Opinión

Ciudad del Cabo y el Día Mundial del Agua

La abundancia de petróleo puede ser detonante de una guerra, pero podría ser más amenazante la escasez de agua | Jorge Iván Garduño

  • 24/03/2018
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En pleno siglo XXI, nos preocupan los suministros de petróleo, pero hay otro recurso, que es vital y, a diferencia de los hidrocarburos, es imposible subsistir sin él, cuyo valor no se ha tomado en serio o no hasta hace algunos años: el agua potable.

El valor real del petróleo es cuestionable. El mundo vivió sin él durante miles de años, y si nos viéramos forzados a hacerlo, es probable que nosotros también pudiéramos prescindir de él. Podríamos hallar otras fuentes de energía, desarrollar combustibles sintéticos, sustituir y modificar… ¡vaya! podríamos sobrevivir sin el petróleo. Pero con el agua potable, ¡no ocurre lo mismo!

La vida depende de ella


Nuestros cuerpos están compuestos principalmente de agua. Necesitamos agua potable para seguir con vida: agua para beber, para bañarnos, para cultivar alimentos. No existe el agua artificial ni el agua sintética. Tiene que ser real y auténtica. Si no, pregúntenle a los habitantes de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, a quienes, a partir del 1 de febrero, se les redujo el suministro de agua a tan solo 50 litros al día, una de las medidas para intentar evitar lo que se conoce como el “Día cero”: el momento en que por primera vez los grifos de una gran ciudad del mundo podrían quedarse sin agua ante la falta de reservas.

Si los niveles en las presas no mejoran, las autoridades pronostican que a partir del 12 de abril, la población tendrá que acudir a uno de los 200 puntos de distribución de agua que se abrirán en la ciudad para recoger un máximo de 25 litros diarios.

Ciudad del Cabo es la primera gran ciudad que se enfrenta a esta dificultad, y si bien es cierto que esta sequía es producto de una mala administración de políticas públicas frente a la peor sequía del siglo en la región, también es cierto que es una realidad que enfrentan miles de grandes urbes alrededor del mundo, porque aunque hay suficiente agua en la Tierra —75 por ciento de la superficie de nuestro planeta está cubierto de agua y contamos con grandes cantidades en el subsuelo— el problema es que no toda el agua es “pura”; el agua limpia y potable es cada vez más escasa y se vuelve complicado llevarla a las grandes ciudades, y abastecer la necesidad de toda la humanidad.

Según estimaciones, el agua potable disponible para uso humano de toda la contenida en el planeta Tierra es apenas como una gota en un inmenso recipiente.

Aproximadamente 97% de toda el agua de nuestro planeta es agua salada. De la que queda, un poco más de dos por ciento está congelada en las regiones polares. Esto quiere decir que ¡disponemos de menos de uno por ciento de agua dulce!, proveniente del subsuelo y la superficie, para todo el consumo humano.

Sin embargo, el problema no es la mucha o poca cantidad de agua dulce en nuestro planeta, ya que actualmente bastaría para el suministro de una población varias veces superior a la población mundial actual… el suministro global es deficiente, y no es suficiente para responder a las necesidades actuales de la humanidad ya que la población ha crecido en demasía en comparación con el suministro local del vital líquido.

Mucha gente y poca agua


No solo hay demasiada gente para el agua disponible, sino que además tres cuartas partes de la población rural mundial y una quinta parte de los habitantes de las ciudades, no tienen un suministro adecuado de agua. Millones de mujeres alrededor del mundo gastan buena parte del día caminando 15 kilómetros o más, solo para conseguir agua suficiente para beber y cocinar.

Las sociedades que han disfrutado de un suministro adecuado de agua potable han tenido la tendencia de no apreciarla. Se abre la llave y el agua corre. Hemos tenido agua para bañarnos, lavar el carro, regar el jardín, dar de beber a los animales, impulsar la industria, mantener la agricultura y cumplir miles de funciones adicionales, desde el llenado de colchones de agua hasta el acarreo de las aguas negras.

Los que siempre hemos tenido agua, como el aire que respiramos, tal vez nunca hemos considerado que es algo que podría llegar a faltarnos, finalmente, siempre es mejor pensar que así ocurrirá para evitar que llegue ese fatídico momento, pero las nuevas generaciones debemos estar conscientes de la importancia de cuidar el vital líquido, y no desperdiciarlo ya que nuestras acciones locales tienen implicaciones mundiales.

