Opinión

Atole con el dedo

López Obrador no tiene derecho a fallar. | José Luis Castillejos Ambrocio

  • 03/09/2019
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Que el presidente Andrés Manuel López Obrador, desde su burbuja del poder, tenga la percepción de que México es un país feliz, no significa, necesariamente, que sí lo sea.

La sensación de millones de mexicanos es diferente. El cambio de régimen es, para muchos, más de lo mismo o atole con el dedo. Porque a decir verdad y aunque usted no lo crea hay personas que habitan casas de láminas, “paredes” de plástico con pisos de tierras, fosas sépticas en vez de drenajes y consumen agua que no es potable.

Extraña que el presidente diga que estamos bien y que los mexicanos estamos más felices ahora que antes. Son verdades a medias. Le maquillan las cifras y o él pretende, ahora que es gobierno, ocultar la realidad y creer que los mexicanos son unos tontos.

Hace falta un sinceramiento de cifras y hablar con la verdad a los mexicanos. Quienes alguna vez hemos acudido a un hospital, a visitar alguna cárcel o a recorrer las carreteras del país sabemos que AMLO vive en una burbuja de la que se asoma, sin ir a fondo en la realidad mexicana.

Pero  cuando esta estalle se dará cuenta que le mintieron sus colaboradores o que no los quiso escuchar.

Sigue soterrada la corrupción. Aún hay componendas entre autoridades municipales a miles de kilómetros de distancia de la capital; muchos policías no son nada honestos.

En Tuxtla Gutiérrez pude observar la noche del último viernes cómo agentes municipales bolsearon a una persona ebria y cuando me acerqué para ver qué es lo que hacían en una calle oscura de la Novena Poniente mejor optaron por retirarse.

Eso no es todo. A los productores de ganado les siguen dando unas vaquillas flacas a precios de oro. No hay tal reforestación como afirma el presidente y la inseguridad persiste las ciudades, al menos en el sureste mexicano.

Hambre, miseria, corrupción, desempleo e inseguridad siguen conformando el talón de Aquiles del Gobierno de la Cuarta Transformación que insiste en culpar a anteriores administraciones sin darse cuenta que ahora son ellos quienes gobiernan.

Pero como este es un pueblo feliz nadie protesta y el presidente tuvo la ocurrencia, en su Primer Informe Presidencial, de decir que las críticas provienen de neoliberales moralmente derrotados.

En Palacio Nacional, AMLO rindió el 1 de Septiembre su Primer Informe de Gobierno y, según él, es mucho lo alcanzado en apenas nueve meses. Todo ello demuestra, de acuerdo con el gobernante, que estamos viviendo un verdadero cambio de régimen y somos un país feliz… feliz.

López Obrador no tiene derecho a fallar. Insistió tanto, realizó desde bloqueos, protestas y hasta huelgas de hambre para llegar al poder y ahora está obligado a cumplir sus sueños de transformar la patria.

Pero no lo hará desde la percepción de que todos estamos bien, que hay mayor masa monetaria en el mercado con el dinero que le dan a las personas de la tercera y a los llamados “Ninis”.

El crecimiento económico, los incrementos en la productividad y la competitividad, son medios para conseguir el fin último: la felicidad y el bienestar del pueblo, reconoció el presidente en su Informe.

A nueve meses de gobierno, en cinco de cada 10 hogares pobres llegan apoyos de los “Programas Integrales de Bienestar”. Antes de que termine este año, todos tendrán al menos uno de los beneficios. Es una dicha enorme vivir en estos tiempos para servir a México.

Una mujer pobre de Tapachula, Chiapas, comentó, al ser abordada sobre las bondades del gobierno de López Obrador, que “es mentira. O mejor dicho son verdades a medias porque una gran plebe de migrantes africanos reciben un pago por levantar hojitas de los árboles en las instalaciones de Sagarpa y yo que vendo empanadas y trabajo de sol a sol apenas me quedan 50 pesos de ganancia. No es justo”.

“Qué López Obrador se calle y no nos insulte. En nuestra propia tierra tienen más beneficios los indocumentados que los ciudadanos mexicanos”, me comentó Doña Julia desde un puestecito de empanadas.

Pero este es un país bondadoso, de acuerdo con la percepción presidencial y en esa línea, el programa 'Jóvenes Construyendo el Futuro', los CARA y la campaña de orientación en medios convencionales y redes sociales, se complementan con el propósito de garantizar a los adolescentes el derecho al estudio y al trabajo, así como promover con ellos la no violencia, la educación sexual, el rechazo a las drogas y la prevención de la obesidad con deporte y una sana alimentación.

Sergio Melgar es un prominente analista chiapaneco quien al comentar el informe de AMLO dice: “Tuvo todo el estilo priísta de su antecesor, sólo que antes vivíamos en Peñalandia y ahora estamos en Pejelandia”.

Ante un selecto número de invitados donde se incluyeron a los gobernadores y el gabinete en pleno, a empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga o Germán Larrea (la otrora mafia del poder) rindió su informe en Palacio Nacional”.

El presidente dijo que hay separación entre poder económico y poder político. Luego entonces, ¿por qué estaban allí varios empresarios de la llamada mafia del poder?, preguntó Melgar.

Por decisión explícita, el Poder Ejecutivo ya no interviene en las decisiones del Poder Legislativo. Entonces, ¿por qué repitieron la votación para darle licencia al senador y ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello?

¿Por qué criticó la elección de la mesa directiva del senado y regañó a los senadores Monreal y Batres, como se dio a conocer en notas en días pasados? ¿Por qué se alió no sólo para elecciones en estados como Puebla, sino en el Congreso para que diputados del Verde se pasaran a Morena y tuvieran el 50 más uno en el congreso de la unión? ¿Por qué fustigó al poder judicial, al criticar a ministros de la Suprema Corte de Justicia, en donde envió a la esposa de su compadre Riobó y ya es ministra?, son preguntas sin respuestas.

Explicó que se abstiene de intervenir en órganos autónomos como la CNDH, pero hay un claro desprecio, prueba de ello es que no acudió al informe de su titular, Raúl Cervantes. En el caso de autoridades electorales del INE, hay un amparo promovido por reducción presupuestal.

En el informe faltó autocrítica y sobró arrogancia, dice Sergio Melgar, director del portal Código Sur.

Razón no le falta.