Opinión

¿Coaliciones pragmáticas?

Las alianzas entre partidos para las #Elecciones2021 son necesarias, pero anteponen el pragmatismo político a sus ideologías y principios. | José Antonio Sosa Plata

  • 07/01/2021
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Los convenios de alianza entre las distintas fuerzas políticas para las elecciones de este año ya están listos y registrados ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Se han conformado coaliciones inéditas, que hace algunos años nos habrían parecido absurdas, equivocadas y hasta imposibles.

Es cierto que no es la primera vez que partidos disímbolos o antagónicos unen sus fuerzas para estar en mejor condiciones de derrotar a sus adversarios. Es obvio que a algunos partidos solo les interesa el poder por el poder y que poco les importan las causas que supuestamente les dieron origen. Pero también es verdad que las alianzas son, desde hace poco más de 20 años, el mejor camino para recuperar o mantener los equilibrios que requiere el sistema político.

Luego del contundente triunfo del presidente Andrés Manuel López Obrados con la coalición Juntos Haremos Historia en 2018 —y del duro golpe que recibió el sistema de partidos con ese resultado— PRI, PAN y PRD encontraron en este mecanismo una de sus mejores opciones para tratar de recuperarse, a pesar de los costos que le podría generar el consecuente desdibujamiento ideológico. 

Te puede interesar: Salatiel Organista Gallardo. "Coaliciones electorales en México de 2012 y 2018". Ponencia presentada en el X Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, organizado por la Asociación Latinoamericana de Ciencias Políticas (ALACIP) en coordinación con la Asociación Mexicana de Ciencias Políticas (AMECIP), organizado en colaboración con el ITESM, Julio-Agosto 2019.

El pragmatismo se volvió a imponer. En los próximos meses veremos a Va por México —y a las “500 organizaciones sociales” que la apoyan’— competir en muchos estados y distritos contra la alianza encabezada por Morena, en la que están el PT y el PVEM. En esta ecuación, no podemos perder de vista que el resto de los partidos se sumarán directa o indirectamente a cualquiera de estos dos bloques.

La crisis de liderazgos que vivimos desde hace tiempo obligó a dar este importante golpe de timón. Según parece, la decisión permitirá que la misión de fortalecer la distribución del poder logre recomponer algunos de los contrapesos que sin duda necesita nuestro sistema político.

Para recordar: Roy González Padilla. "¿Antagónicos ideológicos o pragmáticos políticos? El navismo y sus dinámicas aliancistas", Revista El Colegio de San Luis, volumen 5, número 9, 2015.

Se ha dicho, con cierta razón, que las coaliciones entre partidos antagónicos tienen como objetivo principal el crecimiento electoral y la obtención del poder por el poder. También que los programas y las causas por las que se lucha pasan a segundo término cuando la misión prioritaria es mantener el registro o la sobrevivencia de un partido. Lo que no se ha resuelto es la mejor forma de comunicar a la sociedad los dilemas que existen detrás de este tipo de decisiones.

La comunicación política que harán las coaliciones será todo un reto. En las últimas semanas hemos visto spots y piezas propagandísticas que permiten anticipar el rumbo que tomarán las campañas en los meses próximos. Las batallas serán intensas. Habrá campañas negativas y negras, videoescándalos y traiciones, además de una saturación de mensajes debido a la reducción sin precedente de las actividades presenciales que podrán realizar las candidatos y los candidatos.

Te recomendamos: Carlos Hernández Alcántara. "Campañas electorales presidenciales pragmáticas en México 2018. Política y comunicación". México, UNAM, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, volumen LXIV, número 235, 2019.

Con el modelo de comunicación elegido seremos testigos de una contienda polarizada a nivel nacional entre dos grandes fuerzas. Una que cuestionará al viejo régimen con conceptos como corrupción, impunidad y desapego con los que menos tienen. Otra que centrará sus ataques al sistema de salud y al “manejo ineficaz” de la pandemia; el “presidencialismo exacerbado”, la inseguridad que prevalece en el país y el “mal manejo” que se ha hecho de nuestra economía.