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Es más amenazante la escasez de agua


La abundancia de petróleo puede ser detonante de una guerra, pero podría ser más amenazante la escasez de agua. Por ejemplo, los países de África y del Medio Oriente comparten suministros de agua —cuya importancia es de vida o muerte— por medio de tenues acuerdos, compromisos y, algunas veces, franca intimidación. Si una nación opta por desviar o cortarle el suministro a otra, estará coqueteando con la guerra. La arteria vital de Egipto es el Nilo, gran parte del cual tiene su origen en Etiopía. Luego que sale de aquel país corre a lo largo del Sudán. El Nilo no tiene agua suficiente para satisfacer las necesidades cada vez mayores de estos tres países.

Arabia Saudita y los países del Golfo Pérsico no tienen una fuente de agua adecuada y segura para la demanda presente y futura. ¡La situación es muy grave!

La demanda de agua en Israel también aumenta más rápido que el suministro de la misma. Según parece, ha alcanzado el límite en cuanto a la explotación de las fuentes de agua dulce. Los ríos Jordán y Yarmuk deben ser compartidos por Líbano, Siria y Jordania, países donde nacen. Y se ha extraído tanta agua de los depósitos subterráneos, que el agua salada está empezando a llenar el vacío.

22 de marzo


Sin lugar a dudas el agua potable desempeña un papel importantísimo en los acontecimientos del orden internacional, es por ello y debido a su vital importancia para la existencia humana, que en 1993 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua para concientizar a la población sobre la conservación y desarrollo de los recursos hídricos.

El mundo, las organizaciones y todo el resto de la humanidad debemos cuidar de este vital líquido, porque vendrá un futuro, lo queramos o no, donde las dificultades que enfrenta ahora mismo Ciudad del Cabo serán la constante en todo el mundo.

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 Esta semana, aquí mis recomendaciones literarias:

Entrega insensata. Cartas a la deriva (Océano) de Xavier Velasco. Abiertas como venas, atentas a la cruel complicidad de los lectores, estas veinticinco cartas recorren todo el espectro de lo mordaz a lo entrañable, pasando por la palabra de amor adolescente, el ajuste de cuentas y la declaración de genes y principios. En primera instancia, representan atisbos de diálogo con personajes individuales o colectivos, abyectos o adorables, icónicos o insignificantes. Pero cada destinatario va abonando a la colección de temas que han obsesionado a Xavier Velasco en toda su carrera: la educación sentimental de los instintos más bajos, la hipocresía, la escritura como razón de vida o como trampa, el amor incondicional de la familia bípeda o cuadrúpeda. La prosa consumada de su autor, su capacidad para el retrato exacto y la sátira sin cortapisas, hacen de este epistolario una prueba de que, en las manos adecuadas, la misiva puede ser un arma tan filosa y letal como el abrecartas.

Xavier Velasco. Natural de San Ángel, al sur de la Ciudad de México. Hijo único. Nieto favorito. Fabulador temprano. Alumno renegado. Amigo de los perros. Descendiente exaltado del punk británico y el boom latinoamericano, entiende la ficción como bandidaje y se asume secuaz de sus protagonistas. Obtuvo el VI Premio Internacional Alfaguara de Novela por Diablo Guardián y es asimismo autor de Éste que ves, Puedo explicarlo todo, La edad de la punzada, Los años sabandijas (novelas), El materialismo histérico (relatos) y Luna llena en las rocas (crónicas). Publica la columna Pronóstico del clímax en el diario Milenio, entre otras colaboraciones periodísticas. Más allá de todo ello, encuentra extravagante que haya vida después de David Bowie.

“El lado negro de Suecia” (Océano) de John-Henri Holmberg, editor. A lo largo de los últimos años, Suecia se ha conformado como una nueva potencia mundial del género negro. En esta antología, el crítico, editor y traductor John-Henri Holmberg presenta una amplia selección de las plumas más representativas de su país, puestas en contexto histórico y social mediante un completo estudio introductorio. Estos diecisiete relatos, nunca antes publicados en español, ofrecen un complejo retrato del lado oscuro de la nación escandinava, además de un excelente panorama de una narrativa vital, diversa y estremecedora.

