Opinión

Benxi vive

Una patrulla, de “Asuntos Internos” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, se pasó el alto, el golpe fue “en seco”, sin posibilidad de frenar. | Roberto Remes

  • 29/04/2020
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El dia mas feliz de mi vida ha sido, sin lugar a dudas, un día de junio de hace 8 años. Por la tarde, mientras yo sostenía la cámara fotográfica, el médico dijo “Ya nació”. De ahí vino toda una vorágine de pequeños eventos, incluido el acto simbólico y tembloroso en el cual uno como padre corta el cordón umbilical, mientras los médicos cosen a la madre tras una cesárea.

Cuando salimos del hospital dos días después, manejé con mucha precaución, pues el pequeño Benxi iba en los brazos de su madre. Todavía no tenía dimensiones para el asiento de bebé, ni siquiera con el adaptador para recién nacidos. Por fortuna crecen tan rápido que en sus siguientes visitas al pediatra ya fue con las mejores medidas de seguridad.

El nacimiento de mi siguiente hijo fue también el día más feliz de mi vida, en diciembre del siguiente año, sólo que uno ya puede cortar el cordón umbilical sin que le tiemble la mano, le gana al médico con la cámara y sabe cargar al recién nacido. Tampoco pudimos acomodar a Tianito en el asiento para el coche el primer día, pero pronto creció y mantuvimos la seguridad primero con los asientos adecuados, lo cual es caro porque en los primeros doce años un niño puede requerir cuatro tipos de asiento.

Los asientos infantiles ya son obligatorios en Ciudad de México. Esto no es algo que se aplique, porque en realidad en las últimas décadas los distintos reglamentos de tránsito han tenido un bajo nivel de reforzamiento con sanciones o campañas. Lo más que llegó a ocurrir fueron las fotomultas, que con demagogia han sido vilipendiadas sin que la ciudad reflexione sobre la conveniencia de sancionar los elementos que dan seguridad y orden al movimiento vehicular.

La propia Jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, reconoció, en una reunión privada a la que asistí durante su campaña, que durante una estancia académica en Estados Unidos, fue arrestada por conducir sin utilizar el asiento adecuado para su hija.

Conducir es más caro cuando se hace bien, y hay que hacerlo bien, pues conducir implica responsabilidad. Ello exige contar con seguro, equipamiento de seguridad y asientos para niños. También implica manejar con precaución. Nada de esto ocurre en Ciudad de México en forma generalizada.

Los coches más vendidos en México suelen ser los más baratos, y para abaratarlos, las marcas les han quitado equipamiento de seguridad. No sólo eso, algunos modelos se han vendido en nuestro país por más años de lo que su tecnología de seguridad exige.

La probabilidad de que ocurra un evento que ponga en riesgo la vida es relativamente baja. Eso nos hace confiar. Tengo más de 30 años de conducir, algunas épocas con más intensidad y estimo haber manejado más de 400 mil kilómetros; nunca un incidente vial había puesto en riesgo mi vida.

Desde 2009 renuncié al uso cotidiano del auto y corregí mis hábitos; renuncié a las altas velocidades urbanas, me volví cada vez más respetuoso de las reglas e incluso, desde 2014, con la redacción de la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón, me auto impuse reglas más estrictas, aún cuando los límites locales puedan ser mayores.

En el caso de Ciudad de México, con la presión de múltiples organizaciones sociales, se logró reducir la velocidad máxima en vías primarias a 50 kilómetros por hora desde 2015. Con la ayuda de las fotomultas, se logró un mejor nivel de cumplimiento, y en general se redujo la velocidad de manejo en esta ciudad, con beneficios en vidas humanas. Claudia Sheinbaum desmanteló las fotomultas, las reemplazó por un método distinto, las fotocívicas, que han resultado más que un fracaso: han costado vidas

Este domingo, un incidente vial pudo haber costado la vida de mi hijo Benxamín, la de mi hermana y la mía propia. Una patrulla, de “Asuntos Internos” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, se pasó el alto sin mayor precaución y argumentando una emergencia. El golpe fue “en seco”, sin posibilidad de frenar.

Todo en el entorno falló: falta de pericia del policía, una intersección peligrosa (Eje Central con Eje 6 Sur), calles vacías por la emergencia que vivimos, una política de seguridad vial desmantelada por el actual gobierno. Los elementos que estaban en mis manos salvaron nuestras vidas: las dos manos en el volante, la mirada al frente, 45 km/h, los tres cinturones puestos, el niño con un asiento especial, un vehículo que se comportó adecuadamente y que elegimos considerando sus prestaciones de seguridad. El conductor promedio habría omitido más de uno de los elementos que mencioné y el resultado habría sido fatal.

No voy a reparar en la conducta, terrible, del policía que no sólo no reconoció culpas, sino que tampoco ofreció disculpas. Esto no es una cuestión de conductas individuales, esto requiere estrategias. Por lo visto Sheinbaum no aprendió nada de su arresto y ha optado por dar saltos hacia atrás, confiando la política de seguridad vial en una secta de charlatanes.

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