Opinión

Centroamérica, crisis humanitaria

Versiones difundidas en redes sociales apuntan que el primer tandazo que llegará a Chiapas es de 700 hondureños. | José Luis Castillejos Ambrocio

  • 16/10/2018
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El gobierno mexicano aún no ha dimensionado el conflicto social, de seguridad y económico que se le avecina con el inminente éxodo de ciudadanos de América Central que vienen hacia la vulnerable frontera sur de México.

Es más no tiene un plan de contingencia. No hay servicios de salud, de alojamiento y de seguridad suficientes para atender a quienes en pocas semanas se agolparán en Tapachula, la capital económica de Chiapas.

En esa ciudad ya hay ciudadanos de Eritrea, Somalia, Siria, Honduras, Irak, Guatemala, Indonesia, El Salvador, Cuba, Nicaragua y de otros países.

Llegan con graves problemas físicos o mentales. Se les ve vagando por las calles de diversos poblados fronterizos e, incluso, en Tuxtla Gutiérrez o Villahermosa, Tabasco, más distantes de la frontera, donde piden ayuda humanitaria.

Es una oleada de miseria. Y esta se acrecentará con la llegada de ciudadanos de Honduras. Se carece de una política humanitaria, de seguridad en la Frontera Sur; tampoco hay adecuadas oportunidades de salud, educación, empleo y abasto y una política migratoria justa, apegada a los derechos humanos.

Una caravana de hondureños ya viene en marcha desde Honduras a México. Lo hacen algunos a pie, otros en autobuses y vienen con la intención de que se les conceda una visa humanitaria. En el extremo opuesto hay personas que ven a los visitantes como perniciosos o que les pueden restar oportunidades de empleo.

Los centroamericanos huyen de la pobreza y la violencia que los azota y si logran llegar a la frontera, cada familia decidirá si intenta cruzar o no, a los Estados Unidos, según confirmó la comunicadora Claudia Mendoza.

En diversos lugares de la frontera de Honduras se les ve durmiendo sobre cartones, pedazos de plástico o sobre las maletas. Vienen cientos de niños, abuelas y mujeres quienes el último viernes estaban en la gran terminal en San Pedro Sula.

La caminata es larga desde Centroamérica. Los ciudadanos han salido con sus esperanzas en el hombro. Buscan un futuro mejor para sus familias. Buscan lo que en su país se les niega, el derecho a vivir en paz.

Honduras es una de las naciones que atraviesa por una severa crisis económica, política y social.

Esa nación que está en el corazón del Istmo centroamericano, que tiene fronteras con Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Es una nación estratégica y por tanto fue una especie de playa o “quinta columna” de Estados Unidos que sigue acantonado con sus tropas en las bases militares de Palmerola y Trujillo.

El carácter estratégico en el istmo centroamericano ha servido además para que su espacio aéreo y marítimo sea utilizado como ruta de las mafias del narcotráfico internacional que trasiegan droga desde Colombia y Perú. Desde ahí se catapulta la cocaína que llega a México y luego a los Estados Unidos.

El 45 por ciento de los hondureños están en la completa miseria y las familias sobreviven con apenas unos 20 pesos diarios. Ese clima de pobreza y la inseguridad que han generado las pandillas ha llevado a miles de ciudadanos de esa nación a buscar oportunidades allende la frontera.

Versiones difundidas en redes sociales apuntan que el primer tandazo que llegará a Chiapas es de 700 hondureños quienes partieron el último sábado de San Pedro Sula, rumbo a los Estados Unidos. Huyen del desempleo, la delincuencia y el régimen del Presidente Juan Orlando Hernández.

Hernández ha hecho poco o nada frente la creciente pobreza, la marginación y la ola de violencia es tan fuerte como la que ocurre en algunas regiones de México, azotadas por el narcotráfico.

Chiapas

La siempre alegre tierra de poetas y cantores chiapanecos vive una de sus peores etapas. Difícilmente pase una auditoría el gobierno de Manuel Velasco Coello. Si se investiga a fondo su destino no sería el retorno al Senado de la República sino su desafuero, investigación penal, sanción y cárcel.

Salvo que la futura administración de Andrés Manuel López Obrador lo apañe y proteja no pasará nada. En los próximos meses se verá qué tan comprometido está el nuevo presidente de México con quién hundió en la miseria a Chiapas, el estado donde tiene su rancho el gobernante electo.

En la última semana, Chiapas se vio paralizada. Los burócratas, los maestros y los campesinos tomaron literalmente la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Unos reclamaban aumento salarial y otros apoyos para el campo en una entidad donde todo falta.

Pero eso no le interesa al gobierno de Velasco Coello quien para contrarrestar las críticas se ha comenzado a dar baños de pueblo en el último tramo de su administración mientras la Torre Chiapas, sede de diez dependencias, fueron tomadas al igual que otros 20 edificios.

Si el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador no corrige a tiempo los errores del llamado “güero”, Chiapas se le irá de las manos y no habrá poder político que logre controlarlo.

Chiapas, radiografía de un fracaso

@JLCastillejos  | @OpinionLSR | @lasillarota