Opinión

Barrales: “La jefa…" del dispendio

Se suman las evidencias de un colosal gasto electoral en la CDMX, presuntamente con cargo a presupuestos destinados a tareas clave

  • 28/05/2018
  • Escuchar

Un día sí y otro también, se suman las evidencias de un colosal gasto electoral en la Ciudad de México, presuntamente con cargo a presupuestos que el gobierno capitalino tiene destinados a tareas clave, lo mismo la reconstrucción por el terremoto de septiembre que programas de salud y seguridad pública. 

El propósito evidente es inhibir triunfos de Morena y PRI, los partidos opositores al PRD, organismo que gobierna la plaza desde hace 20 años y encara un profundo proceso de desgaste, agudizado durante la administración de Miguel Ángel Mancera

Apenas ayer dirigentes y candidatos de Morena en la delegación Miguel Hidalgo exhibieron grabaciones telefónicas en las que operadores del Frente que postula a nivel local a Margarita Martínez Fisher, ofrecen a sus promotores que serán incorporados al seguro de desempleo, con un pago de 7 mil pesos mensuales, además de incluirlos en la rifa de despensas y refrigeradores. 

Una operación así solo es imaginable con la participación de autoridades capitalinas, que formalmente conduce como jefe de Gobierno interino José Ramón Amieva.

Los reportes disponibles indican sin embargo que Amieva es una mera figura decorativa y que todos los resortes del gobierno están en manos de los mismos estrategas que llevaron a Mancera al desastre político. De ser mencionado durante los últimos años como precandidato presidencial, ahora está reducido a esperar que el Instituto Nacional Electoral avale su candidatura al Senado que, según juristas, burla el espíritu y la letra de la Constitución.

Montada en la estrategia que se sostiene desde la oscuridad con dinero público se halla Alejandra Barrales, candidata del Frente a la jefatura de Gobierno, ubicada notablemente por debajo en las encuestas, que dan como puntera a su adversaria de Morena, Claudia Sheinbaum.

El rostro de la señora Barrales se repite en cientos de anuncios espectaculares a todo lo  largo y ancho de la capital, en los que a distancia solo destaca su lema preferido: “La Jefa…” 

Esta profusión de anuncios callejeros se apoya en las empresas del señor Ricardo Escoto, dueño, entre otras, de la compañía “Publicidad Rentable”, S.A. Él controla al menos 25% de los cerca de 5 mil espectaculares instalados en espacios diversos, muchos de ellos parques y otras áreas que deberían ser de uso público.

El señor Escoto, conocido en el medio como el “zar de los espectaculares”, encara desde hace años decenas de denuncias penales por irregularidades múltiples, pero ha tenido un velo protector sobre su trabajo, primero en la gestión de Marcelo Ebrard y ahora en la administración para la que fue electo Mancera.

Otros señalamientos sobre desvío y dispendio de fondos públicos por parte de operadores del gobierno capitalino se refieren a programas oficiales de servicios médicos mediante tarjetas que están regalando los candidatos del Frente, entre ellos la señora Barrales. Ello incluye la entrega gratuita de alarmas vecinales que promotores entregan a condición de obtener la copia de credenciales de elector y comprobantes de domicilio de los beneficiados.

Reiterados informes apuntan que a la cabeza de toda esta estrategia se hallan oscuros caciques del PRD en la ciudad, entre ellos Héctor Serrano, ex secretario de Gobierno de ManceraMauricio Toledo, por años el cacique de la política perredista en Coyoacán, y Leonel Luna, presidente de la Asamblea Legislativa capitalina y también factótum de las cosas públicas en la delegación Álvaro Obregón.

De acuerdo con las encuestas que sucesivamente se han publicado, todos estos afanes del Frente valiéndose de dineros públicos pueden traer a partir de las elecciones de julio el efecto contrario del que están buscando: no solo conservar privilegios, sino perderlos súbitamente. 

Los señores Serrano, Toledo y Luna tienen segura una diputación federal plurinominal por la vía del Frente, lo que los dejará en principio a salvo de acciones legales en su contra, a reserva de conocerse la forma que finalmente tendrán la legislación en materia de fuero reclamada por amplios sectores de la población y que está siendo afinada en el Congreso. 

Irónicamente, mientras los operadores de los albañales perredistas podrían quedar a resguardo por su fuero como legisladores, no será así con la señora Barrales en caso de confirmarse que será derrotada en las urnas por la aspirante de Morena

Lo mismo sucedería con Manuel Granados, ex consejero jurídico del Gobierno de la Ciudad de México y actual presidente del PRD, donde ha sido también una figura tan decorativa como el gobernante interino, el citado señor Amieva

Este último, un modesto burócrata capitalino cuyo ascenso a la jefatura de Gobierno se explica especialmente por su debilidad de temperamento, puede encontrarse pronto al centro de indagatorias judiciales, en el escenario de que el futuro gobierno determine perseguir a los responsables de usar para la compra de votos fondos que, entre otros fines, debieron emplearse para auxiliar a las miles de personas que a ocho meses de los sismos de septiembre siguen viviendo en la calle.

El siguiente episodio de esta historia vergonzosa se halla casi a la vuelta de la esquina, el 1º de julio, cuando los ciudadanos de la capital del país decidan ante las urnas ante las urnas qué quieren para su ciudad

rockroberto@gmail.com

@OpinionLSR · @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.