Opinión

Colosio: a 26 años de su muerte

Las sospechas y las dudas son las mismas de siempre. | José Luis Pérez Canchola

  • 23/03/2020
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En marzo de 2019, al cumplirse un cuarto de siglo del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró a los medios de comunicación que aquel crimen "...no debe olvidarse y debemos preguntar qué pasó realmente. Hay que indagar, hay que insistir en que esto no quede impune".

Ahora, este 23 de marzo se cumplen 26 años de la ejecución de aquel personaje, entonces candidato del PRI a la presidencia, y muchos mexicanos se preguntan qué fue lo que realmente sucedió.

¿Acaso fue un crimen de Estado?

¿Fue por mandato de algún cártel del narcotráfico?

¿Acaso una conspiración de políticos y narcos?

¿O fue, según la versión oficial, obra de un asesino solitario?

Lo cierto es que las sospechas y las dudas son las mismas de siempre, sobre todo por las múltiples irregularidades registradas antes, durante y después de aquel magnicidio. Algunos ejemplos:

> El ministerio público que estaba de turno en la PGR al momento de la presentación del presunto homicida de nombre Mario Aburto era la Lic. María del Socorro López Villarreal, misma que ya se encontraba anotando los generales del declarante en el acta correspondiente, cuando intempestivamente llegaron dos agentes del M. P. adscritos al municipio de Tecate dando órdenes para que se retirara el personal de turno ya que ellos se harían cargo del procedimiento. La Lic. López Villarreal se negó alegando que ella era la responsable y la respuesta del agente Jesús Romero Magaña fue "... se sale, o la sacamos".

> Ante la conducta errática del detenido, con la mirada de un lado a otro sin punto fijo, arrastrando las palabras, etc., el Procurador de Derechos Humanos ahí presente solicitó se le hiciera un examen al detenido para determinar su condición, pero la respuesta del agente Romero Magaña fue negativa. Dos semanas después el Procurador de Derechos Humanos acudió, a solicitud del Secretario de Gobernación, al penal de Almoloya a identificar a Mario Aburto y éste le comentó que antes de entrar al interrogatorio le habían obligado a tomar un líquido.

> Al tiempo que Aburto era interrogado, se encontraba otro detenido en el mismo edificio de nombre Antonio Sánchez Ortega, agente activo del CISEN que había sido arrestado por agentes municipales que lo vieron salir de prisa de la escena del crimen y con manchas de sangre en su vestimenta. El caso es que el delegado de la PGR, Arturo Ochoa Palacios recibió órdenes de México en el sentido de liberar a este detenido.

> Otro cabo suelto fue el testimonio de las lideresas de la Colonia Lomas Taurinas que al momento del atentado iban acompañando a Colosio y siempre afirmaron que fue una persona distinta a Mario Aburto la que hizo el disparo al candidato. Estas personas fueron amenazadas y abandonaron la ciudad por un tiempo para después regresar y cambiar su versión, seguramente para que las dejaran en paz.

Estos son sólo algunos de los temas pendientes de aclarar. Ahora en este 26 aniversario resulta conveniente recordar las palabras del presidente López Obrador, "...hay que insistir en que esto no quede impune".