Opinión

Coneval. Destruir para construir. ¿Qué construir?

El nuevo Secretario Ejecutivo del Coneval deberá hacer frente a las políticas de austeridad que ya impactaron a sus trabajadores. | Joel Hernández Santiago

  • 24/07/2019
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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política y Desarrollo SocialConeval– es una organización autónoma que tiene como objetivo el evaluar la política y los programas de desarrollo social, así como llevar a cabo la medición de pobreza en el país.

Gracias a Coneval los mexicanos –y no mexicanos– podemos estar informados con certeza del grado de evolución o retroceso en los programas de acción humana de los distintos gobiernos en el país, así como también el estado de salud de nuestro cuerpo social.

Gracias a Coneval estamos informados –por ejemplo– de que apenas al comenzar este sexenio la pobreza de México era de más del 50 por ciento de los 129 millones de habitantes en el país; que el 15 por ciento de éstos viven en el extremo para apenas la subsistencia.

Así, también, nos ubicó y describió los estados y municipios que se encuentran en franco deterioro económico y en donde la pobreza es más un síntoma que una excepción, como pasa en municipios de Oaxaca, Guerrero, Chiapas... Y mucha más información valiosa para todos.

Y toda esta investigación que es tan importante para el conocimiento público y la toma de decisiones apropiadas estará ahora sometida a la prueba de la verdad una vez que por instrucciones de la Presidencia del país se nombró a un nuevo Secretario Ejecutivo.

Esto es: el lunes 22 de julio el presidente de México decidió destituir de sus funciones como Secretario Ejecutivo del Coneval a Gonzalo Hernández Licona, quien había fungido como Secretario Ejecutivo de esta institución por 14 años y quien ha ganado un serio prestigio nacional e internacional por la calidad de su información, sus métodos de trabajo, su disciplina y su aportación estadística, social y humana.

¿Pero a qué se debió esta decisión abrupta? Pues nada, que simple y sencillamente el 18 de julio pasado Hernández Licona publicó un artículo en el que refería los daños que puede causar una política de austeridad mal entendida: Lo dijo así:

“Durante este gobierno se han tenido problemas en las áreas de salud, seguridad, cultura, deporte, entre otras, debido a recortes que no han tenido un sólido fundamento y a controles que se han convertido en frenos para el gasto. En el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) está pasando algo similar.

“La austeridad es importante para un servicio público que se había excedido desde hace varios años. Los excedentes petroleros financiaron el gasto corriente en las últimas décadas; una parte fue para engrosar la burocracia. Había que corregir. Pero hay que hacerlo con cuidado [porque ha habido] recortes que no han tenido un sólido fundamento…”

Esta observación que pretendía hacer defensa de lo que ya está ocurriendo en Coneval por recorte de presupuesto que afectará sus tareas, sin duda, le cayó mal al presidente y, por lo mismo, le costó el puesto al ex funcionario. ¿Qué decía aquello de la ley y la justicia? ¿Es justo esto? ¿Para quién es justo?

Y una vez más, diríamos, esta instancia de verdad que ha hecho el retrato exacto del cuerpo social mexicano estará sometida a la prueba de la verdad –suena paradójico pero es así–: lo que está en juego con todo esto es el de la verdad de la información que se otorgue a partir de ahora; cómo habrá de funcionar el Consejo Académico de Coneval en esta nueva etapa con el doctor José Nabor Cruz, ahora Secretario Ejecutivo. ¿Será un funcionario dispuesto a la verdad o al servicio del régimen que le colocó ahí? Ya se verá.

Ciertamente el nuevo Secretario Ejecutivo llega con cartas credenciales de alto nivel: es maestro y doctor en economía por la UNAM e hizo un pos-doctorado en el Instituto de Investigaciones Económicas de la misma institución.

Y es este nuevo Secretario Ejecutivo quien deberá hacer frente a las políticas de austeridad que ya impactaron a los trabajadores de Coneval que perciben menores ingresos, porque –por ejemplo– a quienes percibían un salario mensual de 14 mil pesos se les redujo el sueldo en 8%, en tanto que en otras áreas la disminución salarial es de 9%.

Además, la Secretaría de Bienestar –de la que depende Coneval– informó que de las 144 plazas eventuales, 130 fueron remitidas a la Secretaría de Hacienda para su posible refrendo, mientras que el resto: “se encuentra en un proceso de análisis orgánico funcional, como parte de la reorganización administrativa del Coneval”: o sea… Menos sueldo, menos personal…

Esa política de austeridad que ha impuesto el gobierno federal es ciertamente indispensable en áreas que lastiman por sus excesos, pero para llegar a ello habrá que estudiarse con cuidado el estado de la situación, ver opciones de solución, calificar el grado de impacto interno como externo de la entidad en cuestión y verificar que los daños colaterales sean inexistentes. Y ser austeros en donde corresponde, no hacer tabla rasa para juntar dinero ¿para qué?

El espíritu constructor tiene un sustento en lo construido. Ver que esto último sea retomado y mejorado, pero no avasallado y perjudicado como podría ocurrir en este caso con Coneval… como podría ocurrir en otras áreas que ya están a la vista, como es el de la salud, como es el de la educación, como es el del campo, como es el de nuestro país que no puede entrar en crisis profunda para solucionar otra crisis. El tiempo es el mejor aliado de la verdad. Y ya veremos.

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