Opinión

Apuntes en materia de género

Por una era de rehumanización

  • 16/06/2017
  • Escuchar

Hace unos días escuché la conversación entre un padre y su hijo. Éste le preguntaba por la diferencia entre feminista y “feminazi” (hoy en día existe acceso a una gran cantidad de medios de información). Lo primero que se me ocurrió es utilizar el fundamentalismo como elemento de distinción entre ambos conceptos.

Es claro que las palabras que usamos o que construimos tienen como fin transmitir ideas y opiniones, y que éstas llevan una carga cultural, ideológica, e incluso, emocional. El sustantivo “feminazi” pretende denigrar al movimiento feminista, asimilándolo con un modelo político satanizado a lo largo del mundo en el contexto histórico de la posguerra.

El hombre, varón o individuo del sexo y género masculino, que denuesta a la mujer mediante el proceso de cosificación en cualquiera de sus formas, lo hace, por desgracia, como consecuencia de patrones sociales y culturales que se han reproducido históricamente a lo largo de siglos. Esos esquemas culturales, desde mi punto de vista, son los que debemos combatir. No solo los hombres, sino toda la sociedad (hombres y mujeres).

No soy especialista en temas de género, ni pretendo presentarme como tal. Cuando intenté participar en un curso de género nos pidieron a los 2 únicos hombres asistentes, retirarnos porque las mujeres presentes no se iban a sentir cómodas para contar sus historias de vida.

No creo en la idea de “nuevas masculinidades”. Creo que lo que debemos hacer es cambiar los patrones, y pautas de conducta; así como la visión con la que hemos construido las figuras e instituciones sociales.

¿Es “mala” la caballerosidad? No por sí misma. Al contrario. Pero reproduce roles y estereotipos que queremos eliminar como sociedad.

¿Puede una mujer ejercer la libertad de mostrar su cuerpo desnudo en una revista comercial a cambio de grandes sumas de dinero? Sí. Es un acto de libertad individual. Ello no implica una invitación a ser acosada o molestada.

¿Quién y para qué se inventaron las minifaldas, las zapatos de tacón o las cirugías estéticas? Aun si a la mujer le gustan y quiere ejercer su libertad de usar esas prendas, o realizarse esas operaciones, eso no la hace en lo individual una provocadora.

Más que reprocharnos nuestros valores fundamentalistas en forma individual, hombres y mujeres debemos trabajar juntos por eliminar de manera más profunda y de raíz, los esquemas de cosificación que violentan a la mujer al convertirla en uno más de los objetos de consumo de la sociedad capitalista occidental moderna, en la que todo es un objeto y todo es consumible.

Nunca más un “mundo de hombres” confrontando al “mundo de mujeres” o viceversa. ¿Por qué no un mundo completo, que armonice el yin y el yang (que representan el principio de lo masculino y femenino) en cada aspecto de nuestras vidas?

Que termine la cosificación de las personas y podamos hablar de una era de re-humanización. Démosle nuevo contenido a nuestra esencia, a lo que nos hace ser humanos.

@drarmandohdz