Opinión

Campanas al vuelo por la visita papal

Será la tercera vez que Bergoglio asista a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

  • 21/01/2016
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No será la primera vez que lo hagan; también sonaron aquel mediodía del miércoles 13 de marzo de 2013; de hecho sólo siguieron el repique de las campanas de la Plaza de San Pedro cuando se confirmó el signo de la nube: habemus papam. En ese momento el cardenal Jorge Mario Bergoglio se convirtió en el Papa número 266; el primer americano, el primer jesuita en la historia del papado; fue nombrado –ante su sorpresa– por sus pares en el tercer escrutinio en el segundo día del cónclave.

 

De inmediato decidió llamarse Francisco; Bergoglio confesaría a los periodistas días después: “Francisco es el hombre de la paz. Y así, el nombre ha entrado en mi corazón: Francisco de Asís... es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación...”.

 

Recordemos que la multitud de la plaza de San Pedro rompió en vivas y aplausos mientas se agitaban banderas y las campanas repicaban, no sólo en Roma, sino en todo el mundo, en especial en Argentina, donde hubo escenas de llanto y emoción en las calles; un multitudinario grupo de fieles se reunió frente a la Catedral de Buenos Aires.

 

¡Algo increíble!

 

Pero casi nadie recuerda que también las campanas el la catedral metropolitana de la ciudad repicaron fuertemente, y casi 3 años después lo volverán hacer.

 

Si bien es cierto todos los días suenan las campanas la última vez que repicaron de forma especial fue el 13 de marzo de 2013, por motivo de  la elección del Papa Francisco.

 

Debemos precisar que la Catedral en México tiene 35 campanas y cada una de ellas tiene nombre propio e historia, la más joven ha sido bendecida por el Beato Juan Pablo II y fue dedicada a San Juan Diego, en cambio la más grande está dedicada a Santa María de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de las Américas.

 

Pues bien durante el tiempo que Jorge Mario Bergoglio permanezca en la ciudad y empiece a realizar recorridos, 50 campaneros estarán listos para hacer su trabajo, encabezados por el campanero mayor el diácono Rafael Parra.

 

La mañana del próximo 13 de febrero repicarán las campanas en cuanto el Papa jesuita salga de la Nunciatura Apostólica en el sur de la ciudad hasta que llegue al Palacio Nacional, donde habrá de reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto, en un evento considerado histórico, Jorge Mario Bergoglio será el primer pontífice en entrar a Palacio Nacional, y dirigir desde ahí un mensaje.

 

Como sabemos el Papa avanzará por la avenida de los Insurgentes Sur, el Eje 8 Sur, el Eje Central, Izazaga y finalmente 20 de Noviembre.

 

Terminado este encuentro, las campanas sonarán por segunda ocasión mientras el pontífice se dirija al Zócalo, donde el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, le entregará las llaves de la ciudad, cosa que ya hicieron otros jefes de la ciudad, como el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas con Juan Pablo II. De nuevo y por tercera vez escucharemos el tañer de las campanas hasta que Bergoglio y su comitiva lleguen a la Puerta Santa de la Catedral Metropolitana, saldrán de Palacio Nacional y sólo darán vuela y media a la plancha del Zócalo donde tendrá un encuentro con los obispos de la Conferencia del Episcopado de México.

 

Al salir de la reunión con los prelados mexicanos el tañer acompañará al Papa Francisco también durante su recorrido hasta llegar a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el cual es el principal motivo de su visita a la ciudad de México como él lo manifestó hace semanas… Será la tercera vez que Bergoglio asista a ese lugar sagrado.

 

Para llegar ahí el Papa irá por la Avenida de los Insurgentes Sur, después el Eje 8 Sur, Eje Central, Reforma, y por último Calzada de Guadalupe; ahí oficiará un servicio religioso donde estarán alrededor de 40 mil personas.

 

De nuevo sonarán las campanas a su regreso de la nunciatura…

 

Esta será la tercera vez se que echaran al vuelo las campanas de la Catedral a un Papa; también sonaron cuando San Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron el país, pero ahora será diferente  ya que en aquella ocasión no se echaron todas las campanas al vuelo...

 

No estuvo por ejemplo “La Castigada”, campana que fue “callada” durante 57 años tras la muerte accidental un joven de 16 años que era campanero.

