Opinión

Biden contra AMLO

Las descortesías en diplomacia podría pagarlas muy caro el gobierno del presidente López Obrador. | Romina Román

  • 10/11/2020
  • Escuchar

Las descortesías en diplomacia podría pagarlas muy caro el gobierno del presidente López Obrador. La primera fue la visita del mandatario mexicano a su homólogo Donald Trump, en donde dejó fuera e ignoró al virtual ganador de las elecciones en EU, Joe Biden.

A ello, se suma la decisión del Jefe del Ejecutivo mexicano de esperar para felicitar y reconocer el triunfo del candidato vencedor, quien a pesar de que llegó con un discurso conciliador, ya hay quien asegura que hay un sentimiento de molestia y extrañeza en varios de los integrantes del partido demócrata, mismos que formarán parte del gabinete del presidente electo.

Este “resentimiento” de los demócratas con el gobierno mexicano viene desde la tan cuestionada reunión entre el entonces candidato Donald Trump y el presidente Enrique Peña Nieto, encuentro que organizó el secretario de Hacienda, Luis Videgaray quien ignoró a la Cancillería, a los protocolos diplomáticos pero sobre todo, a la candidata del partido Demócrata, Hillary Clinton, quien expresó en público su desconcierto por la falta de cortesía de mandatario mexicano.

En esa época, el presidente Peña Nieto y su secretario de Hacienda jugaron bien sus cartas ante la victoria de Trump, pero ahora los resultados fueron distintos y la apuesta que había hecho el gobierno mexicano a favor del magnate republicano no resultó.

Por lo pronto, se esperaría que en los próximos meses se revisen varios temas que serán un duro golpe para el gobierno del presidente López Obrador: el primero, y tal vez el que signifique el mayor revés, es el de la política energética del gobierno de Biden a favor de las energías limpias, lo que incluso, podría hacer reconsiderar al gobierno mexicano de volver al uso del carbón y el combustóleo.

Otra presión para López Obrador será el dramático cambio en la estrategia para contener el covid-19 que ya adelantó el candidato electo, en donde nos cuentan que Estados Unidos estaría dispuesto a imponer medidas más estrictas para la frontera con México.

El tercer punto, pero no menos importante, es la estrategia migratoria que adoptará el vecino país que si bien al inicio de su administración podría ser conciliadora, se esperaría que conforme avancen los meses se empiece a endurecer, tal y como ocurrió con el mandato de Barak Obama, periodo en  el que se registró el mayor número de deportaciones de mexicanos.

No se debe dejar atrás el tema del Tratado de Libre Comercio (TMEC) el que se podría revisar en las siguientes semanas a propuesta de la virtual vicepresidenta Kamala Harris, quien como Senadora por el Estado de California, votó en contra del acuerdo trilateral, a esto se agregaría la postura de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EU y una adversaria frontal de Trump,  quien tendrá en sus manos la agenda legislativa de Biden y cuyo silencio empieza a preocupar a varios integrantes de la diplomacia mexicana.



Aceleran plan de crecimiento

El que está a todo lo que da, es el secretario de desarrollo económico de la CDMX, Fadlala Akabani, quien está dispuesto a atraer más inversión a la capital del país, luego de que se dio a conocer que la llamada ciudad de la Esperanza se colocó por décimo año consecutivo como la entidad que más inversión extranjera recibe y se ubicó como el puente de negocios entre Norte y Sur América.

Nos cuentan que en el primer semestre de 2020, la CDMX recibió 3,413 millones de dólares, lo que equivale a 19% de la inversión nacional.

Así las cosas…



Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.