Opinión

Asilo para Evo Morales

Las fuerzas armadas bolivianas pidieron su renuncia. Hoy hay desgobierno allá. Y, por otro lado el derecho de asilo en México es vigente. | Joel Hernández Santiago

  • 13/11/2019
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“En donde como uno, comen dos; en donde comen dos, comen tres...” y así. Siempre y cuando alcance la comida y la mesa, en cuyo caso la fórmula oaxaqueña es: “Los de casa, al final y en la cocina”. O también se dice: “¡Pásele a lo barrido, aunque regado no esté!”... o “Pase usted, que mi casa es su casa”... Y todas esas frases de cortesía que usamos los mexicanos para dar la bienvenida a quien llega a visitarnos, de grado o por fuerza, a nuestra casa.

Todo esto viene al caso porque en días recientes se debate en México lo apropiado o no de brindarle asilo político al ex presidente de Bolivia, Evo Morales, quien presentó su renuncia a la presidencia de su país luego de conflictos serios que lo ponen en entredicho por sus malos manejos electorales y su atentado a la democracia, según se sabe de forma objetiva.

El tema principal a todo esto es el papel del gobierno de México en esta decisión que contradice lo que ha defendido en materia de política exterior y que ha usado como argumento en distintas ocasiones. Como fue el caso, cuando se trató de que definiera su posición frente a los problemas de gobierno y gobernabilidad en Venezuela...

El 24 de enero de este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo enfático en relación con el debate Nicolás Maduro y Juan Guaidó, en Venezuela:

"En materia de política exterior, apego a los principios constitucionales, que por algo están vigentes. Es parte de la historia de la diplomacia mexicana, que siempre ha sido ejemplar, reconocida mundialmente: No intervención; Autodeterminación de los pueblos. Solución pacífica de las controversias. Respeto a los derechos humanos. No es que estemos a favor o en contra, estamos por el cumplimiento de los principios constitucionales”, dijo López Obrador

Y el presidente citó en varias ocasiones la fracción décima del artículo 89 constitucional:

"... En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias". Y enfatizó que en adelante la Ley Estrada regiría su Política Exterior. Si. Pero no.

En el caso de Bolivia el gobierno mexicano pasó por tres distintas etapas contrarias a lo anterior:

El 21 de octubre felicitó al reelecto como presidente por cuarta ocasión, Evo Morales, por su triunfo electoral en Bolivia. Luego, cuando hubo movilizaciones sociales de repudio a los resultados y el presidente Morales dijo que se repetiría las elecciones, el gobierno de México felicitó esta decisión...

... Cuando renunció Morales, al conocerse la auditoría electoral de la OEA que acusó fallas graves de procedimiento y al grito de “¡Golpe de Estado! del presidente boliviano, el gobierno de México acusó ‘Golpe de Estado’ y opinó más sobre lo ocurrido en Bolivia y enseguida ofreció asilo político al ya ex presidente, quien había entregado su renuncia... AMLO ofreció el asilo a Evo; éste no lo solicitó, pero lo aceptó.

El canciller Marcelo Ebrard invocó a la Constitución en su Artículo 11: “... En caso de persecución, por motivos de orden político, toda persona tiene derecho de solicitar asilo; por causas de carácter humanitario se recibirá refugio. La ley regulará sus procedencias y excepciones.”

Se recuperó la Ley Sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político que en su segundo artículo dice: "Es una protección que el Estado Mexicano otorga a un extranjero considerado perseguido por motivos o delitos de carácter político o por aquellos delitos del fuero común que tengan conexión con motivos políticos, cuya vida, libertad o seguridad se encuentre en peligro, el cual podrá ser solicitado por vía diplomática o territorial".

Y claro, se invocó a los acuerdos internacionales firmados por México. [i.e El artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948); el artículo XXVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948); el artículo 22(7) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969)] y así...

Al recibir a Evo Morales se cumple una vieja historia mexicana de aceptar como asilado político a personas que buscan refugio y salvación. Así ha sido y es motivo de orgullo mexicano desde el siglo XIX y a lo largo del siglo XX en el que se recibió a gran cantidad de personalidades y personas en nuestro ámbito. Todos bienvenidos. Muchos hicieron vida acá, otros regresaron o se fueron. Así es.

En el caso de Evo Morales, hay una especie de ambigüedad nacional por su llegada a México. Por un lado el que provenga de una situación provocada por él mismo al querer reelegirse a toda costa para la presidencia de Bolivia, para lo que lo mismo hizo ajustes constitucionales en su favor.

...Como también probables chapucerías en la elección del 20 de octubre pasado y luego el intento de represión de sus oponentes. Las fuerzas armadas bolivianas pidieron su renuncia. Lo que seguía era un golpe de Estado si se hubiera empeñado en seguir de manera forzada. Hoy hay desgobierno allá. Y, por otro lado el derecho de asilo en México es vigente.

Pero el gobierno de México ha sido ambiguo y acomodaticio en su política exterior. Por un lado rechaza involucrarse en problemas a los que mide con la regla Ley Estrada y por otro lado permite la intromisión y el desaseo en la relación con Estados Unidos, cuyo gobierno le ha impuesto al gobierno de México formas de control y de acción, en su beneficio: aquí no invoca la Ley Estrada.

O como es el caso de Bolivia, se siente ofendido por lo que pasa en aquel país. Declara a favor o en contra. Toma posición. Exige a la OEA una reunión extraordinaria para analizar ‘el caso Bolivia’. Ofrece asilo al ex presidente y se unge como salvador de las causas nobles latinoamericanas.

¿Es política exterior o política de circunstancia? ¿Y las lecciones que deja el caso de Bolivia? Evo Morales está en México. Es así y está bien. Mal por el gobierno de México que no avanza en línea recta.

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