Opinión

Candidatos y bolas de humo

Lo de hoy es lo mismo que prometieron los candidatos a ser presidentes durante la campaña de 2012 y antes… y antes | Joel Hernández Santiago

  • 04/04/2018
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Nada por aquí, nada por allá… Es como en la feria, cuando aquel merolico nos retaba a descubrir bajo cuál de las cáscaras de nuez habría de encontrarse la bolita. Uno nunca le atinaba, aunque la bolita estaba ahí todo el tiempo.

Así nuestros prohombres-candidatos, hoy puestos en el gran dilema inmortal del poder, o no poder, ser el Ejecutivo de la República Mexicana por seis años: tienen a la vista la bolita, pero o no quiere encontrarla o no quieren hablar de ella.

Porque no se entiende de otra manera lo esquivos que están los tres varones y la señora Margarita Zavala respecto de los grandes problemas nacionales que atañen a la población y no solo a su partido y a su candidatura.

Los cuatro dicen que abatirán hasta con su vida la corrupción, porque saben que los mexicanos traemos clavada esa espina a lo largo de estos más de cinco años de gobierno federal; dicen que acabarán con la impunidad, cosa que los mexicanos exigen sin ser escuchados para que se haga justicia; y que abatirán la pobreza; que habrá empleo para todos –o casi todos– y que ¡ya se acabó el tiempo de que el gobierno haga nuevos ricos! Y que todo será transparencia y felicidad…  

¿Hay alguna novedad en el frente?


Es lo mismo que prometieron los candidatos a ser presidentes durante la campaña de 2012 y antes… y antes. Y hasta el candidato priísta, Enrique Peña Nieto, cargaba con su escuadrón notarial para que apuntara cuáles eran sus promesas, para garantizar su cumplimiento. Hoy, de 266 compromisos que notarió, apenas ha cumplido el 40 por ciento, y muy seguramente no lo hará en los pocos meses que le faltan para terminar con su gestión. Al momento no se sabe en dónde están los notarios que registraron los juramentos y cuál es su compromiso en todo esto.

El problema para todos es que no hay novedades de fondo y no se enfrenta a la parte esencial de nuestras crisis recurrentes.

Si, habrá que sacar al país de la pobreza, pero no nos dicen cómo. Son sesenta millones de mexicanos marginados. ¿Lo harán repartiendo dinero federal? Porque hasta hoy todo lo resuelven con descargas fiscales y repartición de dinero contante y sonante, lo que suena más a caridad y no a políticas públicas firmes, estructuradas y viables, a largo plazo.

¿En qué momento se habrán de referir a la gran crisis de violencia criminal en México? Que crece cada día más en un país armado hasta los dientes. ¿Seguirá el Ejército y la Marina haciendo trabajos de seguridad pública sustituyendo a lo que ellos mismos dicen que es un sistema corrupto de seguridad pública de gobierno?

Adicción a las armas

¿Y por qué no se corrige esto y se devuelve a las fuerzas armadas mexicanas sus tareas de seguridad nacional? Tan importantes en este mismo momento. ¿Y qué hay de esa Ley de Seguridad Interior que nos asesta el Ejecutivo nacional? Porque ya quedó claro que el Ejército no la pidió.

¿Y las fiscalías pendientes? ¿Y el replanteamiento de las relaciones entre México y Estados Unidos, sin sometimientos ni debilidades? ¿Y qué hay de Odebrecht y casos similares? ¿Y qué de los gobernadores priistas acusados de corrupción? ¿Y cuál es el programa económico que seguirán?

Queda pendiente algo extremadamente delicado y que atañe a cualquiera de ellos: el sistema político mexicano está en su peor momento ¿están dispuestos a cambiar, modernizar y hacer confiable un sistema en el que la participación social no tenga candados ni cadenas? ¿Y se cambiará a los partidos políticos de hoy tan contaminados y dañinos para la política nacional?

¿Y los institutos federales de lo electoral? No solo muy onerosos sino ya no confiables y con reglas que los mismos partidos les imponen a consejeros, que siguen el consejo de sus propios ingresos y futuro político.

Una de las razones por las que los mexicanos están indignados es esto: la falta de participación en las grandes decisiones; ver cómo unos a otros se cuidan en sus propias subsistencias económicas y vitales y asistir al aquelarre del poder por el poder mismo en un país que está sometido a una dictadura de gobierno y de partidos políticos.

Y están indignados los mexicanos porque han sido testigos de actos de corrupción supremos y nadie –no los candidatos ahora mismo– se refiere a casos específicos y que bien conocen, ciertamente les parece políticamente incorrecto lo que al final es una forma de cinismo.

Y más, mucho más que esencialmente requiere un cambio: refundar a la República. Eso es. En sus propios cimientos, pero con otras reglas, con otros actores de gobierno, con gente proba y capaz, gente de Estado, que seguramente está por ahí, pero a la que le han cerrado puertas, ventanas y postigos. ¿Hasta cuándo?

De todo esto no hablan los candidatos. Ninguno. ¿Lo harán? Ojalá. Pero con propuestas concretas y no con actos de defensa y acusación al prójimo. Esas son bolas de humo que no llegan a ningún lado.

¿Días de guardar?

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota