Opinión

¿Candidatos divertidos o ridículos?

En las #Elecciones2021 estamos viendo, también, las ridiculeces más grandes de la historia. | José Antonio Sosa Plata

  • 28/04/2021
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El cambio de paradigma es inevitable. En la lucha por el poder, la actividad política ya no está obligada a ser siempre seria, sobria o formal. Los cambios profundos que estamos experimentando en el diseño y manejo del lenguaje audiovisual también han impactado a las campañas electorales. El infoentretenimiento es el nuevo instrumento para ganar mayores audiencias y mover las emociones del electorado.

Hoy, la difusión de información divertida o entretenida contribuye a dar notoriedad y popularidad a las y los personajes políticos. Basada en un lenguaje directo, sencillo, creativo, concreto, gracioso y de fácil comprensión se convierte en un respiro ante la avalancha de imágenes y contenidos violentos a las que estamos expuestos desde cualquier dispositivo. 

El infoentretenimiento utiliza los hechos para crear o contar historias divertidas. Aunque el formato se comenzó a experimentar en los llamados medios tradicionales, hoy está presente en todos los espacios informativos o promocionales y, también, en las campañas electorales. La búsqueda constante por distraer a las audiencias funciona para aumentar su interés en algunas actividades. También cuando se trata de contrarrestar a las llamadas hard news

Te recomendamos: Daniel Muñoz Guerrero. 'Hard news' para la nueva generación: la idea que nos hizo ganar el Editors Lab 2017 en España. El Confidencial.Lab, 6 Marzo 2017.

En un ecosistema de comunicación saturado de noticias negativas, interacciones, conversaciones y datos duros, el infoentretenimiento contribuye a simplificar y hacer más atractiva la oferta política, su funcionalidad y el diseño de los mensajes que buscan un alto impacto en ciertos segmentos de la población. De la misma manera, está cambiando la forma en que concebíamos el concepto de relevancia informativa.

La información graciosa facilita la viralidad de los mensajes y, por lo tanto, permite a partidos, candidatas y candidatos lograr más pronto el objetivo de posicionamiento en la campaña. Y si el diseño es atractivo, sincero y persuasivo puede hasta generar una conexión emocional con algunas personas hasta el punto de crear afinidad, empatía o simpatía con sus propuestas. En el mismo sentido, favorece la cercanía, el diálogo y la autenticidad.

Te puede interesar: Salomé Berrocal, Eva Campos y Marta Redondo. "Comunicación Política en Internet: La tendencia al 'infoentretenimiento' político en YouTube". Madrid, España, Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 18(2), 643-659.

Los memes políticos son uno de los muchos ejemplos que tiene el infoentretenimiento. ¿Quién no ha compartido uno? Cuando surgieron, se utilizaron como un recurso de burla o ironía. Hoy también son instrumentos que promueven la crítica constructiva, motivan la reflexión sobre algunos temas sensibles y aumentan las interacciones con el propósito de lograr mayores audiencias

Sin lugar a duda, la pandemia fortaleció a los mensajes entretenidos en las interacciones de la comunicación digital. En la comunicación política son parte fundamental de las actuales estrategias. Para los portales de los medios —y en una gran cantidad de programas noticiosos— son recursos imprescindibles generadores de rating. La razón es clara. En tiempos de estabilidad, pero más en los de crisis, conviene reírse de vez en cuando. 

Lee más: Alexandra Figueroa. "La memética en la política. ¿Pueden los memes generar más votos?" Revista Espejo, 18 Abril 2021.

El manejo del humor siempre ha existido en las campañas electorales. En nuestro país era discreto, acotado y poco frecuente. El punto de inflexión se produjo hace poco más de 20 años, cuando por necesidad política se abrieron los primeros espacios a las parodias en radio y televisión. Primero fueron los Hechos de Peluche en TV Azteca. Después El Privilegio de Mandar en Televisa, por mencionar los casos más significativos.  

En muy poco tiempo, algunos candidatos incluso fueron convencidos de participar junto con comediantes, cómicos y conductores de programas del espectáculo en donde lo mismo bailaban, actuaban, daban entrevistas cargadas de humor o contaban chistes. A pesar de que en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto hubo una disminución sensible de este tipo de recursos, no sucedió lo mismo con las campañas electorales, en donde los contenidos de “buen humor” eran parte importante de las estrategias de comunicación.

Lee también: Camilo Toledo-Leyva. "Memes en América Latina: ¿el arma perfecta para ridiculizar a los políticos?" DW Made for minds. 02.03.2021.

En las Elecciones 2021 la información como entretenimiento se ha retomado con fuerza, quizás como una forma de lograr mejores resultados ante la preocupación y desánimo que produce el escenario multicrisis que estamos enfrentando. Sin embargo, también estamos viendo excesos, equivocaciones y desfiguros como resultado de la falta de capacidad, inexperiencia y el exceso de ocurrencias de quienes desconocen el género.

México tiene buenos cómicos, comediantes y payasos. Los más experimentados saben que el humor es asunto serio, pero que requiere una gran preparación. Lo que algunos personajes políticos desconocen es que una cosa es hacer reír y otra muy distinta es hacer el ridículo. Pero lo peor es cuando se utiliza el “humor” para ofender, humillar o descalificar a las personas solo por llamar la atención. Quien recurre a estos bajos recursos no está haciendo infoentretenimiento

El rostro negativo del infoentretenimiento no se puede evitar tan fácilmente. Por un lado, porque se utiliza en forma premeditada para desprestigiar, denostar o destruir reputaciones. Por el otro, porque en ciertos momentos y circunstancias sirve para desviar la atención de asuntos serios que no conviene que escalen en la agenda política de algunos gobiernos o partidos. En cierto sentido, ambos modelos se insertan en las campañas negras o sucias.

Consulta: Mario García de Castro. "Política espectáculo: La intoxicación de la realidad". The Conversation, 15 Julio 2020.

El infoentretenimiento político se ha convertido en un excelente negocio. Los espacios que le han abierto espacios en todos los medios pueden tener un importante retorno de inversión a partir de la fórmula de ganar-ganar. Los medios logran rating y dinero. Los personajes políticos obtienen posicionamiento, aunque casi nunca votos porque este no es factor decisivo para las y los ciudadanos al momento de tomar su decisión final.

A pesar de todo, el buen humor no está exento de riesgos. Bien manejado, puede ser un recurso complementario eficiente de cualquier estrategia electoral. Si no se domina el género, puede producir efectos adversos y contraproducentes. En el nuevo ecosistema de comunicación, ya es “normal” ver todos los días a algunos políticos haciendo desfiguros, diciendo estupideces y, por lo tanto, destruyendo su reputación.

En política, los buenos líderes y lideresas pueden tener buen humor, pero deben desarrollar la sensibilidad para saber cuándo, dónde, cómo y con quiénes ponerlo en práctica. El trabajo debe ser profesional, extremadamente cuidadoso y protegiendo siempre los atributos y cualidades de su Perfil de Imagen. Los líderes y lideresas son personajes aspiracionales, confiables, capaces, asertivos y con visión de futuro; no payasos malos o improvisados.

Recomendación editorial: Carme Ferré. Infoentretenimiento: El formato imparable de la era del espectáculo. Barcelona, España, Editorial Uoc, 2013.

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