Opinión

¿Cisma en la iglesia católica norteamericana?

Los cismáticos siempre tienen una cosa en común: se alejan del pueblo, de la fe del pueblo, de la fe del pueblo de Dios. | Fred Álvarez Palafox

  • 12/09/2019
  • Escuchar

En la rueda de prensa en el vuelo de regreso de África a Roma, el papa Francisco respondió a una pregunta del corresponsal de New York Times, sobre qué opina de la posibilidad de un cisma en la Iglesia norteamericana, que se destaca por tener un sector conservador que suelen atacarlo continuamente. Ante ello el Papa se mostró tranquilo y dijo que en la historia se han dado "varios cismas", entre ellos uno después del Concilio Vaticano I y otro después del Concilio Vaticano II, durante el pontificado de Juan Pablo II, cuando se separaron los seguidores de Marcel Lefebvre.

Empero, subrayó que no le tiene miedo a los cismas, pero reza para que no dé alguno, subrayando que el camino del cisma no es cristiano.

¿De qué se trata este asunto?


Veamos el contexto.

El miércoles 4 de septiembre, durante el vuelo a Mozambique, el Papa recibió en propia mano un ejemplar del libro -How America Wants to Change the Pope (Cómo Estados Unidos quiere cambiar al Papa)- sobre sus detractores norteamericanos; su reacción fue decir que para él es un honor si los estadounidenses lo atacan.

La persona que se lo dio fue el propio autor del libro. Se trata del periodista francés Nicholas Senèze, corresponsal en el Vaticano del diario católico La Croix.

¡Este libro es una bomba! expresó el Papa en tono de broma, y dijo calurosamente al periodista que no había podido encontrarlo.

De inmediato, el nuevo director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, aclaró que los comentarios del Papa los hizo en un contexto informal.

Ahí quedó el tema, de momento.

¿Qué dice el libro?

Reconstruye las maniobras realizadas en el último año por el lobby de la extrema derecha católica norteamericana de Estados Unidos para tratar de presionar al Papa para que renuncie e influir en un nuevo cónclave. 

Senèze narra cómo los sectores conservadores en Estados Unidos odian al Papa por sus mensajes de misericordia dirigidos a los migrantes, la separación de las madres centroamericanas de sus hijos en la frontera, su diálogo con China, sus denuncias contra el capitalismo, el comercio de las armas, el clericalismo, la economía que mata, su defensa del medio ambiente, la convocación de un Sínodo sobre la Amazonia, su llamamiento a terminar con la pena de muerte y las aperturas hacia los divorciados vueltos a casar.

El libro se centra en la creación en octubre de 2018 del grupo de "Mejor gobernanza de la iglesia" que está trabajando en un informe que investiga a cada uno de los cardenales católicos del mundo; y apoyo a la llamada de agosto de 2018 del ex diplomático papal Arzobispo Carlo María Viganò para que Francisco renuncie al papado.

Viganò es un hombre de intrigas, perverso y mentiroso, eso lo confirma su propio hermano jesuita.

Véase: Un hombre perverso que de entrada violó el juramento de fidelidad al Papa

Entre los enemigos visibles además de Viganò está Steve Bannon, ex jefe de estrategia de Trump además del cardenal estadounidense Raymond Burke.

Seis días después -el martes 10 de septiembre- durante el vuelo de regreso a Roma, Francisco recibió la pregunta de Jason Horowitz, periodista del The New York Times.

-En el vuelo a Maputo usted ha reconocido estar bajo ataque de un sector de la Iglesia estadounidense. Obviamente hay fuertes críticas en la prensa, los sitios web y la televisión; e incluso algunos aliados de los más cercanos han hablado de un complot contra usted.

¿Hay alguna cosa que estos críticos no comprendan de su pontificado o hay alguna cosa que usted haya aprendido de estas críticas de Estados Unidos?-, fue la primera pregunta (de acuerdo a la traducción de la agencia ACI-prensa).

La segunda  ¿teme usted un cisma en la Iglesia americana y si hay algo que usted podría hacer como un diálogo para ayudar al pontificado?

La respuesta papal fue en el sentido de ¡bienvenidas las críticas! "Siempre en las críticas veo ventajas. A veces enojan, pero sí hay ventajas".

El Papa responde sobre el libro... "uno de ustedes me dio ese libro en francés (...) Yo sabía del libro pero no lo he leído", confiesa.

Y aquí Francisco reconoce que las críticas no son sólo de los estadounidenses, son un poco de todos lados, también de la curia.

Y precisa que "al menos quienes las dicen tienen la ventaja de la honestidad de decirlo y me gusta esto. No me gusta cuando las críticas van debajo de la mesa, te sonríen y te muestran los dientes y luego te dan una puñalada por detrás. Esto no es leal, no es humano".

El problema del cisma

El líder religioso reconoce que en la Iglesia católica a lo largo de la historia se han dado cismas.

Y responde que no le tiene miedo a ellos.

Eso sí, reza "para que no los haya porque está de por medio la salud espiritual de mucha gente, rezo para que haya diálogo"; y dice que el camino del cisma no es cristiano.

"Un cisma es siempre un estado exquisito, de la ideología alejada de la doctrina, una ideología tal vez justa pero que entra en la doctrina y la aleja, y se convierte en doctrina entre comillas, pero por un tiempo. Por esto rezo para que no haya cismas pero no les tengo miedo", subraya.

¡Durísimo!

Un cisma es una ruptura formal dentro de la iglesia, generalmente debido a disputas sobre la enseñanza católica.

¿Cuantos cismas se han dado en la historia?

En  2 mil años de historia, la Iglesia católica se ha dividido varias veces, especialmente en 1054, cuando la Iglesia ortodoxa oriental se separó de Roma, y se conoció como el Gran Cisma. Fue entonces cuando el papa y los jerarcas ortodoxos -el patriarca ecuménico de Constantinopla-, se excomulgaron mutuamente.

¿Cisma en la Iglesia norteamericana?

No creemos, con todo respeto.

Pero el libro de Senèze genera ruido, y habría que leerlo. Hasta donde sabemos no hay traducción al español...

La nota de papa anteayer fue que entre sus críticos hay miembros de la Curia. O sea algunos de sus colaboradores ¿quién o quiénes son?

Francisco sabe.

Es evidente la grilla en contra del jesuita, pero se ha preparado por si acaso, y dentro de pocos días fortalecerá el Colegio Cardenalicio.

El 5 de octubre -cerca de la inauguración del Sínodo sobre la Amazonía-, habrá un consistorio y se crearán 13 nuevos purpurados -10 electores-. Se trata de hombres cercanos a él y comparten su visión de una Iglesia tan abierta y en diálogo como en conexión con la realidad.

Y en dado caso de una presión mayor, Francisco tendrá el control de su sucesión. 

Pero tranquilos todavía hay papa para rato...