Es escritor, editor, crítico y traductor. Ha sido reconocido por sus traducciones al sueco de Lemony Snicket y Stephen King, y por su promoción de la ciencia ficción y la novela negra.


Alias Grace (Salamandra) de Margaret Atwood. En julio de 1843, Grace Marks, de dieciséis años, es declarada cómplice de participar en los asesinatos de Thomas Kinnear, a cuyo servicio trabajaba como sirvienta, y de Nancy Montgomery, ama de llaves y amante de Kinnear, y condenada finalmente a cadena perpetua. En la conmoción causada por estos hechos terribles, hay división de pareceres: unos consideran inocente a la mujer, mientras que otros sostienen que es una persona malvada o, tal vez, que ha perdido la razón; por su parte, Grace insiste en que no recuerda nada de lo sucedido. Años más tarde, un grupo de reformistas y espiritistas que pretende obtener el indulto de la muchacha contrata al doctor Simon Jordan, una eminencia en el floreciente campo de la psicopatía. A partir de las nuevas técnicas empleadas en Europa, el joven médico entrevista a la reclusa, quien le relata los pormenores de su historia, desde su infancia en Irlanda y sus años de pobreza y marginalidad en el Canadá Occidental, acercándose poco a poco al momento que asegura no recordar. En su empeño para interpretar la confesión de Grace, el doctor Jordan irá desvelando los luctuosos sucesos de aquel día y dictaminará si Grace Marks es en verdad una femme fatale o, simplemente, una víctima de las circunstancias y los prejuicios sociales dominantes.

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939) es autora de más de treinta y cinco obras de ficción, poesía y ensayo con las que ha obtenido un enorme reconocimiento internacional. El cuento de la criada, Ojo de gato, Alias Grace y Oryx y Crake fueron finalistas del Premio Booker, que ganó con su décima novela, El asesino ciego. Otros premios incluyen el Governor General’s Award, el Premio Montale en Italia, el Premio Giller en Canadá, y el National Arts Club Literary Award en Estados Unidos. También escribió Penélope y las doce criadas.


La sociedad dolida. El malestar ciudadano” (Grijalbo) de Juan Ramón de la Fuente. ¿Qué le duele a México y al mundo? ¿Cuáles son los padecimientos sociales que urge sanar? La guerra antinarco, la inconformidad social, la furia, las plagas de la obesidad y la diabetes, las políticas de Trump, el calentamiento global, las heridas que dejó el terremoto, el populismo...

En esta obra y mediante artículos contundentes y rigurosos, el doctor Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM y exsecretario de Salud de México, realiza un vasto diagnóstico de los padecimientos que afrontan el país y el planeta.

Desde su doble perspectiva de médico experto y profundo conocedor de la realidad sociopolítica, el autor no solo hace una radiografía de los trastornos y las afecciones que nos agobian, sino que explica los riesgos que conllevan, sus consecuencias, e incluso esboza vías de solución.

De cara a 2018, los treinta y ocho análisis de Juan Ramón de la Fuente cobran una importancia señera para dilucidar qué nación hemos construido y hacia dónde queremos encaminarla.


Cuando me veas” (Planeta) de Laura Gallego. ¿Quién o qué es? ¿Qué intenciones tiene? ¿Una amenaza desconocida o una luz en la oscuridad? ¿Tiene algo que ver con el caso del “chico de la azotea”?

Extraños sucesos inexplicables. Un secreto. Una muerte repentina. Una investigación. ¡Descubre qué hay detrás!

Laura Gallego García (Valencia, 1977) estudió Filología Hispánica en la Universidad de Valencia y en 1999 ganó el premio El Barco de Vapor con Finis Mundi, una novela ambientada en la Edad Media. Tres años después volvió a obtener el mismo galardón con La leyenda del Rey Errante.

Actualmente su obra publicada comprende veinticinco novelas juveniles y algunos cuentos infantiles, con más de dos millones de ejemplares vendidos solo en España y traducciones a dieciséis idiomas. Sus obras más populares entre los jóvenes lectores son Crónicas de la Torre, Dos velas para el diablo, Alas de fuego, Alas negras y, especialmente, la trilogía Memorias de Idhún. En 2012 su novela Donde los árboles cantan fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.