Las noticias relevantes para los medios electrónicos las generará el presidente Andrés Manuel López Obrador desde sus conferencias matutinas y los líderes principales de Va por México. Los miles de personajes políticos que estarán compitiendo se concentrarán en las redes sociales. Lo que aún no es posible anticipar es el efecto que tendrá en el electorado la saturación informativa electoral, combinada con las noticias cotidianas de una pandemia que seguirá en el centro de la atención durante los próximos seis meses.

Lee también: Fernando Díaz Naranjo. "Retos de la elección para 2021", Opinión La Silla Rota, 21 Diciembre 2020.

Hasta ahora, no ha habido ninguna sorpresa en los contenidos e imágenes de las precampañas. Desde el punto de vista técnico, parece que no se comprenden las características del escenario fuera de la normalidad que hoy estamos viviendo. Si lo que se busca es incrementar el cansancio y enojo de la gente con la política, la ruta es la más adecuada. El abstencionismo será, por lo tanto, su lógica consecuencia.

En las elecciones intermedias es normal que crezca la abstención. A algunos partidos políticos les ha convenido que así sea. La apatía de un alto porcentaje de la población incrementa las posibilidades de triunfo por la movilización de grupos y estructuras antes y durante el día de las elecciones. Sin embargo, el escenario de las Elecciones 2021 es inédito e incierto.

Consulta: Rosendo Bolivar Meza. "Desdibujamiento ideológico y pragmatismo. Morena en la coalición Juntos Haremos Historia durante el proceso electoral de 2018". Revista Mexicana de Opinión Pública Número 27, México, UNAM, FCPS, 13 Mayo 2019.

En consecuencia, por tratarse de las elecciones más grandes en la historia del país, y porque la pandemia seguirá causando dolor en la población, no se debe minimizar la importancia que tendrá la comunicación masiva, pero sobre todo la hipersegmentada. La limpieza y efectividad del proceso de selección de candidatas y candidatos será clave para lograr la confianza de militantes y simpatizantes. También la producción cuidadosa de las narrativas de todas las piezas de comunicación.

El cambio de paradigma al que obligan los tiempos “no normales” hace necesario explorar otras fórmulas para la praxis de la comunicación política. Por un lado, es recomendable encontrar nuevos enfoques para elaborar mensajes con el fin de sobresalir en la saturación. Por el otro, hacen falta mayores esfuerzos en la preparación y entrenamiento de candidatos y candidatas, sobre todo de quienes no tengan las habilidades mediáticas que se requieren en el nuevo ecosistema de comunicación.

Lee: Carmen Morán Breña. La alianza del PRI, PAN y PRD: una fórmula vacía para vencer al enemigo común. El País, 8 Diciembre 2020.

Los objetivos que se han propuesto cumplir las dos coaliciones ameritan un cambio profundo en las estrategias. Si Va por México quiere dar “tiros de precisión” —para ganar a Morena por lo menos ocho gubernaturas y 150 distritos—, por ejemplo, tendrá que ser más audaz y asumir riesgos mayores. Por otra parte, si la coalición de Morena pretende mantener el control, lo más probable es que el respaldo del presidente no le alcanzará para ganar en forma contundente como sucedió en 2018.

Pero el mayor reto está en no cansar rápidamente a la población con confrontaciones, promesas increíbles o mensajes superficiales. El humor social está en uno de los peores momentos. La gente quiere y necesita volver a una situación de mayor certidumbre, bienestar y normalidad. Esto no se logrará si las acciones políticas y comunicacionales sólo se concentran en mantenerse en el poder solo por el poder.

Recomendación editorial: Joan Ridao (editor). Comunicación política y gobierno de coalición. Barcelona, Editorial UOC, 2016.

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