La semana que entra se conmemora en nuestro país el aniversario del voto de la mujer. En el marco de esta fecha, que nos recuerda que en México las mujeres no tenemos garantizado el goce y ejercicio de nuestros derechos, se presentó Atenea.

Atenea es una publicación de ONU Mujeres, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo e IDEA Internacional, que, con base en diversos indicadores, monitorea la participación política de las mujeres en México. Atenea es un sistema que se ha implementado en diferentes países por lo que permite medir y hacer estudios comparativos de la participación política de las mujeres. En México, es la segunda ocasión que se implementa Atenea y la importancia de sus conclusiones consiste en que permite detectar áreas de oportunidad y propuestas legislativas para aumentar la participación de las mujeres en los espacios de decisión pública.

Una parte central de Atenea consiste en que, además de reunir información a nivel nacional y estatal en esta materia, permite su análisis y la elaboración de acciones y estrategia en diversos campos para ampliar los espacios de decisión pública para las mujeres.

Atenea se centra en analizar el marco normativo y el acceso de las mujeres a los espacios públicos en ocho dimensiones: a) La Constitución y el marco legal; b) Derecho al sufragio; c) Cuota/paridad; d) Poder Ejecutivo y Administración Pública; e) Poder Legislativo; f) Poder Judicial y Electoral; g) Partidos políticos y h) Gobiernos locales.

El resultado de estos 40 indicadores divididos en estas ocho dimensiones coloca a México en el primer lugar en América Latina con 66.2 puntos, seguido de Perú con 60.2 y Argentina con 44.7. Sí, el marco regulatorio en nuestro país es muy sólido, la constitución y las leyes mexicanas reconocen y garantizan la participación política de las mujeres con la incorporación de la paridad como principio constitucional, que resulta aplicable únicamente para la postulación a cargos de elección popular, ya que para la integración del poder judicial o de la administración pública federal o estatales no existe ningún precepto que obligue a la integración paritaria de estos órganos. Las dimensiones peor evaluadas en nuestro país se refieren a la poca participación de mujeres en el poder judicial y en los partidos políticos.

Nuestro país está lejos de la igualdad sustantiva, el ámbito electoral es en el que más se ha avanzado con la incorporación del principio de paridad para la postulación de los cargos de elección popular; sin embargo, al interior de los partidos políticos y en el resto de los poderes del Estado, los desafíos son grandes. La evidencia es clara: ninguna mujer ha sido presidenta del país, muy pocas han sido candidatas a la presidencia y, en la actualidad, solo una mujer preside un partido político. Las mujeres en el poder judicial y en los tribunales electorales son muy pocas, la mayoría permanece en los rangos bajos o medios del escalafón jurisdiccional.

La lección es clara, mientras no se cuente con un marco normativo que obligue y abra más espacios a las mujeres en el ámbito público, las mujeres seguirán estando subrepresentadas. El principio de paridad debe ser obligatorio para la integración de los poderes y los organismos constitucionales. De conformidad con Atenea, los partidos políticos son el mayor obstáculo para que las mujeres accedan a los espacios de decisión públicos, son estos los que deben hacer cambios sustanciales para conseguir una igualdad sustantiva que pueda producir cambios culturales de largo aliento para conseguir una democracia 50/50.

Una de las recomendaciones de Atenea es la tipificación de la violencia política que atenta contra la vida, seguridad e integridad de las mujeres y su entorno cercano por el ejercicio de sus derechos políticos. La sociedad no puede permanecer inerte frente a constantes agresiones contra las mujeres. No puede hablarse de democracia cuando más de la mitad de los ciudadanos encuentran amenazas serias por ejercer sus derechos.

La conmemoración del reconocimiento del voto de las mujeres en México debe servir para redoblar esfuerzos en la consecución de la igualdad sustantiva en todos los ámbitos. El sexo no determina el plan de vida de las personas y el Estado debe garantizar que las personas puedan cumplir con el proyecto de vida que se han trazado.

@C_Humphrey_J|@OpinionLSR | @lasillarota



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información