Opinión

Cómo hice de Twitter un lugar de paz

Twitter tiene un hermoso filtro. | Pamela Cerdeira

  • 11/02/2019
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Pensaba que era la democracia perfecta, así me atrevía a llamarle en sus primeros años. Cualquiera podía subir un tema a la agenda, y si la agenda de Twitter era relevante también se convertía en la de los medios. Poco a poco, la democracia perfecta se convirtió en la horca pública. No hay sistema que sin controles suficientes no termine por degradarse, es pues, nuestra condición humana.

Farhad Manhoo escribió en el NyTimes el 26 de enero, la columna titulada: Periodista, es momento de dejar Twitter. Escribe sobre la forma en la que la red social se ha transformado, y cómo la desinformación y manipulación han ganado espacio en la conversación digital.

Lo más grave es quizá que quienes nos dedicamos a los medios, que sabemos y entendemos cómo la conversación está manipulada, seguimos preocupados por las reacciones a la conversación: atentos a los “me gusta”, conscientes de las amenazas y buscando la atención de esa mínima y mal representada audiencia. Twitter no es mi país. Twitter no es el mundo, sólo un mal dibujo de este.

“Con cada 100 retuits te ganas un troll”, solía decirme, adelantándome a que los insultos venían de la mano con el alcance que un comentario pudiera tener, es imposible que todos estén de acuerdo contigo, y mientras tu mensaje llegue a más personas, más inconformes encontrará. Pero los tiempos han cambiado y mi apreciación se ha quedado corta.

Teníamos un PRI en el poder que se preocupaba porque sus candidatos ganaran las encuestas en twitter y las inflaban con descaro, o promovían tendencias de temas polémicos, generalmente de contenidos racistas u homófobos para que los temas que podían perjudicarlos perdieran interés.

Hoy tenemos otro gobierno, que cree que la Presidencia se gana o pierde en Twitter; además de promover como tendencia mensajes de apoyo al presidente como si cualquier cosa que suceda en el país fuera un acto deliberado para amenazar su ya inmensa popularidad, también cuenta con un ejército de sicarios virtuales listos para atacar y amenazar a quien se atreva a cuestionar o criticar. Mi democracia perfecta se convirtió en una dictadura con esteroides.

Sin embargo, hace una semana encontré cómo salvarla. Twitter tiene una hermosa herramienta llamada: Filtro de Calidad. Cuando activas el filtro, evitas ver mensajes de cuentas nuevas que no te siguen y tú no sigues, cuentas que no sigues, cuentas que no tienen foto de perfil, que no han sido confirmas con correo electrónico y/o número de teléfono. El filtro de calidad es lo mismo que usamos cuando nos movemos en la vida real, no discutimos de todo y con todos porque sabemos que no vale la pena.

Yalitza

@PamCerdeira |  @OpinionLSR | @lasillarota