Opinión

Banxico al rescate

Es de destacar el papel que ha tomado el Banco de México para estimular la economía en esta crisis. | Octavio Díaz García de León

  • 30/04/2020
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La idea: Una vez superada la crisis de salud derivada de la pandemia por el covid-19, lo que sigue será atender la crisis económica de manera urgente. Por lo pronto, el Banco de México tomó diez medidas que no tienen precedente, para apoyar a la economía. Podría también Banxico explorar otros mecanismos novedosos de apoyo.

Aún es muy pronto para saber de qué tamaño será el saldo de la tragedia humana en nuestro país por el número de enfermos y la pérdida de vidas derivada de la pandemia del SARS-CoV-2 o covid-19.

Pero, en lo que se refiere a la dimensión del impacto económico, ya existen proyecciones de diversas instituciones que estiman que el decrecimiento del producto interno bruto (PIB) para el 2020 podría ser alrededor de un 7%.

Esta disminución del PIB podría representar un impacto brutal a la economía, sin precedentes desde 1932, lo cual podría generar millones de desempleados y acrecentar significativamente la pobreza de la población.  

Durante la crisis financiera que inició en 2008 y cuyas secuelas perduraban hasta hace poco, los bancos centrales entraron al rescate de las economías de muchos países.

Para ello usaron, entre otras herramientas, la llamada "Flexibilización Cuantitativa" (Quantitative Easing) que consiste en comprar valores gubernamentales para aumentar el precio de los mismos, disminuir los rendimientos y abaratar el costo de la deuda a los gobiernos y a la vez, hacer más atractiva la adquisición de acciones y deuda privada. Todo ello para estimular la economía. Incluso algunos bancos centrales también llegaron a adquirir deuda privada.

Los bancos centrales generan estos apoyos creando dinero. Uno de los problemas que tiene esta herramienta es que beneficia a los mercados financieros y a las grandes corporaciones pero sus beneficios no necesariamente llegan a las personas.

Por ejemplo, las corporaciones aprovechan que la deuda se abarata con esta herramienta, no para invertir en activos productivos e impulsar la economía, sino para recomprar sus propias acciones con grandes beneficios para los accionistas.

En el libro "El caso a favor de la Flexibilización Cuantitativa para la Gente" de Frances Coppola, la autora presenta una herramienta al alcance de los bancos centrales que puede ayudar de una forma más directa a todas las personas.

Menciona dos tipos de apoyos: 1) Darle, directamente, el dinero a las personas para estimular el gasto, algo similar a un Ingreso Universal Básico temporal y 2) Apoyo para inversiones de largo plazo.

Para el primer caso, la idea es entregar una cantidad de dinero a las personas mediante depósitos en cuentas bancarias o con una tarjeta con saldo. Como el dinero iría directamente a la gente y no al gobierno, no habría posibles restricciones legales para el banco central.

Otra forma es otorgar reducciones en impuestos a través del gobierno. En este caso el dinero sí iría al gobierno, quien lo distribuiría mediante reducciones de impuestos. Una tercera forma sería que el banco central aporte una cantidad de dinero a las personas para reducir su deuda y así liberar recursos para que puedan aumentar el consumo.

La autora menciona diversas objeciones a esta medida, tales como que puede provocar inflación, la posible pérdida de independencia del banco central, el que la gente no gaste el dinero, o que quién debería poner en práctica estos estímulos es el gobierno y no los bancos centrales.

Sin embargo, al otorgar este estímulo directo a las personas se puede estimular el consumo y es una forma más eficaz de ayudar a quien verdaderamente lo necesita.

Recientemente el Banco de México, además de reducir la tasa de interés en un 0.5%, anunció nueve medidas cuyo valor asciende a 3.3% del PIB para apoyar a la economía del país. Con ellas se destinarán hasta $350,000 millones de pesos para apoyar con créditos a pequeñas y medianas empresas y $400,000 millones de pesos para inyectar liquidez al sistema financiero.  

El Banco de México, quizá por primera vez en su historia, apoya con estas medidas a la economía de nuestro país y las cuales se parecen, con importantes diferencias, a la flexibilización cuantitativa que aplican otros bancos centrales.

La propuesta de la autora Frances Coppola, es que en lugar de hacer estos programas que favorecen al sistema financiero, el apoyo se vaya directamente a los consumidores y que sean estos quienes estimulen la economía. El programa no sería permanente sino sólo durante el tiempo suficiente para estimular a la economía y sacarla de la recesión.

Es de destacar el papel tan relevante que ha tomado el Banco de México para estimular la economía en esta crisis y para dar liquidez al sistema financiero con estas medidas sin precedente.

Quizá faltaría probar si ese estímulo lo puede dar directamente a los consumidores, como propone Frances Coppola, para tener un programa de reactivación económica que llegue directamente a las personas y no a las instituciones financieras. En estos tiempos turbulentos, será importante probar nuevas ideas.