Opinión

¿Cómo desfacer el entuerto?

La consulta ciudadana que se hará sobre el nuevo aeropuerto no parece ser la solución más apropiada que requiere el próximo gobierno. | José Antonio Sosa Plata

  • 23/08/2018
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En política, cumplir lo que se promete no siempre es posible. Tampoco se puede quedar bien con todos. Mucho menos cuando se trata de decisiones complejas para la nación, como la relacionada con el nuevo aeropuerto de la #CDMX.

Cuando se busca un cambio a fondo, los desafíos son más grandes.

La mejor solución para el nuevo aeropuerto trasciende las consideraciones políticas, ya que están involucrados diversos aspectos económicos y técnicos relacionados con la eficiencia en la movilidad y los impactos socioeconómicos y ambientales, pero sobre todo con la seguridad de la gente.

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El Presidente Electo ya definió la ruta

En principio hizo un llamado para que lo ayude la ciudadanía a “desfacer entuertos”. Más allá de la imprecisión en el uso de la metáfora quijotesca, lo que está claro es que se va a realizar una consulta ciudadana para decidir entre dos opciones: “continuar con la construcción del aeropuerto en Texcoco, o detener esta obra y construir dos pistas y un nuevo aeropuerto en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, que operaría con el actual aeropuerto”.

“Para no equivocarnos, lo mejor es preguntar a todos”, dijo.

La idea, agregó, “es que con esa información se realicen debates públicos y en medios para analizar el tema. Queremos que se hable mucho de esto”. Por lo tanto, “en la última semana de octubre se realizará la consulta o una encuesta”, lo que significa que el método aún no se define. La consulta “será el primer ejercicio democrático en la etapa de la Presidencia Electa”.

Por lo tanto, podría haber más ejercicios de esta naturaleza.

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En principio, la propuesta parece razonable

Sin embargo, es posible que el anuncio haya surgido de un Análisis de Riesgo Comunicacional incompleto o que, de plano, no se haya realizado ninguno y termine siendo una decisión que generará un alto costo para la imagen del nuevo gobierno. La experiencia nos dice que es probable una afectación importante en la confianza y credibilidad que dio la ciudadanía a Andrés Manuel el pasado 1 de julio.

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Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, aseguró que la consulta será ciudadana, no popular. Desde el punto de vista jurídico la diferencia es importante. Y aunque no deja de ser una acción característica de la democracia representativa, lo cierto es que la convocatoria y mecanismos que se decidan mantendrán activa la controversia y tal vez se genere la percepción de que el Presidente Electo no está cumpliendo algunas de sus principales propuestas de campaña.

Puntos a considerar

Por lo anterior, el nuevo gobierno tendrá que considerar los siguientes puntos:

1.  No todos los asuntos de gran relevancia nacional en los que habrá cambios de fondo serán sometidos a consulta. ¿Cuáles son los criterios por el que unos sí y otros no? ¿Cómo se manejará la #Estrategia de comunicación si la mayoría de la gente no tiene tiempo para leer, y mucho menos para comprender, la abundante información técnica que se presentó desde la semana pasada? ¿Con base en qué información, entonces, podrá emitir su postura en la consulta de octubre?

2.  Si la decisión resulta favorable al proyecto que ya está en marcha, ¿cuál será la explicación que dará el Presidente Electo, en virtud de que la promesa de campaña de cancelar la obra en proceso fue contundente?

3.  La votación del pasado 1 de julio fue absolutamente clara, contundente y sin precedente. El poder que la ciudadanía otorgó a #AMLO y #Morena fue para que tomara las grandes decisiones que comprometió sin grandes dificultades. ¿Qué pasará con su imagen y niveles de confianza al omitir, ajustar o rectificar en algunos temas sustantivos de su proyecto de gobierno?

4.  Los costos del incumplimiento de los compromisos presidenciales no dejan lugar a duda. Las facturas se pagan y así ha quedado demostrado en los resultados de las encuestas y niveles de aprobación. Las promesas incumplidas de resolver el problema de Chiapas en 15 minutos, destinar el 8% del PIB a educación, ser el presidente del empleo, ganar la guerra al crimen organizado, resolver el problema de inseguridad, bajar el precio del gas y la gasolina, reducir en forma significativa la pobreza o acabar con la corrupción afectaron seriamente la imagen de los últimos tres presidentes por quedarse solo en el terreno de las “buenas intenciones”. ¿Andrés Manuel López Obrador cometerá errores similares?

5.  Cierto es que ha habido señales de que la comunicación del nuevo gobierno será muy diferente a la de sus antecesores. Pero también lo es que por la premura y la necesidad de dar resultados lo más pronto posible se están cometiendo errores importantes en la interacción y conversación con la sociedad. Además, con el modelo centralizado de comunicación social que pondrá en marcha desde el primer día de su gobierno, se avizoran más situaciones de conflicto que las soluciones que le exige una #CuartaTransformación.

El problema tiene solución, pero la #ComunicaciónPolítica deberá ser asertiva. Todos sabemos que la decisión final la debe tomar el Presidente Electo. Así que, “para no equivocarse”, lo mejor sería que corrija a tiempo y asuma pronto el costo de cancelar la consulta. Con toda seguridad el impacto será menor que el de seguir adelante con una decisión que representa mayores riesgos.

Recordemos, como lo dijo el mismo López Obrador, que somos “un pueblo avispado, sabio, que no es tonto”.

También puedes revisar: Documentos del dictamen técnico sobre Aeropuerto.

¿Qué será del #PAN?

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