El recién creado Morena, bajo el empuje de Andrés Manuel López Obrador, logrará con holgura relativa el triunfo de Claudia Sheinbaum para la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, y hoy tiene aseguradas al menos 9 de las 16 alcaldías, lo que integrará un nuevo mapa político para la capital del país.

En un contexto con escaso número de encuestas independientes y públicas, el nivel de especulación se ha incrementado, al tiempo que algunos errores de candidatos y operadores de Morena ponen bajo tela de duda algunos casos que hasta hace algunas semanas se daban por triunfos seguros.

La previsión en el equipo de López Obrador y Sheinbaum es que dos alcaldías están perdidas en definitiva frente a sus adversarios, una es Venustiano Carranza, donde ganaría el perredista Julio César Moreno, cabeza de un grupo político que ha conservado control sobre esa demarcación durante varias administraciones locales. Es el mismo caso de Cuajimalpa, donde el priísta Adrián Rubalcaba repetirá al frente de la alcaldía, gracias una facción del Institucional que se ha hecho del dominio de la zona.

Consultas con diversas agrupaciones políticas, teniendo a la vista de los escasos estudios de opinión disponibles, arrojan que el resultado de otras demarcaciones se conocerá hasta el día de los comicios pues habrá votaciones muy cerradas, lo que puede anticipar la intervención de tribunales electorales para dirimir reclamos. Es el caso de Benito Juárez, Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero e Iztacalco. En dos demarcaciones más que se describían empatadas, Miguel Hidalgo y Xochimilco, las proyecciones han empezado a orientar los posibles resultados en beneficio de los candidatos de Morena.

Dos alcaldías más están siendo sometidas a intensa presión, Álvaro Obregón y Tlalpan, ambas por su simbolismo. La primera es el asiento del grupo político que ha encabezado por años Leonel Luna, presidente de la Asamblea y candidato a diputado plurinominal por el frente PRD-PAN-MC. La segunda fue gobernada por Claudia Sheinbaum.

Una perspectiva complementaria hace concluir que la capital del país es un laboratorio en el que campañas, transacciones y pactos de convivencia entre diversas fuerzas políticas perfilan desde ahora un nuevo equilibrio de fuerzas tras los comicios día 1º de julio. Dominado por Morena, pero no como fuerza absoluta.

El peso de las candidaturas formales, la capacidad de operación sobre grupos clientelares y el flujo de recursos oficiales hacia las campañas del frente encabezado por el Partido de la Revolución Democrática y sus aliados, serán parte de la ecuación en los resultados. La otra se derivará de negociaciones, sea entre grupos y partidos, sea entre operadores políticos de la elección preocupados por su futuro personal.

Las reyertas internas en cada partido han debilitado varias campañas o éstas se desempeñan sin más recursos que los que pueden obtener los respectivos candidatos. Tal es la situación que encara Alejandra Barrales, la abanderada del Frente a la Jefatura de Gobierno, que ha visto mermar el flujo de apoyos provenientes de programas sociales de la administración capitalina. Ello ha sido interpretado como una decisión del equipo de José Ramón Amieva y de uno de sus principales operadores, Héctor Serrano.

En la misma línea de acción se ha colocado al aspirante presidencial del Frente, Ricardo Anaya, que ha dejado de visitar demarcaciones de alta relevancia, entre ellas Iztapalapa. Ello es leído como un asomo de transacción de los señores Amieva y Serrano para ceder posiciones a cambio de proteger intereses que les son más cercanos.

Las dos próximas semanas serán vitales para contar con un pronóstico más claro al respecto, en un proceso que todavía parece guardar espacio para las sorpresas.

¿Qué busca Enrique de la Madrid?

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