Opinión

Bajos salarios al peor postor

Los contratos de protección impiden que los trabajadores se puedan organizar.

  • 13/04/2016
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Sao Paulo, Brasil.  Llego a este país sudamericano en medio de una de sus mayores crisis políticas al aprobar una comisión de diputados revisará la procedencia para enjuiciar o no a la presidenta Dilma Rousseff.  Es una noticia que aparece por todos lados, hasta en los elevadores donde hay televisores aparecen imágenes de diputados que aprueban esta polémica decisión.

 

Pero mis temas de interés son comparar los salarios de los trabajadores en la industria automotriz a nivel internacional, que en México son una verdadera vergüenza.  En un estudio realizado por la fundación Friedrich Ebert denominado: “Explosión de la Industria Automotriz en México: de sus encadenamientos actuales a su potencial transformador” da cuenta que los costos salariales en México son los más bajos entre 18 países analizados.

 

Son los más bajos de todo el mundo a pesar de ser una industria en constante crecimiento, que nos pone hasta por debajo de los chinos que son altamente explotados.

 

Según ese estudio el salario de los obreros mexicanos en las líneas de producción es de 3.95 dólares la hora (cuenta que se hace en esta moneda sólo como método de referencia, porque su pago es en pesos) frente a Taiwán que perciben 7.5 dólares la hora.

 

En Polonia, otro país donde se refugian los capitales automotrices el costo salarial es de 7.8 dólares la hora, en Hungría 9 dólares, en Brasil país latinoamericano que visitó, perciben 11.4 dólares y la República Checa es de 11.5 dólares la hora.

 

El estudio tiene un mayor impacto al comparar estos ingresos salariales con los que perciben en Alemania con 52 dólares la hora, Bélgica 41.7 dólares, Canadá 40.4 dólares, Austria 39 dólares y Reino Unido 35.8 dólares.

 

Estos bajos salarios se dan a pesar de que la industria automotriz representó desde 2013 y hasta el primer semestre de 2015, del valor de exportaciones hasta tres veces más que el de las exportaciones petroleras, más 3.7 veces que las remesas que se reciben de nuestros connacionales y 4.8 que los ingresos en turismo.

 

Nada de eso ayuda para que se paguen salarios dignos en esa industria que se ha instalado en 18 complejos y en once estados del país.  Los gobernadores se tiran al piso para ofrecer las mejores condiciones al obsequiarles grandes extensiones de terrenos, hasta de impuestos para que inviertan en sus estados.

 

Pero sin duda la mejor oferta es la mano de obra que se paga ¿y cuál es el secreto para que esto suceda? La respuesta es lamentable.  Es nuestro modelo laboral el que lo permite a través de los llamados “contratos de protección”.

 

Las empresas asesoradas por corporativos jurídicos trasnacionales reciben las mejores ofertas de líderes sindicales, la mayoría cetemistas y croquistas, para firmar contratos colectivos de trabajo sin molestarse de consultar trabajadores.  No tienen necesidad porque la ley mexicana no los obliga. Lo ocurrido con la empresa BMW es de vergüenza.  Se sabe que hubo ofertas de distintos despachos patronales quienes ofrecieron las condiciones más bajas de pago salarial de dos hasta 4 salarios mínimos.  Los expertos dicen que la oferta se tomó como si hubiera sido un remate de juegos de azar. ¡Quién da menos!  Fue la CTM a través de un registro sindical de lucro que lo consiguió. Autos de lujo con los salarios de miseria.

 

La CTM a través de Emilio de Jesús Ramírez, líder sindical, quien firmaba sonriente junto con Gastón Streiger Schargorodvsky representante de la empresa con el aval del gobierno de San Luis Potosí, convenio elaborado sin haber un solo trabajador en el centro de trabajo, es más sin estar construida la planta.

 

Los contratos de protección impiden que los trabajadores se puedan organizar. Si no lo pueden hacer entonces los bajos salarios se imponen sin problema. Los gobiernos de los estados con el apoyo del gobierno federal se encargan del trabajo sucio para que los capitales automotrices ni siquiera se despeinen.

 

Lo que ocurre actualmente en empresas como TEKSID, de origen italiano que radica en Monclova Coahuila o la de Arneses y Accesorios de origen finlandés que se encuentra asentada en Ciudad Acuña, Coahuila, son la mejor muestra de estas atrocidades. No sólo se usa la violencia en contra de los trabajadores sino juicios lentos para evitar se celebre un recuento sindical. Grupos de golpeadores, verdaderas mafias se encargan de apagar cualquier signo de inconformidad obrera.

 

Los bajos salarios son la mejor oferta del gobierno mexicano para atraer capitales extranjeros. ¡Vengan! ¡Vengan! Aquí se vende mano de obra más barata para haya más ganancias. Aquí la gente no importa. Ese es el gobierno que tenemos.

 

Twitter: @Manuel_FuentesM 

@OpinionLSR

 

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