Opinión

Aumenta la percepción de inseguridad y de los malos servicios en las ciudades

Las autoridades con los niveles de percepción más bajos deberían poner especial interés en la prevención del crimen y la violencia.

  • 28/07/2016
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Hace unas semanas en la Ciudad de México vivimos una crisis ambiental derivada de la mala calidad del aire. La contaminación era tal que obligó a las autoridades capitalinas a implementar nuevas medidas como el Hoy No Circula ampliado, que implicaba que dependiendo del color del engomado y la terminación de la numeración de las placas, los autos no circularían un día a la semana sin importar el año de fabricación.

 

El hecho anterior a su vez reflejó las carencias del transporte público capitalino y las deficiencias en la movilidad urbana. Durante semanas, la molestia de algunos capitalinos fue tema de debate nacional, la percepción ciudadana sobre la forma de gobernar de la actual administración se tornó negativa, según lo indicaron algunas encuestas.

 

La contingencia ambiental puso en tela de juicio la efectividad en otras áreas: la sensación de seguridad, el acceso a servicios de salud, las condiciones de los espacios públicos, el ruido ambiental, la dotación de servicios públicos, en fin, los elementos que definen la calidad de vida en las ciudades. Una crisis puso en evidencia las inquietudes que afligen a un significativo porcentaje de los 8.8 millones de personas que viven en la CDMX.

 

El más reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) denominado: “Voces Emergentes”, presenta la perspectiva ciudadana sobre la calidad de vida en las grandes ciudades de América Latina y el Caribe, con la finalidad de tener elementos más completos para el diseño e implementación de políticas públicas efectivas y sostenibles. http://bit.ly/2aeio18

 

El documento en referencia constituye una excelente herramienta para conocer un amplio conjunto de temas relativos a la vida urbana, de este modo, la importancia de la información recabada permite poner en perspectiva y comparar entre ciudades, pero lo más importante y que los gobiernos deberían de tomar en cuenta, es que se revelan los temas prioritarios que deben ser atendidos con urgencia, antes de que se susciten crisis, como la que vivimos hace unas semanas.

 

De este modo, los datos presentados en este estudio permiten detectar y jerarquizar las principales preocupaciones de los ciudadanos. El total de la muestra es de 30 ciudades latinoamericanas, grandes e intermedias. En nuestro país, la muestra está conformada por las siguientes cuatro: la Ciudad de México; Xalapa, Veracruz; Campeche, Campeche; y La Paz, Baja California Sur.

 

De acuerdo con el índice de peso intersectorial (IPI), que permite identificar cuáles son las prioridades de los ciudadanos con relación a los temas que más afectan su calidad de vida, la seguridad es la dimensión más problemática y la que mayor incidencia posee en el bienestar de las personas.

 

En efecto, esta cuestión ocupa el primer lugar del ranking como la preocupación más apremiante, la cada vez más baja sensación de seguridad. El promedio de la muestra revela que sólo el 18% de los encuestados dijo sentirse seguro en su ciudad. Por su parte en México, la CDMX fue la que sacó el porcentaje más bajo con 22% y el más alto le correspondió a La Paz con un 51.1 por ciento. Cabe destacar que en general las personas se sienten más seguras en sus barrios, que en las calles de las grandes ciudades.

 

Analizando los datos en función de la edad, el sexo y el nivel socioeconómico de los encuestados, se observa que los hombres, las personas mayores de 60 años y las personas pertenecientes a los grupos socioeconómicos bajos son quienes experimentan una mayor sensación de seguridad durante la noche en las ciudades. En cambio, las mujeres, que viven en las grandes ciudades son quienes se sienten más inseguras al caminar por la noche en sus comunidades.

 

Según el BID lo que denominamos “seguridad” es un resultado complejo que pone en evidencia la existencia o inexistencia de un conjunto de respuestas públicas a cuestiones muy diversas. Por ejemplo, la equidad en la distribución del ingreso y la posibilidad de disfrutar de empleos de calidad en condiciones dignas; los niveles de acceso de adolescentes y jóvenes a los servicios públicos que construyen ciudadanía (como la educación, la salud, la recreación, etcétera); la oferta de servicios urbanos integradores y la promoción de una morfología urbana “no estigmatizante”.

 

La sensación de inseguridad expresada por los ciudadanos en las encuestas lamentablemente encuentra respaldo en las estadísticas de delito; es decir, no son el resultado de una percepción ciudadanía sin antecedentes reales que la justifiquen. Es por ello que las autoridades de las ciudades con los niveles de percepción más bajos deberían poner especial interés en implementar políticas públicas o programas que prevengan el crimen y la violencia.

 

simon@inprincipioeratverbum.com.mx

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