Opinión

Aumenta el feminicidio en la ciudad

La violencia ataca a todas, en cualquier edad, desde las recién nacidas hasta quienes tienen más de 60 años de edad y el grado de impunidad es grande.

  • 26/10/2016
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En la Ciudad de México hay un repunte en los feminicidios. En los primeros ocho meses del año se reportan más asesinatos de mujeres que el total de los ocurridos en 2015. Como nunca se había visto en la capital, abundan los reportes periodísticos sobre cadáveres de mujeres encontrados o de agresiones ocurridas en espacios públicos.

 

La violencia ataca a todas, en cualquier edad, desde las recién nacidas hasta quienes tienen más de 60 años de edad y el grado de impunidad es grande. De acuerdo con datos publicados por Reforma (08/10/2016) en lo que va de 2016 sólo se ha consignado a ocho acusados de feminicidio. Mientras en 2015, año en que se reportaron 53 asesinatos de mujeres, sólo se llegó a consignar a 27 inculpados, poco menos del 50 por ciento de los agresores.

 

En este, como en todos los casos, la instancia encargada de brindar condiciones de seguridad y de impartir justicia es el Gobierno de la Ciudad, a través de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) a cuyos titulares nombra el Jefe de Gobierno.

 

A la fecha, la administración de Mancera sólo ha posicionado dos acciones respecto a la protección de las mujeres que son el refuerzo de la estrategia de crear espacios sólo para mujeres en el Metro y la entrega de silbados en los que se hizo una inversión de casi un millón de pesos. Sin embargo, los datos duros nos demuestran que de poco sirve un silbato sino hay una autoridad cercana que pueda auxiliar a las víctimas.

 

En cambio, resulta alarmante como en este periodo de gobierno, desde las instituciones de justicia se estigmatiza y criminaliza a las mujeres. Un ejemplo de esto es el caso de los asesinatos de la Narvarte, en donde las autoridades de la PGJ acusaron a una de las víctimas de ser modelo y colombiana como si estas características fueran suficientes para justificar un crimen.

 

Por su parte, la SSP utilizó la violencia en repetidas ocasiones contra mujeres durante las jornadas de solidaridad contra los 43 alumnos de la normal rural de Ayotzinapa.

 

Ni qué decir de las miles de adultas mayores a quienes desde la Secretaría de Desarrollo Social se les niega el derecho a acceder a la pensión universal que les corresponde.

 

Es decir, las instituciones de la capital no son ajenas a la violencia hacia las mujeres. Por omisión o por acción violentan o entorpecen sus derechos y su integridad. Por eso, es difícil pensar que sean esas instituciones las que puedan generar estrategias de protección hacia este sector de la sociedad.

 

Atacar este mal va más allá de un posicionamiento de campaña, tiene que ver con la disposición del gobierno para implementar esquemas de prevención y reacción efectivos y, también, con la autoridad moral para hacer un llamado serio al conjunto de la sociedad para actuar de forma solidaria, proteger y auxiliar a todas las personas que se encuentran en peligro.

 

A las autoridades les compete hacer uso de las instituciones para proteger a las mujeres y debe de hacerlo, sin menoscabo de que todas y todos iniciemos una lucha personal y comunitaria para desterrar de la sociedad la violencia hacia las mujeres.

 

@martibatres

@OpinionLSR

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