Opinión

Claves para entender el Poder Judicial

La Corte se ha vuelto una instancia fundamental para garantizar una división de Poderes efectiva y para evitar abusos legislativos.

  • 08/12/2014
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Desde que estamos en los primeros grados de nuestra instrucción escolar suele insistírsenos en que vivimos en una República representativa democrática y federal (ahora también laica) en la que existe una división de Poderes. Sobre esto último se anota: El Estado mexicano se divide en poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Aprendimos a identificar el poder Ejecutivo con el presidente de la República; el Legislativo con diputados y senadores; y el Judicial con los jueces. Todos, o casi todos nos memorizamos como tarabillas esas fórmulas para pasar algún examen de educación cívica.

 

Con todo, poco entendemos de lo que significa cada uno de los elementos constitutivos del Estado mexicano y de su configuración político–jurídica. Situación sumamente delicada en una sociedad con pretensiones democráticas, porque supone una distancia significativa entre servidores públicos y ciudadanos.

 

Son muy diversos los sectores de la sociedad civil que han insistido en que reducir la distancia entre ciudadanos y servidores públicos es necesario para construir una república democrática. De hecho, puede argumentarse que la legitimidad de los gobiernos y la efectividad de las políticas públicas requiere de ello: ni servidores públicos actuando sin tener referencias claras de las necesidades sociales, ni ciudadanos criticando la actuación de los servidores sin fundamento.

 

Desde BORDE, la apuesta ha sido la transformación de la relación entre ciudadanos, sociedad civil y gobierno utilizando tecnologías de la información para proporcionar información útil para comprender el diseño político-jurídico del Estado mexicano, así como diseñar canales bidireccionales de comunicación para incentivar la participación ciudadana digital. Dos han sido los frentes que se han empezado a atender: El Poder Legislativo Federal desde el proyecto Borde Político y el Poder Judicial Federal desde Borde Jurídico. En esta ocasión hablaremos desde Borde Jurídico.

 

La Suprema Corte y el monitoreo al Poder Judicial

 

Hace tiempo la cabeza del Poder Judicial Federal se ha vuelto “famosa” por su participación en casos como el de Atenco, Cassez, la Guardería ABC, los matrimonios igualitarios o el aborto. Con todo, la presencia de la Corte en medios, no ha ayudado a entender su labor, ni a comprender su importancia para la consolidación de un Estado Constitucional y Democrático.

 

Hasta antes de la reforma de 1995, difícilmente se podrían esperar noticias de la SCJN en los medios de comunicación. La Corte se percibía como un eslabón más de la estructura de poder que poco podía decirle al ciudadano. Con la reforma se establecieron medios de control constitucional que le dieron a la Corte una nueva dimensión: la de tribunal constitucional. Desde entonces, en ella se resuelven Acciones de Inconstitucionalidad (impugnación de leyes que se consideran contrarias a la Constitución) y Controversias Constitucionales (recurso para demandar la intromisión de un poder público en el ámbito de otro).

 

Estos recursos dieron notoriedad a la SCJN porque pueden derivar en la reconducción de las relaciones entre los poderes (locales o federales) y también en una mejor protección de los Derechos Humanos de los ciudadanos frente a posibles errores o abusos de los Poderes constituidos.

 

Desde entonces la Corte se ha vuelto una de las protagonistas del debate sobre la configuración del orden jurídico mexicano y sobre la protección a los Derechos Humanos: En ella se ha discutido el tema de los matrimonios igualitarios, el aborto, los derechos de los pueblos indígenas a la consulta, la autonomía del municipio, los límites del legislador, las responsabilidades de las autoridades del Poder Ejecutivo, el derecho a la salud, el derecho al debido proceso y un largo etcétera. De pronto, los ciudadanos nos damos cuenta de que lo que resuelve la Corte nos afecta y mucho.

 

No es lo mismo pensar en la SCJN como un tribunal de última instancia (como funcionaba hasta 1995), que pensar en ella como un tribunal constitucional al pueden acudir representantes de los Poderes públicos (diputados, senadores, PGR) o los organismos autónomos (CNDH, IFAI, IFETEL) para demandar que se revise si una legislación viola Derechos Humanos o para demandar que un poder se ha inmiscuido en el ámbito de competencia del otro.

 

Así, la Corte se ha vuelto una instancia fundamental para garantizar una división de Poderes efectiva y para evitar abusos legislativos (desde 2011 incluso más robusta por las reformas de amparo y derechos humanos). Esto sumado a las facultades que ya tenía antes de 1995 para proteger los derechos de los ciudadanos a través del juicio de amparo supone un nuevo panorama jurídico.

 

Ahora, desde luego la SCJN no es el único sector del Poder Judicial Federal que vale la pena observar o vigilar. Todos sus eslabones, desde los Juzgados de Distrito hasta los Tribunales Colegiados de Circuito y el Consejo de la Judicatura Federal son sustanciales para que el Poder Judicial pueda ser una pieza importante en la consolidación de un Estado Democrático Constitucional. Hablaremos de ellos en futuras colaboraciones.

 

Por lo pronto, cerramos esta primera colaboración con la siguiente reflexión: Así como se habla de Gobierno Abierto y de Parlamento Abierto, es cada vez más importante hablar de Justicia Abierta. Observar y entender la labor de la SCJN y los demás tribunales es esencial  para que aquella fórmula de la división de Poderes no sea una retahíla más en nuestra memoria. Darle sentido a esa configuración del Estado y a la protección de los derechos de los ciudadanos es responsabilidad de todos los Poderes sí, pero también de todos los ciudadanos y ciudadanas. Abramos los tribunales para entenderlos, abramos el derecho para apropiárnoslo y abramos la justicia para realizarla.

 

@BordeJuridico

 

Octavio Martínez Michel @Octavio_MMichel

Actualmente es Director General de Borde Jurídico. Maestro en Filosofía Política por la UAM-I y licenciado en Filosofía por la UNAM. Dedicado a la Historia y la Filosofía del Derecho desde hace 4 años, ha sido profesor de Historia del Derecho e Historia de los Derechos Humanos en la Escuela Libre de Derecho, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Panamericana y el ITESM. octavio_martinez@bordejuridico.com

 

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