Opinión

Aquel perdón del papa Francisco al pueblo de México

El presidente debe saber que el líder religioso ya pidió perdón por los crímenes de la conquista de América. | Fred Álvarez

  • 15/10/2020
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En la tarde noche del miércoles 17 de febrero de 2016, el líder religioso iba de regreso a Roma en el avión de AM, y en su acostumbrada charla con los periodistas que lo acompañaban en la que fue su décima segunda gira de su pontificado, aprovechó para hacer un comentario de los días que estuvo en México, y habló maravillas, a saber:

"Quiero decir también una cosa justa sobre el pueblo mexicano. Es un pueblo de una riqueza muy grande. Es un pueblo que sorprende. Tiene una cultura milenaria. 

Es un pueblo de una gran fe, aunque ha sufrido persecución religiosa, hay mártires. 

A un pueblo no se lo puede explicar simplemente porque la palabra pueblo no es una categoría lógica, es una categoría mítica. 

El pueblo mexicano no se puede explicar, esta riqueza, esta historia, esta alegría, esta capacidad de hacer fiesta en estas tragedias de las cuales ustedes me preguntaron. 

?Yo no puedo decir otra cosa que esta unidad, que este pueblo haya logrado no fracasar, no terminar, con tantas guerras y cosas, cosas que suceden ahora, pero ahí en Ciudad Juárez había un pacto de 12 horas de paz por mi visita, después volverán a luchar entre ellos, los traficantes”.

Agregó que “un pueblo que aún tiene esta vitalidad solamente se explica por Guadalupe, y yo les invito a estudiar seriamente el hecho de (la Virgen de) Guadalupe”, dijo el papa emocionado.

Francisco estuvo feliz, cumplió su sueño de venir a ver el ayate de la Virgen, y durante seis días estuvo en medio de una auténtica fiesta en su honor.

Más de 50 millones de mexicanos lo vieron por televisión, otros tantos lo vieron en EU, y en el mundo en general. Las benditas redes se dieron vuelo. (Hice entonces un recuento de la visita para la revista Código Topo de Excélsior, y nos tocó comentar la visita para ADN 40).

Desde entonces Bergoglio está al pendiente de las cosas que suceden en México,

AMLO es una gente que admira al papa jesuita; lo ha dicho muchas veces, una vez incluso acudió al Vaticano y tuvo un encuentro casual en la Plaza de San Pedro.

Años después, el presidente López Obrador, le pide al líder religioso que ofrezca disculpas por los pecados que cometió la Iglesia Católica en la conquista, debido a que el año entrante habrá festejos por los 500 años de la caída de Tenochtitlan.

La petición lo ha hecho por lo menos tres veces; la primera, en marzo de 2019, cuando lanzó un video junto con su esposa desde Comalcalco, y anunció que había solicitado al rey Felipe VI de España y al papa Francisco, que pidan perdón a los pueblos originarios de México por los abusos cometidos.

Nos enteramos que la persona que llevó la misiva a Bergoglio fue Ebrard, quien se entrevistó con él la tarde del 21 de marzo en el barrio de Trastevere, en el marco de una reunión con la fundación pontificia Scholas Ocurrentes. El segundo mensajero, fue el embajador Alberto Barranco, en diciembre de 2019; y la tercera mensajera fue Beatriz Gutiérrez Müller, quien fue recibida recientemente por el papa Francisco.

¡Es mucha la insistencia! Es una situación incómoda. Para Francisco es una tema cerrado, de hecho en la primera ocasión mandó una firme respuesta con Alessandro Gisoti, entonces vocero interino, “por el momento” el Vaticano no tiene un pronunciamiento adicional, pero “como es sabido, el Santo Padre ya se ha expresado con claridad sobre esta cuestión”.

El presidente debe saber que el líder religioso ya pidió perdón por los crímenes de la conquista de América, en dos ocasiones, una de ellas, el 9 de julio de 2014 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y la segunda en febrero de 2016, en San Cristóbal de las Casas; antes de él, lo hizo Juan Pablo II en 1992 y Benedicto XVI en 2007.

¿Para qué una tercera vez? ¡Para darle gusto!

Hay que recordar aquella reunión del papa en San Cristóbal, quizá la más emotiva ceremonia de aquella visita pastoral, que no de Estado...

La visita a Chiapas estuvo cargada de magia y mucha emoción: fue un encuentro inédito. 

El servicio religioso por su colorida vista, evocó al cuento de las 1001 noches; el altar dispuesto para la ocasión es una reproducción de la catedral de San Cristóbal y en él se pudo comprobar la belleza de los ornamentos litúrgicos preparados por los indígenas con sus típicas decoraciones geométricas de pirámides, flores, animales, y un largo etcétera. 

