Opinión

Consulta fallida ¿con sabor a justicia?

¿A qué estado de derecho se refieren los opositores de la 4T? | Ismael Jiménez

  • 03/08/2021
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La consulta para enjuiciar a expresidentes resultó ser un fracaso para unos, mientras que, para otros, fue todo un éxito. Los resultados según la visión de un lado y otro, se sustenta en el número de ciudadanos que acudieron a las casillas en lo que podemos considerar, como el primer ejercicio oficial de democracia participativa.

Pero, tratando de ser honestos, la consulta no perseguía precisamente que se desbordaran las casillas, cierto, se esperaba una mayor participación ciudadana, y que no ocurriera, dio pie a un sinfín de especulaciones y conclusiones que abonan a la distorsión del contexto como verdades únicas.

Los resultados de la consulta, parecen favorecer a quienes se oponían en llevar a cabo el ejercicio que, desde el INE, se encargaron de desdeñar y descalificar en muchos sentidos, pero que los estatutos electorales y la constitución les obligó realizar. De tal suerte que, al día de hoy, se asumen como garantes de la democracia.

Al final, la ley se impuso y se celebró un ejercicio que se pretenden hacer creer que fue fracaso. En términos prácticos, el número de votos ejercidos no es significativo, pero la incógnita que dejó, es por qué hubo una participación tan baja.

Desde el domingo, las especulaciones llevaron a los opositores de la 4T a afirmar que la gente rechazó la propuesta y está harta de tantas estupideces, como afirmó Ricardo Anaya. Pero entre tantas elucubraciones, hay un factor que no se debe ignorar, pues la baja participación, no significa per se que, a los mexicanos, No les importen los abusos y excesos de los gobiernos del pasado.

La mayoría de los mexicanos, saben y tienen claro que, durante los últimos cinco sexenios, corrupción, impunidad, excesos y abusos, fueron, y son, un lastre que castiga a unos y privilegia a otros.

Pero de ser ese el sentido del colectivo ciudadano, argumentarán los que festejan el fracaso de la consulta ¿por qué no salieron a votar? pues asumen que el abstencionismo, es un rechazo tácito a la iniciativa del gobierno. Lo cual no es necesariamente cierto.

Es posible que muchos ciudadanos, hayan evaluado su participación en función de qué tan sencillo puede ser, o no, enjuiciar a los expresidentes. No por falta de voluntad del gobierno de la 4T, si no por los tecnisismos legales que podrían ser un obstáculo largo y costoso para enjuiciar a dichos personajes.

Y es que, quienes argumentan que la ley no se consulta, si no que se aplica, implícitamente están aceptando dos cosas. Primero, que si las leyes permiten e indican que se pueden y se deben enjuiciar a los expresidentes y no fueron aplicadas por sus respectivos sucesores, entonces omitieron la ley y se volvieron cómplices de sus antecesores al encubrir o suprimir cualquier delito que les pudiera ser imputado.

En segunda instancia, quienes hoy argumentan con tanta vehemencia la aplicación de la ley, pero se quedaron callados y muchos de ellos desde sus medios y sus plumas guardaron silencio u omitieron señalar e imputar responsabilidades jurídicas a los exmandatarios, también fueron cómplices.

De hecho, muchas de esas voces de opinadores y plumas que hoy se desgarran las vestiduras por la realización de una consultafallida”, como la llaman, eran mudos, o sus intereses de entonces, eran otros, pues está claro que quienes alzaron la voz, denunciaron, indagaron, investigaron y documentaron actos de corrupción e impunidad, hoy están bajo tierra, mientras que, los más afortunados, están en la cárcel, pisaron la cárcel o fueron o siguen siendo perseguidos y acosados por las esferas del poder económico y político.

Esto, Anaya y compañía, no es una estupidez y la gente lo sabe; quizás hoy la otra posible razón por la cual la ciudadanía no votó, es porque ya no quieren contribuir a dividir a la sociedad, esa división que a los opositores de la 4T conviene y continúan impulsado todos los días en el afán de descalificar, todo lo dicho o hecho por este gobierno.

Tal vez, los mexicanos ya estamos cansados de ser marionetas de un partido o de otro, sin importar color o ideología; quizás los tiempos de la pandemia, no fueron el mejor momento para la consulta, pues el mayor dilema de la población hoy, no se centra únicamente en política y economía, si no en algo más vital y esencial como la supervivencia en un contexto en el que, nadie está exento de dejar existir el día de mañana.

No señores expresidentes, ni políticos mojigatos y embusteros, no se equivoquen, los mexicanos no somos ingenuos, lo que se exige y se persigue es justicia contra todos aquellos personajes que se vanaglorian en los medios de comunicación que se prestan a ello, para que presuman unas leyes que los exime de toda culpa al prescribir “posibles” actos violatorios de la ley.

En una cosa sí coincide la mayoría de los mexicanos con los gobiernos de la derecha conservadora: garantizar el estado de derecho, pues, el buen juez, por su casa empieza, y si la ley no aplica a los políticos corruptos ¿entonces a qué estado de derecho se refieren los opositores de la 4T? Pues será con esas mismas leyes, con que buscarán, y ya lo intentan, enjuiciar al presidente actual.

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