En el artículo anterior comentábamos la magnitud y razones de las divergencias entre encuestas previas a la elección presidencial, tomando para ello los datos de las entonces más recientes estimaciones para este año. Pero, ¿estas diferencias son menores cuando se arriba al final del proceso?

¿En qué difieren las encuestas recientes?

La respuesta puede encontrarse en el recuento de las estimaciones finales de distintas casas encuestadoras previas a las elecciones presidenciales de este Siglo.

Las diferencias históricas

En el año 2000 las encuestas otorgaban en promedio un práctico empate entre Fox y Labastida, coincidiendo en situar a Cárdenas en un lejano tercer lugar. De catorce encuestas, seis atinaban a ubicar a Fox como líder, contra ocho que detectaban una ventaja para Labastida, pero en promedio a ambos les otorgaban casi 40 por ciento del voto, pero con rango que iban de 44 a 35 por ciento para Fox y de 44 a 34 por ciento para Labastida.

De nuevo, en 2006, las encuestas dibujan un práctico empate entre Calderón y López Obrador, cada uno en torno a 35 por ciento del voto, lo que fue sumamente coincidente con el resultado. Seis daban ventaja a Calderón, siete a López Obrador y una marcaba empate. Empero, los rangos eran para Calderón de 38 a 31 por ciento y para López Obrador de 37 a 31 por ciento, más estrechos, pero todavía amplios.

¿Están reguladas las encuestas electorales?

En 2012 todas las encuestas coincidían en ubicar a Peña Nieto en primer lugar, con una media de 43 por ciento del voto, sobreestimando su respaldo, y con un rango que iba de 47 a 39 por ciento. En el caso de López Obrador, la brecha iba de 34 a 27 por ciento de las intenciones de voto, con una media próxima a los 30 puntos, claramente por debajo de lo logrado.

Razón de las diferencias

Este recuento histórico muestra que a pesar de acercarnos a la fecha de la elección, las distancias entre encuestas se mantienen, apenas un poco atenuadas.

¿Qué hace válida una encuesta electoral?

Esto pareciera confirmar que las razones de las divergencias deben encontrarse, más allá de los errores muestrales, que explicarían en parte estas diferencias, en aspectos técnicos y operativos, como la forma de aplicar la pregunta para recuperar el sentido potencial del voto, la ubicación del reactivo sobre la intención de voto en el cuestionario, el fraseo exacto de la pregunta y aspectos relacionados con el trabajo de campo, como la forma en que se aplica la pregunta. Por ello, los "sesgos de casa" siguen siendo una fuente importante de divergencias entre encuestas hasta el cierre de los procesos.

Para conocer las preferencias

@ricartur59 ·  @OpinionLSR · @OpinionLSR





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