Opinión

Cártel de Tláhuac y la Unión Tepito

Los dueños del narcomenudeo en CDMX

  • 21/07/2017
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Por años los gobiernos de la Ciudad de México han repetido hasta el cansancio que los cárteles de la droga no operan en la ciudad, sin embargo, hace unas horas, con el abatimiento de Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “El Ojos”, líder del Cártel de Tláhuac, quedó de manifiesto que dicha mentira ya no es sostenible. Es claro que hay organizaciones que han operado desde hace años en la ciudad y sus actividades son tan evidentes que resulta inexplicable la inacción de las autoridades hacía las mismas.

En especial, hay dos organizaciones nacidas en la propia Ciudad de México que en los últimos años se han adueñado del narcomenudeo, el cobro del derecho de piso a negocios y el secuestro exprés. La primera de ellas es el Cártel de Tláhuac que tiene dominio de las actividades criminales en el sur de la ciudad y la segunda es la Unión Tepito que controla las delegaciones del centro y el norte de la capital.

Es cierto que ninguna de estas organizaciones puede ser considerada un cártel de la droga (a pesar de que una reciba ese nombre), mucho menos son organizaciones con capacidad para operar en el exterior o en varios estados de la república. Sin embargo, si son bandas de crimen organizado con alcance regional, que materialmente tienen el control de las actividades criminales en algunas zonas de la Ciudad de México y el Estado de México.

El Cártel de Tláhuac es una organización que se formó a finales de los 90 sobre la base de bandas de robo, secuestro y narcomenudeo de la delegación Tláhuac, la cual bajo el liderazgo Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “El Ojos”, comenzó a crecer a partir de la venta de droga, al grado que a finales de los 2000 se había convertido en la banda dominante en dicha delegación.

Poco a poco esta organización criminal fue expandiendo sus operaciones a otras delegaciones, primero incursionó en la delegación Iztapalapa y en el municipio de Chalco. Hace unos cuatro años comenzó a tener presencia esporádica en Milpa Alta y Xochimilco, así como en Valle de Chalco. Mientras que este mismo año se tuvo noticia de que el territorio de venta de droga de esta organización había alcanzado las delegaciones de Coyoacán y Tlalpan, en especial las instalaciones de la UNAM en Ciudad Universitaria.

En resumen, la zona de operaciones del Cártel de Tláhuac hoy se extiende a las delegaciones de Iztapalapa, Milpa Alta, Tlalpan, Coyoacán, Xochimilco y Tláhuac en la Ciudad de México, así como a Chalco, Valle de Chalco, Texcoco y Amecameca en el Estado de México. Tal y como lo muestra el siguiente mapa[1].

De igual forma, el Cártel de Tláhuac ha ido diversificando sus actividades a lo largo de los años. Su principal actividad siempre ha sido la venta de drogas al menudeo, misma que era provista primero por el Cártel de Sinaloa y después por la Organización de los Beltrán Leyva, los cuales enviaban el producto desde Guerrero. Pero también han incursionado en el secuestro, la extorsión, el cobro de derecho de piso a negocios, el robo de autos, la venta de productos piratas e incluso en negocios semilegales como el control de decenas de bici taxis que operan en la zona de Tláhuac, así como la renta de puestos en los tianguis que se colocan en la zona algunos días de la semana.

Es importante recalcar que el abatimiento de 8 miembros de esta banda, en los que se incluye a su líder Felipe de Jesús Pérez Luna, así como el arresto hace unos días de su hijo, seguramente generará un vacío de poder en la organización criminal, el cual debe ser aprovechado por las autoridades. Dicho de otra forma, si las corporaciones federales y locales quieren desarticular y minar toda la capacidad operativa del Cártel de Tláhuac, hoy tienen la oportunidad perfecta.

Lo primero que tienen que hacer las autoridades es cortar sus redes de financiamiento, un buen punto de partida es comenzar con los negocios que operan a la vista de todos como los bici taxis o los puestos de productos piratas. También pueden aumentar la presencia policial en las zonas donde dicha organización es más poderosa, para entorpecer su operación en los próximos meses.

En segundo término, deben reconstruir la red criminal del Cártel de Tláhuac, para intentar arrestar a la mayor parte de los miembros de la organización, en especial a los posibles sucesores de alias “El Ojos”, para así minar su capacidad de reconstruir su estructura.

Por último, es importante que neutralicen cualquier intento de otras organizaciones de llenar los espacios de poder que deja vacíos el Cártel de Tláhuac, por ejemplo, evitar que la banda rival que dirige Gastón Montealegre intente tomar por la fuerza los negocios que hoy controla su principal competidor.

Por su parte, la Unión Tepito nace a principios de los años 90, en el barrio del mismo nombre, bajo el mando de Francisco Javier Hernández Gómez, alias “Pancho Cayagua”, misma que logró imponerse sobre las múltiples bandas criminales que operan en Tepito, hasta convertirse en la organización dominante en el centro y el norte de la ciudad.

Se trata de una organización independiente que ha ido ganando terreno a lo largo de los años, pero que tuvo un impulso notable al establecer una alianza estratégica con el Cártel Jalisco Nueva Generación, para el cual distribuye drogas en la Ciudad de México.

El otro gran negocio de la Unión Tepito es la extorsión de comercios, en especial, los bares y los centros nocturnos, ya que en los últimos cuatro años ha ampliado su zona de influencia a importantes corredores de la ciudad como Polanco, Zona Rosa, Condesa, la Roma, la del Valle e Insurgentes.

Además de ello, la Unión Tepito ha incursionado en el secuestro exprés, el robo de inmuebles, la venta de piratería, el tráfico de armas al menudeo y la extorsión telefónica. 

El área de operación de la Unión Tepito hoy abarca las delegaciones Cuauhtémoc, Coyoacán, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa y Magdalena Contreras en la Ciudad de México, así como Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Naucalpan y Tlalmanalco en el Estado de México, tal como lo muestra el siguiente mapa.

Las autoridades de la Ciudad de México ya no pueden seguir ignorando el problema, las organizaciones criminales no sólo están presentes de forma permanente en la ciudad, sino que además han tenido un importante crecimiento en los últimos años, lo cual pone en riesgo a grandes sectores de la población que habitan en las zonas en las que operan estas organizaciones.

Por tal motivo, se vuelve necesario el establecimiento de un plan integral de combate al crimen organizado en la Ciudad de México, ya que de lo contrario en los próximos años veremos cómo se incrementan los enfrentamientos que involucren a miembros del crimen organizado como los sucedidos ayer en Tláhuac.   

victorsanval@gmail.com

@victorsanval


[1] Los dos mapas que se incluyen en el presente artículo se desprenden de una base de datos, que identifica los municipios y las delegaciones en las que operan las organizaciones criminales en la Ciudad de México y el Estado de México. La cual se elaboró a partir de una revisión sistemática de notas de periódico. Para ser incluida en la base debía haber al menos dos notas independientes, que confirmaran la presencia de una organización en cada municipio o delegación.