Opinión

Con cifras distintas, las mismas percepciones

CONEVAL presentaba en julio de 2015 el informe de medición de la pobreza en el cual no hay buenas noticias.

  • 31/07/2016
  • Escuchar

 

Un conflicto por saber cuál institución es la que tiene la razón, en cuanto a estadísticas del sector público, es la que llevan el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

Y es que hace unos días el INEGI modificó la metodología estadística del módulo de condiciones socioeconómicas 2015, sin consultar al CONEVAL, según dijo el secretario ejecutivo de este último organismo, Gonzalo Hernández Licona, y por el cual, el número de personas en pobreza se redujo, de 53 millones en 2012 a 48 millones hoy en día, lo que significa que 1.2 millones de personas al año, aproximadamente, salieron de la pobreza.

 

Este módulo de condiciones al que nos referimos, tiene como propósito que el Ejecutivo Federal revise anualmente las zonas de atención prioritaria, teniendo como base las evaluaciones de los estudios de medición de la pobreza que realice el CONEVAL, según lo dispone el artículo 30 de la Ley General de Desarrollo Social.

 

Estas zonas de atención prioritaria en los Estados y Municipios son los beneficiarios de una bolsa de poco más de 8,200 millones de pesos, que anualmente aprueba la Cámara de Diputados, por vía del Presupuesto de Egresos de la Federación, por conducto del Fondo de Infraestructura Social para las Entidades Federativas, conocido por las siglas FAIS, por lo que el conflicto puede ser por estos recursos.

 

Para estar en condiciones de aprobar recursos para los Estados y Municipios, existen nueve indicadores sobre los cuales, el CONEVAL mide la pobreza en dos grandes rubros. El primero, el ingreso; y el segundo, una serie de carencias sociales en materia de rezago educativo, el acceso a los servicios de salud, el acceso a la seguridad social, el acceso a la alimentación, la calidad y espacios de la vivienda, el acceso a servicios básicos en la vivienda y, por último, pero no menos importante, el grado de cohesión social. Estos indicadores están previstos en el artículo 36 de la ley citada.

 

En julio de 2015 el CONEVAL presentaba el informe de medición de la pobreza, en el que no hay buenas noticias. De 2012 a 2014 el número de personas en pobreza es de 55.4 millones de mexicanos, con una diferencia de 2 millones entre este periodo de dos años.

 

Por lo que se refiere al ingreso, este quizá puede ser considerado el principal responsable de la pobreza en la que nuestra calificación es deficiente. Por ejemplo, un informe de la Organización Internacional del Trabajo señala que, en 2012, el salario mínimo en México era de 101.3 dólares al mes, por arriba de República Dominicana con 97.2 dólares mensuales y por debajo de Bolivia con 153.6 Chile con 132.3 o Nicaragua con 191.2 dólares, respectivamente.

 

Respecto al grupo de las carencias sociales, no toma por sorpresa que la reforma educativa de este sexenio parece que ha fracasado, en parte por la falta de sensibilidad del Gobierno Federal en su implementación, y por otra parte, a las presiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quien supo someter con sus métodos de presión al Gobierno Federal, para que accedieran a sus peticiones que no se les examine a los docentes para efectos de permanencia y de ascenso.

 

Para ampliar la evaluación y cambiar su denominación de evaluación de política social y llamarles políticas públicas, es menester incorporar a los instrumentos de medición, los derechos de tercera generación, que comprometerían los derechos de la autodeterminación, la identidad nacional y cultural, la paz, la justicia internacional, el uso a la informática, la información, el medio ambiente, la vida digna, entre otros.

 

Todo esto podría indicar que entre el INEGI y el CONEVAL hay una disputa política por minimizar los métodos, procedimientos y metodologías, que es donde verdaderamente se encuentra la interpretación de la pobreza.

 

@racevesj

@OpinionLSR

 

También te recomendamos:

La lastimada investidura presidencial

Vergüenzas de gobernantes

> Lee más sobre el autor

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.