue tan delicada como se dio a entender en las conferencias de medios y comunicados oficiales, ¿por qué no se aplicaron medidas más rígidas?

A la contingencia ambiental se le dio trato de crisis y, según parece, no lo era. Es correcto y conveniente que en este tipo de casos no se escatime ningún esfuerzo para informar, orientar y tranquilizar a la población. Sin embargo, el manejo comunicacional y la abundancia de argumentos y voces oficiales solo incrementan la preocupación, el desconcierto y la desinformación.

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La CDMX es una zona de riesgos naturales, de seguridad, políticos, económicos, sociales y de convivencia importantes y permanentes. Los hemos padecido en demasiadas ocasiones. Muchos lo hemos experimentado en carne propia. Por eso, en los contextos críticos, hemos aprendido y comprendido la importancia que tiene una comunicación social efectiva, más en las nuevas condiciones que nos plantea el nuevo ecosistema de comunicación.

Ante la importancia que han adquirido las #RedesSociales, los protocolos y planes deben ajustarse a la nueva realidad para no cometer errores. La saturación de información y de datos no ayudan. Tampoco la falta de claridad en los objetivos y metas que se deben cumplir en el marco de una situación crítica. Mucho menos el uso de un lenguaje complicado, en el que los conceptos y argumentos que se manejen puedan ser interpretados de muchas maneras.

Los protocolos profesionales y elaborados con gran detalle son indispensables. Pero eso no es todo. Además de mantener activa la presencia institucional de la Jefa de Gobierno, es necesario nombrar, preparar y entrenar a un Portavoz. También lo es la instalación de un Cuarto de Estrategia o de Situación, en el que participen todos los funcionarios involucrados en las contingencias desde un enfoque metropolitano. En un espacio así, el liderazgo y las buenas intenciones no son suficientes.

El gobierno de la CDMX requiere un modelo operativo, de coordinación interinstitucional y comunicacional más completo, factible y sofisticado. Tengamos presente que en ello va la tranquilidad, la seguridad, la integridad, la salud y la vida de una población conformada por más de 20 millones de personas.

Lee la opinión de un experto: Fernando Díaz Naranjo. Entre la esperanza y la realidad en la CDMX.

¿Crisis de popularidad?

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