Opinión

Ciudad de México y la urgente necesidad de pasar a la acción.

Gobernar implica riesgos, gobernar implica rechazos, gobernar implica tomar decisiones que para muchos sean controversiales. | Guillermo Sesma

  • 15/12/2020
  • Escuchar

En verdad quiero escribir algo positivo, algo esperanzador pero la realidad doblega mi ánimo. El manejo de salud y político en México ha sido desastroso. A más de un año de los primeros casos en China y del brote pandémico en Europa, México ha sido un verdadero caos. En el México bipolar que vivimos, vemos a un presidente que sale de giras y evita usar cubrebocas como manera de prevención, por el otro lado crea una unidad médica que informa y define los parámetros a seguir que van en el sentido que el presidente caprichosamente quiere y no en el que la ciencia y la medicina indican, si eso no es una “nueva” modalidad de presidencialismo, entonces no sé qué es.  

El presidencialismo en la Ciudad de México hace que la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, doctora en Ingeniería ambiental con estudios tanto en la UNAM como en el Laboratorio Lawrence Berkeley en California, vaya en contra de lo que dicta sus antecedentes académicos, su propia razón científica y su voz interior. Ella y su trayectoria política, la cual es considerada como leal e incondicional al presidente López Obrador, hoy antepone su futuro político por encima del bienestar de los residentes de esta ciudad. Desde hace algunos meses las cifras de contagios, hospitalizados y mortalidad han venido tendencialmente en aumento. Estadísticamente estamos donde se sabía que estaríamos hace muchas semanas y que lastimosa e inevitablemente estaremos en situaciones más críticas de cara al 2021. Hace meses la Ciudad de México debía científicamente ser declarada en semáforo rojo. Tanta lata dieron con el famoso Semáforo Epidemiológico, para terminar diciendo que los colores no importan. Políticamente, la vaguedad de la definición nos ha llevado hasta aquí. Si bien el gobierno ya empezó los trámites para la adquisición de vacunas, no faltan meses sino un año para que se puedan aplicar. Lo que llevará los números de esta pandemia todavía muy por encima de donde están. 

Gobernar implica riesgos, gobernar implica rechazos, gobernar implica tomar decisiones que para muchos sean controversiales, pero para la mayoría sean benéficas. La doctora Sheinbaum parece que no quiere gobernar. Creo que es momento de preguntarle a la doctora ¿Qué es lo que se está haciendo con respecto a la pandemia? ¿Cómo va a controlar ella esta crisis? ¿Cuáles son los mecanismos de contención?  Y quizá la pregunta más complicada ¿está dispuesta a ir en contrasentido a lo que el presidente le está indicando en beneficio de los que habitamos esta ciudad?

Claro que somos conscientes que en una urbe como la Ciudad de México y un sistema económico como el nuestro es complicadísimo volver a semáforo rojo, pero ¿en verdad no había otras medidas que tomar? Distintas ciudades como Nueva York, Madrid, París, Buenos Aires, tomaron medidas muy complicadas para sus ciudadanos. Alemania decretó un cierre drástico de la vida pública ante el repunte, esto quiere decir que se cierran las escuelas y las tiendas no esenciales desde el miércoles 16 de diciembre hasta el 10 de enero. A poco alguien cree que esa medida tomada por Angela Merkel es popular, evidentemente no, pero si es necesaria, ella la define como una necesidad urgente de pasar a la acción. 

Doctora Sheinbaum, asuma la urgente necesidad de pasar a la acción ante estos repuntes. No solo seguirá siendo leal al presidente, sino también a los ciudadanos que votaron por usted.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.