Opinión

Armonización legislativa sobre paridad y violencia política

La armonización legislativa no es una concesión graciosa del legislador, es una obligación constitucional. | Carla Humphrey

  • 03/07/2020
  • Escuchar

Los plazos siguen corriendo y, entre la contingencia sanitaria y la reticencia para garantizar que las mujeres accedan a mayores espacios en las esferas de decisión pública en condiciones de seguridad y libertad, la armonización en materia de paridad y violencia de género ha avanzado a distintas velocidades en las entidades federativas.

Los procesos electorales inician en fechas diferentes en las entidades federativas por lo que, la preocupación central a principios del mes pasado era conseguir que se aprobará la armonización en los estados que inician sus procesos electorales en el mes de septiembre de este año, con la finalidad de que en cabal cumplimiento del artículo 105 constitucional, las reformas realizadas resultaran aplicables en los procesos electorales que están por comenzar. En el caso de este primer bloque, las entidades federativas que no armonizaron sus legislaciones en los temas de paridad y violencia política en razón de género fueron la Ciudad de México y San Luis Potosí.

Respecto del segundo bloque de estados que inician sus procesos electorales en octubre y que cualquier cambio a la legislación electoral debe estar en vigor noventa días de su inicio, Tabasco no ha aprobado las reformas necesarias para armonizar su legislación y Nuevo León lo hizo de manera fragmentada por lo que no podría calificarse su legislación como armonizada en estas dos materias. Colima, Chihuahua y Querétaro cuyos procesos electorales inician ese mismo mes, ya llevaron a cabo las reformas correspondientes para armonizar su legislación.

La aprobación de reformas para armonizar la legislación local en paridad y violencia política seguirá siendo objeto de análisis y seguimiento en los próximos meses dado que 17 entidades federativas comenzarán sus procesos electorales entre noviembre de este año y enero del año que entra, por lo que todavía está dentro de los plazos constitucionales para realizar estas modificaciones y que sean aplicables a los procesos electorales cuya jornada electoral se realizará en 2021. Dentro de este bloque de estados los congresos locales de Aguascalientes, Campeche, Baja California Sur, Chiapas, Durango, Oaxaca, Jalisco y Tlaxcala ya aprobaron las reformas necesarias para homologar sus legislaciones estatales.

En la lucha para conseguir la igualdad sustantiva en el plano legal, han sido muchas las batallas que han librado aguerridamente mujeres en todas las entidades federativas para conseguir la aprobación de las reformas necesarias en el plazo establecido en la Constitución para que puedan aplicarse desde el proceso electoral que está por comenzar. Ninguna batalla ha sido fácil y mujeres de todos los partidos políticos y de diversas actividades profesionales se han unido para plantear los argumentos necesarios para hacer frente a la cerrazón de partidos y legisladores que se plantean como innecesarias y poco relevantes estas reformas.

Ninguno de los avances en materia de paridad en los tres poderes y niveles de gobierno ni la tipificación, reconocimiento, atención, sanción y reparación de la violencia política en razón de género han sido gratuitos. Inteligencia, tiempo, estrategia, trabajo, dedicación y esfuerzo han requerido mujeres empoderadas y decididas en todo el país que de manera abierta han conformado un frente común para ganar esta batalla. La paridad fragmentada no es paridad. El ejercicio y garantía de nuestros derechos políticos no pueden ser decididos por unos pocos que cierran los ojos frente a la desigualdad y violencia que sufren las mujeres en todo el país. La armonización legislativa no es una concesión graciosa del legislador, es una obligación constitucional que quienes integran los órganos legislativos en todo el país están obligados a cumplir.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.