Opinión

Autodefensa y pérdida generacional en México

De no contenerse la violencia en México derivará en un efecto más lamentable: niños que formen parte de las autodefensa o del crimen organizado. | Alicia Fuentes

  • 19/07/2021
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Existen razones para afirmar que las pasadas campañas y jornada electorales en México fueron más que una competencia política, fueron en sí mismas la oportunidad para que el crimen organizado buscara expandir y mantener su poder en distintas regiones del país; los 35 candidatos y figuras políticas asesinadas en distintos municipios por grupos delictivos desde que las campañas iniciaron en septiembre del año pasado son una de tantas pruebas de ello. 

Lo más preocupante es el posible aumento de la violencia y con ello la expansión de los grupos de autodefensa en México a falta de una respuesta federal contundente, Pantelhó, Chiapas, es el ejemplo más reciente. 

De acuerdo con datos duros, en 2019 existían cerca de 198 grupos armados operando en nuestro país, más del doble de los que existían en 2010. La violencia aumentó en diez de los 32 estados de México durante el primer bimestre de 2021 pese a un mayor despliegue de la Guardia Nacional. Los asesinatos de policías también han aumentado desde 2019, año en el que se registraron 446 agentes asesinados, otros 524 en 2020 y 227 en 2021 (al 16 de julio).

Mientras las estadísticas sobre grupos armados, violencia y asesinatos de policías crecen, otros fenómenos se abren paso en México: la expansión de grupos de autodefensa y el reclutamiento de niños.

Actualmente, existen grupos de autodefensa en Michoacán, Guerrero, Sonora, San Luis Potosí, Veracruz y, recientemente, en Chiapas, todos con el objetivo común de expulsar a los sicarios, narcotraficantes y miembros del crimen organizado que amedrentan a sus pueblos y familias. Un riesgo latente es que este fenómeno pueda derivar en un clima de violencia letal y organizada incontrolado, aparejado a un aumento en el uso y tráfico de armas de fuego que, cabe decir, de los casi 16 millones de armas que circulan en nuestro país 70% se encuentran en poder de civiles. Independientemente de los grupos de autodefensa, estos datos dan una idea a groso modo de que uno de cada tres hogares mexicanos tiene un arma.

La realidad más alarmante es el reclutamiento de menores de edad ya sea para defender las zonas en las que se encuentran sus hogares o para formar parte del crimen organizado y cuyos relatos parecen sacados de una película sobre los Niños de la Guerra. Aunque se desconoce la cifra exacta de los niños que empuñan un arma en México, se calcula que por lo menos 300 menores se han unido a los grupos de autodefensa para servir como diques improvisados de contención a los cárteles del narcotráfico que asedian a las poblaciones mexicanas más marginadas y, por otro lado, se estima que casi 200 niños más ya forman parte de las filas del crimen organizado.

Lo anterior lleva a reflexionar sobre las futuras consecuencias en nuestro país, la más obvia es una continuación de la violencia que de no contenerse derivará en un efecto más lamentable, como la de una generación más que se pierde en México, justo la de esos niños que hoy están involucrados en un conflicto armado ya sea porque formen parte de las autodefensa o del crimen organizado y que no sabe lo que es la paz y seguridad en su país. 

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