 

Muchos años después el 16 de agosto de 2013  “La Castigada”  fue “perdonada” y volvió a sonar.

 

Al margen…

 

 

¡La seguridad del Papa es asunto de seguridad nacional!

 

No pueden ni deben equivocarse como ocurrió en Brasil en 2013…

 

En todos los recorridos que realice el Papa Francisco en la ciudad de México estará acompañado por un sequito de 25 personas, entre cardenales y obispos así como su seguridad personal encabezado por el comandante Doménico Giani, quien es el principal responsable de la seguridad papal en corto, ya que la seguridad en México está a cargo del Estado Mayor Presidencial, quien coordinará a policías federales y locales.

 

Como hemos dicho otras veces en este espacio, la seguridad de Francisco recae en siete personas a saber; cinco miembros de la Gendarmería vaticana, -un capitán, un cabo y tres policías- el cuerpo policial encargado de la seguridad del Estado del Vaticano y dos guardias suizos, vestidos de civil; encabeza la seguridad Domenico Giani.

 

También lo acompaña en sus viajes como seguridad personal el inspector suizo el Coronel Daniel Anrig, quien es el comandante de la Guardia Suiza del Vaticano.

 

Estas siete personas son fácilmente identificables porque van vestidos de traje negro y son la última barrera antes del Papa en todos los actos.

 

La guardia papal prácticamente no se le debe despegar ni un momento. Lo deben acompañar a todos lados, si es posible, dormir cerca de él; son los que van a la cabeza del papamóvil. Todos ellos, aunque son especialistas en el manejo de armas, no las usan y tampoco portan chaleco antibalas: Protegen al pontífice con su cuerpo.

 

 

¿Qué ocurrió aquella mañana de julio en Brasil?

 

Era lunes 22 de julio de 2013, el Papa Francisco llegaba en su primera gira a Brasil...

 

Justo a las 15:43 hora local de Brasil, el avión Airbus 330 que lo transportaba aterrizó en el Aeropuerto Internacional de “Galeão/Antonio Carlos Jobim” de Río de Janeiro.

 

Esa mañana hubo tensión en la seguridad papal: “Pequeño error”.

 

Tras los saludos protocolarios el Papa abordó -no el auto oficial (Mercedes)- un pequeño Fiat Idea gris modelo fuera de producción, sin cristales antibalas y se fue saludando y bendiciendo a los miles de fieles que se habían reunido en la calle para recibirlo.

 

La tensión fue muy fuerte entre la gendarmería vaticana y la guardia de seguridad brasileña; además el chofer del automóvil se equivocó de ruta y pasó por calles en las que no había vallas, ni seguridad; simplemente el auto quedó varado tres veces varios minutos en el tránsito. Ello permitió que la gente que se había apostado a los costados de la avenida presidente Vargas se agolpara en torno al vehículo papal con la esperanza de tocar al Papa, quien llevaba la ventanilla abajo, esto permitió que algunos feligreses le arrojaran regalos;  fue difícil controlar a las cientos de personas que querían tocar y saludar al Papa.

 

Unos 40 guardaespaldas, los siete de la gendarmería vaticana y otros brasileños, hicieron desesperados esfuerzos para contener a la multitud. Francisco en cambio, no solamente lucía tranquilo, sino que en ocasiones se acercaba a la gente, bajando las ventanas del vehículo para saludar y tocar a quienes estrechaban sus manos. El propio Papa pidió al chofer disminuir la velocidad para saludar a los fieles.

 

Francisco se dejó apapachar y no dejó de sonreír y mostrarse feliz.

 

Las críticas no se hicieron esperar. Varios funcionarios admitieron las fallas del sistema de seguridad montado para proteger al Papa. Por lo que después de haber cometido “un error de seguridad” el esquema de protección montado para custodiarlo quedó en el centro de las miras y desató duras críticas. 

  

Entonces fue una estrategia desastrosa, la seguridad del Papa estuvo comprometida”, declaró el alcalde de Aparecida, Antonio Marcio de Siqueira.

 

Hay que decir que para la última parte del itinerario se tuvo que utilizar el helicóptero por una decisión de las autoridades brasileñas, debido a las manifestaciones en torno el Palacio de Guanabara.

 

(Véase “La seguridad del Papa en Brasil” Publicado en La Silla Rota el 25 de julio de 2013)

 

 

@fredalvarez