Así que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) le quiere comer el mandado a sus adversarios políticos y da un paso al frente en tiempos revueltos.

Según Enrique Ochoa Reza (y seguro que por mandato supremo), han decidido enviar una propuesta al Congreso para cancelar el financiamiento público a partidos, sobre todo para elecciones; quieren eliminar la figura de los legisladores plurinominales y, aparte, renunciar a lo que le queda de su financiamiento para 2017: algo así como 258 millones de pesos.

¿Oportunismos, decían? Pues eso, que cuando el agua les está llegando a los aparejos por la feroz crítica social a financiamientos criminales, tanto de partidos, como de Congreso e Instituciones de lo Electoral, como el INE, ahora resulta que los priistas son más buenos que el pan de dulce.

Todo esto se analizará a detalle, porque tiene sus pros y sus contras y ya surgen voces que piden auxilio para que no ingrese ahí dinero mal habido (como si no lo recibieran ya muchos candidatos), o que se privatizarán las elecciones; o que debilita a la democracia; o que el narcotráfico estará ahí más puesto que un calcetín para su beneficio, como si no hubiera políticos metidos en "eso".  

Todavía antes de la tragedia, cada uno tenía a su gallo copetón para ser candidato de los distintos partidos políticos y las simpatías o diferencias con ellos. Es cosa de un ratito, nada más, para saber quiénes son todos los ungidos para salvar a la patria.

Y para que elecciones haya, el Instituto Nacional Electoral solicitó la aprobación de un presupuesto que raya en lo absurdo, si no es que criminal y grosero: poco más de 25 mil millones de pesos; de nuestros pesos; de los de ahora; de los que nos cuesta el sudor de la frente y de otras partes de nuestro cuerpo social para conseguirlos, sobre todo en tiempos de crisis económica, que la hay.

Así que sin tocarse el corazón, los Consejeros Electorales del INE decidieron que eso cuesta las elecciones del año que entra y punto. Y si no se les da la cantidad solicitada, pues entonces no garantizan pureza, transparencia, democracia y certeza. Cosa de pesos y centavos, no de esa democracia que se dijo que estas instituciones de lo electoral habrían de consolidar.

Y pasan los años. Y las hojas del calendario, como en película de Juan Orol, vuelan y vuelan y ellos siguen y siguen ahí, cobrando cantidades exorbitantes y exigiendo dinero a más no poder para saciar a una enorme burocracia electoral que tiene como origen, en muchos casos, las cuotas en plazas que requiere cada partido ahí mismo registrado. Esto también es corrupción.

Lo mismo ocurre con cada Consejero Electoral, que no está ahí por méritos, medallas y blasones ganados en las lides de la democracia; sí porque cada partido impone a su Consejero de cabecera quien será su defensor en la guerra por las prerrogativas, las plazas, las decisiones, las miradas que matan y porque esto les garantiza su permanencia en el poder político y de gobierno.

Pero mientras son peras o son perones, ocurrió la primera tragedia el 7 de septiembre; la sociedad civil comenzó a reclamar el dinero que se entregará para ese regodeo electoral a los partidos políticos, al INE y a los legisladores: todos de partido, porque ya se sabe que son estos los que deciden cómo y cuánto se mueve la hoja del árbol que da moras en México.

... Esa sociedad civil que salió a ayudar, a levantar con los brazos, con las manos, con las uñas cada una de las piedras que significaban rescatar vidas humanas, de pronto esa organización insospechada de seres humanos amorosos y solidarios, comenzó a levanta la voz para exigir cuentas de su dinero: no para las elecciones, si para reconstruir a México...

Por entonces Andrés Manuel López Obrador dijo que entregaría el 25 por ciento de las prerrogativas de Morena para ayudar a los damnificados de Oaxaca y Chiapas.

Los consejeros del INE dijeron que esto no es posible porque es fuera de la ley. Que es así y que hacerlo iría en contra de lo establecido en los reglamentos y tal y tal... Además sugirieron que lo de AMLO era oportunismo puro, luego de la tragedia del sismo del 7 de septiembre. A lo mejor sí.

Pero resulta que ocurrió la nueva tragedia del 19 de septiembre. Tan dolorosa como antes, pero esta vez en la Ciudad de México y Morelos y Puebla. Se incrementó aun más el reclamo social de esos recursos para salvar a muchos de su tragedia. Dos días después del 19 de septiembre apareció el señor Ochoa Reza para hacer su propuesta "de salvación". Esto es, en tono nervioso exhibe, aún más, fallas en el sistema electoral y de partidos.

Y de pronto la exigencia se volvió viral

La plataforma que subió esta exigencia, Change.org, recibió en unas cuantas horas hasta 1.6 millones de adhesiones para exigir que esos recursos electorales pasarán a la reconstrucción del país. Ni más, ni menos.

Esta vez el INE dijo que sí... que... bueno... sí... sí se puede... es que... ¿sabe usted? Hay formas de que puedan hacerse estas "donaciones" si así lo decide cada partido y tal y tal...

De pronto también el PAN – Ricardo Anaya y el PRD – Alejandra Barrales dieron parte de sus prerrogativas... "Siempre y cuando esté en ley hacerlo"...

Y así la feria y su jugada. Una clase política oportunista y sin escrúpulos, en su espejo de discordias, frente a una sociedad civil que exige sus derechos, sus recursos y que, como si no quiere la cosa, demuestra su dignidad, soberanía... y exige respeto. 

@joelhsantiago @OpinionLSR | @lasillarota



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