Opinión

Apuntes del esquema de participación ciudadana en CDMX

Cada instrumento tiene sus definiciones y controles que buscan acrecentar la participación en beneficio del desarrollo de la CDMX | Fernando Díaz Naranjo

  • 28/10/2019
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Uno de los indicadores que reflejan el nivel de nuestra democracia se basa fundamentalmente en la participación de la sociedad en los asuntos públicos. En este sentido, la Ciudad de México se ha caracterizado por ser un referente importante de dicha participación ciudadana.

Resulta fundamental dar un vistazo a la nueva legislación en la materia aprobada apenas hace unas semanas por el Congreso de esta Ciudad Capital.

En principio la nueva Ley define 3 tipos de democracia. La directa, entendida ésta como aquella en la que un ciudadano puede pronunciarse en la formulación de decisiones del poder político, bajo una serie de mecanismos como lo son la iniciativa ciudadana, el referéndum, el plebiscito, la consulta ciudadana, la consulta popular y la revocación de mandato.

La democracia participativa sería el reconocimiento de nuestro derecho en la participación de forma activa, individual o colectiva, para manifestarnos bajo los siguientes instrumentos: la colaboración ciudadana, la asamblea ciudadana, las comisiones de participación comunitaria y el presupuesto participativo que ha dejado muchas historias de éxito en la Ciudad de México.

Finalmente, la democracia representativa constituye el esquema más conocido por todos los ciudadanos, ya que es el mecanismo por el cual, con la fuerza de nuestro voto, elegimos a nuestros representados que ejercerán el poder público en beneficio de la sociedad.

Bajo esta nueva normatividad se ha canalizado la participación de la sociedad respecto de su entorno, al involucramiento en diversos ejercicios que encauzan las demandas de la población, así como en la definición del rumbo que la sociedad necesita y requiere sobre la aplicación de diversas políticas públicas.

También, la nueva normatividad en la materia define 8 instrumentos de gestión, evaluación y control de la función pública que le permitirán a la sociedad, contar con herramientas que no permitan desvíos en la aplicación del ejercicio público, a saber: la audiencia pública, la consulta pública, la difusión pública, los observatorios ciudadanos, los recorridos barriales, la red de contralorías ciudadanas y la silla ciudadana.

Cada uno de estos instrumentos tiene sus definiciones y controles que buscan acrecentar la participación ciudadana en beneficio del desarrollo de nuestra gran urbe.

Si bien, éstos nuevos elementos normativos son resultado del trabajo legislativo integrado por el Congreso de la Ciudad de México, también merece un mérito y reconocimiento especial el esfuerzo desarrollado por el Instituto Electoral de la Ciudad de México que handesarrollado una plataforma de participación digital que permitiría no sólo un mayor involucramiento de la sociedad en estos ejercicios, sino también, un referente nacional del uso adecuado de la tecnología que bien puede ser la punta de lanza para la instrumentación e implementación de sistemas digitales de votación en elecciones constitucionales tanto a nivel local como federal.

Tanto esta plataforma como los tres esquemas de democracia, sus instrumentos, así como el trabajo realizado por el IECM, seguramente permitirá alcanzar la esencia de todo ejercicio democrático: una participación activa, vigilante y responsable de la sociedad.

Mención especial: Un querido amigo, Abel Monjaraz Alemán, recientemente cumplió un año de que sufriera un infarto cerebral; su destreza y su lucha constante por la vida lo tienen hoy prácticamente en sintonía de nuevo.  Gran consultor político, especializado en campañas electorales tanto en México, Centroamérica, Sudamérica y los Estados Unidos ha sido, es y será, siempre un referente no sólo de un gran profesional y hombre de familia, sino también de un ENORME ser humano al que nos sentimos afortunados y bendecidos de conocer.