Aproximaciones al homicidio doloso en la Ciudad de México


A nivel nacional los homicidios dolosos crecieron de forma significativa. En 1997 se registraron 16 mil 886 casos. En 2016 el número de víctimas de homicidio doloso llegó a 22 mil 967, y al mes de  septiembre de 2017 suman ya 18 mil 637 casos. El setenta por ciento se cometió con el uso de un arma de fuego. La violencia en nuestro país registra un crecimiento expansivo desde hace diez años, los expertos coinciden en que: a) la causa sustancial es la delincuencia organizada; b) el mayor número de homicidios se concentra en diez entidades del país; c) el uso de armas de fuego es cada vez mayor; y d) la violencia comienza a extenderse a la comisión de otros delitos graves y no graves.

Mientras tanto, es poca la cooperación para detener el flujo de armas a México, la legislación es blanda en materia de portación de armas y la percepción de inseguridad crece.  

En la CDMX se registró un crecimiento en los dos últimos años en materia de homicidios, con la característica de que, a diferencia de otras entidades del país, el 80 por ciento de los homicidios dolosos fueron por razones personales (venganza y riña), por tanto no se inscribe entre las entidades que reportan el mayor número de homicidios, ni sus causas son las pugnas entre la delincuencia organizada a niveles de carteles. En la CDMX, en el año 2016, el promedio diario del delito de homicidio doloso fue de 2.6, y de enero agosto de este año 2017 es de 2.9. La Ciudad de México está en el lugar 23 a nivel nacional en el delito de homicidios dolosos, donde el lugar 31 es el de menor incidencia, es posible aseverar que los factores que explican, en parte, su crecimiento, son: mayor uso de armas de fuego; la portación de armas de fuego que no es delito grave; la tendencia nacional al crecimiento de este delito; y mayor uso de armas en riñas y venganzas.  

El 69 por ciento de los homicidios en la capital de la República se cometen con arma con fuego: siete de cada diez. Por ello, el Gobierno de la Ciudad impulsó al seno de la Conferencia Nacional de Procuradores y la Conferencia Nacional de Secretarios de Seguridad Pública el acuerdo para solicitar que los delitos con uso de armas de fuego sean parte del catálogo de delitos que merecen prisión preventiva oficiosa. La Ciudad de México está por abajo del promedio nacional en el delito de homicidio doloso, en un escenario donde en 24 de las 32 entidades del país se incrementó. Debe ponderarse que la entidad con el mayor número de homicidios dolosos tuvo 35.7 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que en la Ciudad de México fueron 4.27 homicidios por 100 mil habitantes, esto es casi nueve veces menos homicidios por cada 100 mil habitantes (datos del periodo mayo – agosto de 2017).

Algunas de las acciones que el gobierno de la ciudad desplegó durante el año 2017 y de los resultados que obtuvo para enfrentar este delito son de forma sintética los siguientes: detención de 63 personas en flagrancia; 173 personas consignadas y vinculadas a proceso; y que la Procuraduría General de Justicia logró ante el Poder Judicial 169 sentencias condenatorias. Los móviles del homicidio en la Ciudad de México fueron venganza personal con un 42.8 por ciento, riña con un 37 por ciento, y robo con un 12.8 por ciento. Ha de señalarse que la CDMX es la entidad del país con el mayor porcentaje de judicializaciones de este delito y en lograr sentencias condenatorias ante los jueces.

Algunos datos que permiten conocer con mayor precisión las características de este delito en la CDMX son los siguientes: el 53.2 por ciento de la incidencia fue de sábado a lunes, es decir, en fin de semana se comente más de cincuenta por ciento de todos los homicidios dolosos; la mayor frecuencia de los homicidios se registró entre ocho y doce de la noche; el arma de fuego se utilizó en el 69 por ciento de los casos, seguido de arma blanca y otros; y las Carpetas de Investigación (antes Averiguaciones Previas) muestran que este delito se cometió en un 72.1 por ciento en la vía pública y en un 9.9 por ciento al interior de vehículo particular.

El homicidio es un delito grave, se trata de una acción que viola el derecho al bien jurídico más preciado y tutelado que es la vida, por ello, casi todos los estudios a nivel mundial, utilizan la comisión de este delito para medir la violencia en una sociedad. Es fundamental que las autoridades lo investiguen y que sentencien a las personas responsables con base en el debido proceso penal; sin embargo, también es sustancial conocer sus causas, prevenirlo a través de las instituciones públicas, privadas y sociales y realizar acciones conjuntas que permitan evitar que la violencia sea la vía ante el conflicto de la vida colectiva.

Los entornos seguros son una construcción pública que pasa por la educación para la paz, la inclusión, la igualdad, la tolerancia y la equidad de género. Enfrentar la violencia significa que nuestra institucionalidad social y gubernamental trabaje en valores y prácticas que encuentren en el diálogo, la negociación y el respeto a los derechos de los demás la vía para resolver los problemas, conflictos, diferencias y tensiones que son parte de la vida concreta de toda comunidad y familia en México y en el mundo.

Es cierto que se necesita que la portación de armas sea considerada un delito grave en las leyes; que se requieren más operativos en las zonas de alta incidencia delictiva; que deben regularse las festividades en vía pública en zonas que concentran altos niveles de violencia; y que los programas de captación y entrega voluntaria de armas deben continuar. Como también es cierta la necesidad de fortalecer y en varios casos reconstruir un tejido social donde la violencia pueda ser erradicada mediante otras prácticas, valores y codificación de la realidad; eso reclama presupuestos inclusivos y participativos; trabajo directo en campo ante los factores criminógenos; recuperación y operación de espacios públicos; mejores entornos urbanos; cuidado, defensa y respeto social a los derechos de la mujer; y erradicar el uso de las armas como falsa vía ante el problema.

Dr. Jorge Alejandro Lumbreras Castro | Académico de la FCPyS - UNAM

jorgelumbrerascastro@gmail.com





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