Entonces, el papa? utilizó una mitra, casulla y el báculo con motivos indígenas y en lugar de usar el incensario común empleó un sahumerio de barro. 

Francisco alabó entonces la relación que los pueblos indígenas tienen con la naturaleza y recordó que muchas veces no han sido comprendidos por la sociedad. Ahí en su tierra les pidió perdón por tantos años de exclusión y discriminación: “muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos (indígenas) han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones (...) ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!”, manifestó. 

Entonces reinó un silencio absoluto entre los más de 100 mil indígenas presentes...

Especial fue también el momento cuando el papa citó un texto del Popol Vuh -libro sagrado maya- para hacer énfasis al anhelo indígena de libertad. La primera lectura fue leída en Ch´ol, el salmo en Tzotzil y castellano, el Evangelio en Tzeltal y el Padre Nuestro fue cantado en Tzotzil. 

Antes de concluir la Eucaristía se realizó una danza ritual que fue acompañada por todas las personas asistentes con alegría y sobriedad.

Al final de la misa, Francisco entregó el decreto de autorización del uso de lenguas indígenas en la liturgia. 

Después y antes de abandonar el lugar, algunos representantes de las comunidades indígenas agradecieron a Francisco su cariño y atención, y de regalo le dieron la Biblia traducida al tzeltal y tzotzil.

El silencio papal, hoy

Francisco hasta el momento ha quedado callado, quien quizá envie una nota es el secretario de Estado, Pietro Parolín, quizá ya lo hizo de manera privada. 

Por cierto, AMLO se confundió al dirigirse al líder religioso como "jefe del Estado Vaticano", nuestro país no tiene relaciones con esa figura, la tiene, desde septiembre de 1992, con la Santa Sede, figura muy particular de derecho internacional.

Hay cierta maldad de AMLO, dice sacerdote del arzobispado.

Mario Ángel Flores, rector de la Universidad Pontificia de México, en entrevista radial con Sergio Sarmiento, dijo que le extraña esa insistencia del tabasqueño con el papa y advierte “una especie de provocación”, e incluso de cierta maldad.

Subrayó que la exigencia “es una insistencia en algo que está de alguna forma resuelto”.

"¿Cuál es el verdadero sentido? O hay una ignorancia o hay cierta maldad”, señaló el padre y criticó que el presidente “pone en un mismo paquete a todos, no sabiendo distinguir que si algo hizo la Iglesia fue valorar las culturas, desarrollar a través del Evangelio un plan civilizatorio y durante más de tres siglos construir un proyecto de Nación”.

Y al final dijo que frente a los elogios que AMLO hace frecuentemente sobre la figura del papa, recordó que, en efecto, éste "critica el neoliberalismo con mucha fuerza, por ese materialismo consumista, pero critica también el populismo, porque manipula al pueblo y empobrece al pueblo y no le ofrece nada más que palabras”.

Otro cura que alzó la voz fue, Hugo Valdemar, exvocero y canónigo penitenciario de la Arquidiócesis Primada de México; advirtió en entrevista con Aci Prensa que “si escuchamos con atención los discursos del presidente, saca fuera de contexto las palabras del papa Francisco, las acomoda a su discurso sin un mínimo de ética. Si fuera honesto, debería también tomar en cuenta la condena que el papa hace del populismo y, como decimos en México, se debería poner el chaleco y fijarse en la viga que carga y no en la paja en el ojo ajeno”.

Encíclica papal Fratelli tutti

AMLO comentó la encíclica en una mañanera y dijo que coincide con el papa en todo.  Es evidente que nuestro presidente, en ese momento, no había leído completa la encíclica "hermanos todos". ¿Por qué? Hay un capítulo que habla de los populismos, en ese sentido, es interesante la discusión que provocó la dirigencia de la CEM, a cargo de Mons. Rogelio Cabrera, arzobispo de Monterrey, sobre dicha encíclica donde participaron Ricardo Monreal, Juan Carlos Romero Hicks, y Bernardo Bátiz, entre otros; ahí se habló de populismo y neoliberalismo.

Monseñor Cabrera ha sido prudente. Aguantó vara ante la crítica abierta del presidente con respecto a cuando desdeñó a los obispos mexicanos y su relación con Francisco, al parecer recordó aquel regaño que dio en su visita en 2016, nada que ver con los obispos de hoy.

Así están las cosas con la Iglesia y AMLO, hoy.

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