Opinión

Asegurando el voto duro

Para lograr la reelección, el presidente estadounidense tendrá que llevar el apoyo a su administración por arriba del 50%, ahora solo tiene el 41%. | Alicia Fuentes

  • 03/09/2019
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Tomando en consideración que el público estadounidense está divido en cuanto a los efectos de la inmigración, es obvio que el presidente Donald Trump desea asegurar el respaldo de los grupos más conservadores, en lo que parece será una ardua carrera electoral hacia 2021 y en la cual uno de los temas más importantes será la migración.

De acuerdo con una encuesta de Gallup, el 23% de los estadounidenses considera que la inmigración es el problema más importante que enfrenta Estados Unidos, a pesar de que la percepción sobre los efectos de la inmigración está dividida, el 76% de los estadounidenses creen que la contribución de la inmigración es benéfica para la economía del país.

Aunque el reconocimiento mayoritario de la contribución de los migrantes en la economía estadounidense, el tratamiento maniqueo del tema de la inmigración en Estados Unidos abre la posibilidad para que el presidente Trump busque asegurar a toda costa el voto duro de la extrema derecha y mantener su actual índice de aprobación de 41%, mediante medidas que llenen el vacío que dejará su promesa no cumplida de construir el muro entre su país y el nuestro, y su incapacidad para alcanzar un acuerdo con el Congreso para instrumentar un plan que regule la estadía de los inmigrantes indocumentados que ya viven en Estados Unidos y para promulgar leyes que disuadan en el futuro los flujos migratorios.

A pesar del impase con el legislativo, el mes pasado el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) expidió dos reglas que buscan desalentar la migración. La primera de ellas es la modificación de las reglas para obtener la “Green Card, documento que concede a un inmigrante el derecho de residir y trabajar legalmente en Estados Unidos; y la segunda tiene que ver con el tratamiento diferenciado que las autoridades estadounidenses darán a los niños migrantes no acompañados y aquellos que viajan con uno o dos de sus padres que cruzan la frontera con México.

En el caso de la Green Card, a partir del 15 de octubre, la administración Trump limitará la cantidad de inmigrantes legales que, de acuerdo con el presidente, “se aprovechan” de los impuestos de los estadounidenses y hacen uso de los programas de asistencia gubernamentales. En este sentido, los solicitantes de la Green Card deberán comprobar que no constituyen una carga pública para el gobierno de Estados Unidos por lo que deberán comprobar solvencia económica suficiente como para poder cubrir gastos médicos, educativos, alimentación y vivienda, entre otros. En pocas palabras, a los inmigrantes de bajos recursos o poca educación es seguro que les sea negada una tarjeta de residencia en Estados Unidos.

Por otro lado, a todas luces la regla sobre los procedimientos para el trato a los niños migrantes detenidos en la frontera con México tiene el propósito de disuadir a que más migrantes quieran viajar a Estados Unidos. Aunque aún no es autorizada, la nueva regla parece estar destinada a eliminar las salvaguardas para los niños inmigrantes contenidas en el Acuerdo de las Flores de 1997 y permitir su detención indefinida. La protección bajo el Acuerdo de las Flores limita el tiempo de detención de los niños a sólo 72 horas, periodo en el que el DHS debe enviarlos a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) para que se le asigne la custodia a un familiar que ya viva en Estados Unidos, o a un tutor comunitario. Aunque la nueva regla mantiene este tipo de protección, termina con la garantía del límite de detención de 72 horas, tiempo crucial para reducir los daños psicológicos a los niños que podrían acrecentarse por la ubicación de las instalaciones y que en la mayoría de las veces impide el acceso de familiares, amigos y asesores legales. Además, la regla del DHS propone poner fin al estatus de “menor no acompañado” para aquellos que tenían menos de 18 años cuando cruzaron la frontera, pero presentaron una solicitud de asilo después de cumplir 18 años.

Si bien el DHS argumenta que las nuevas reglas facilitan la aplicación de la ley de inmigración, aún son vulnerables a controversias constitucionales, especialmente la relacionada con el trato a los niños migrantes. No obstante, Donald Trump poco a poco ha ido cercando el paso a la migración indocumentada, primero con la amenaza del construir el muro, que no alcanzará a cumplir; seguido del apoyo de México para colocar fuertes muros de contención militar para asegurar la frontera con Guatemala, y ahora va contra la migración legal y una vez más contra los niños.

Según Gallup, Trump goza del apoyo del 41% del electorado estadounidense. Para lograr la reelección, el presidente estadounidense tendrá que llevar el apoyo a su administración por arriba del 50%, y para ello tiene que asegurar al 23% de los estadounidenses que se oponen a la inmigración, y conseguir apoyos en otros sectores de la derecha.

Aflojar en materia migratoria no es una opción. Trump no se puede dar el lujo de perder el apoyo del sector más conservador del Partido Republicano, aunque sólo represente el 23% del electorado. Así que preparémonos a escuchar más diatribas en contra de México y la migración.