Opinión

Año 2020

El año 2020 movió sentimientos del telar humano para voltear a ver en su interior y del prójimo. | Nasheli Resendes

  • 31/12/2020
  • Escuchar

“Hoy en día la gente sabe el precio de todo y el valor de nada”.  -Oscar Wilde

Lombardía Italia. Los valores en la sociedad contribuyen a crearla, reforzarla y desarrollarla. Ayudan a establecer una meta. Son un reflejo de lo que un ser humano es y sobre todo son un instrumento para su realización; en su conjunto forman una identidad cultural. Con el transcurso del tiempo en las diferentes épocas, la humanidad ha modificado su escala de valores y la ha adaptado al contexto que vive. Seguramente después de lo que el mundo ha vivido con el año 2020, la escala ha sufrido una transformación a nivel mundial en cada individuo. Probablemente un alto porcentaje de las personas ha rectificado su escala y la ha ajustado a la realidad que vive hoy en día. Los valores ayudan a comunicarnos y a relacionarnos de una cierta manera con la gente; representan una parte de lo que somos como individuos.

La pandemia enfrentó a una dura prueba al ser humano en diferentes niveles, algunos vivieron o están viviendo situaciones dramáticas. Dicha situación llevo al individuo a modificar su ritmo de vida. La manera de mover la economía, la forma de trabajar, de vivir en familia o de manera individual; en conjunto transformó el estilo de vida de las personas en el mundo. Seguramente el antes, durante y después de la pandemia la sociedad no es y no será la misma en los años venideros cuando la pandemia se terminará.

En el principio filosófico del Ying y Yang de la cultura China se presenta una parte positiva y una negativa; coexistiendo así en el universo dos fuerzas contrarias. Del mismo modo resulta en el hombre. Por lo que en los momentos más oscuros cuando un individuo se enfrenta a su yo interior, este utilizará sus herramientas para salir adelante. El año 2020 movió sentimientos del telar humano para voltear a ver en su interior y del prójimo. Para Aristóteles todo lo que nos perfecciona es bueno; así que en una sociedad así moderna, así tecnológica y con todos sus contrastes, el 2020 nos ha recordado el valor del amor, una de las fuerzas más grandes que mueve al mundo. El hombre por naturaleza es un ser social, ya lo decía Platón: “Donde reina el amor, sobran las leyes”. El amor en el diccionario viene definido como un sentimiento de afecto, inclinación o entrega hacía algo o alguien. Por otro lado tenemos el valor del respeto que se refiere a reconocer el derecho ajeno. El respeto es el reconocimiento, consideración, atención que se da a los otros y está basado en la ética y la moral.

El respeto hace posible la convivencia humana en sus instituciones y como consecuencia trae consigo el desarrollo de las sociedades. Una vez sobrepasado metemos en crisis la colectividad y obstaculizamos el desarrollo del lugar donde nos desenvolvemos. Seguramente los valores del respeto y el amor hacía uno mismo y hacía los demás serán vitales para el bien del futuro de la humanidad

Los valores son claves en las comunidades y fortifican los vínculos. Con el año que termina y la experiencia vivida en el 2020, como parte de una sociedad, la pregunta es: ¿Cuáles serán los comportamientos que eliminaremos?, ¿Nuestra escala de valores se ha modificado?, ¿Cuál será tu nueva visión del mundo al final de la pandemia?, ¿Qué es lo que hemos aprendido en el 2020?. 

Tu respuesta formará parte como individuo de la colectividad a la cual perteneces y a su vez tu escala de valores contribuirá a reforzar y desarrollar la sociedad en la que te desenvuelvas. 



Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.


OTROS TEXTOS DEL AUTOR