Opinión

Andrés Manuel en debate con periodistas de Milenio

Creo que Carlos Marín y su puesta en escena tan ensayada de líder indiscutible de la manada, le hicieron un gran favor a Andrés Manuel | Teresa Priego

  • 27/03/2018
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Andrés Manuel López Obrador fue invitado a un debate televisado con periodistas de Milenio: Héctor Aguilar Camín, Juan Pablo Becerra-Acosta, Carlos Puig, Jesús Silva-Herzog, Azucena Uresti y Carlos Marín, quien fungía también como moderador. La entrevista duró una hora y media y parece ser que fue todo un éxito en términos de raiting. El tono de Carlos Marín fue particularmente altisonante y tendencioso. ¿En qué sentido? Preguntas y comentarios dirigidos a probar que Andrés Manuel sería un presidente autoritario, no respetaría a las instituciones y es un hombre rupestre e irascible que en cualquier momento pierde el control. Pero no lo perdió, quien se exhibió excesivo en sus tonos y en sus gestos, desbordado, desesperado por las posturas del otro, fue Marín.

¿Realmente estaba tan desbordado? No lo creo. ¿A estas alturas de su experiencia ante las cámaras, esos gestos de “ser pensante que no soporta la tiranía y la precariedad intelectual del de enfrente”, son espontáneos? Creo que Carlos Marín eligió en frío y de manera meticulosa los tonos de su puesta en escena, y esos tonos y gestos tan en la dirección de las enjundias viriles como de los años cincuenta, terminaron beneficiando al entrevistado. Quizá México ya es un poco distinto. Quizá es complicado hacer pasar el mensaje (dado que era a todas luces la intención), del tremendo ego del entrevistado, desde una actitud de tan antipáticos despliegues narcisistas.

No tenemos aún un punto justo de comparación, dado que fue la primera entrevista a un candidato. Pero quizá es mejor barnizarse un poquito, cuando la intención es probar que el silvestre, es el otro. Con frecuencia la forma, sí es el fondo.

Tiene la palabra una dama

Había un orden para tomar la palabra, que, como suele suceder, no pudo ser estricto. Digamos que Azucena, Héctor y Juan Pablo, sobre todo, se apegaron a él. Llegó el turno de la única mujer presente. Carlos Marín le cedió la palabra con la siguiente frase: "Tiene la palabra una dama, que pregunte Azucena". ¡Notese que va a hablar una mujer! ¡En esta mesa incluyente, hay una mujer! Imagínense nada más que al momento de cederle la palabra a Chucho Silva, Carlos Marín hubiera dicho: "Tiene la palabra un caballero, que pregunte Jesús".

Luego de Azucena seguía Héctor Aguilar Camín, "le va a decir caballero", me dije. "Mis sospechas son infundadas". Pues no, le dijo “doctor”. Me pareció muy injusto con Héctor. ¿Lo anterior significa que la “galantería” es una actitud indeseable? Para nada. Solo que la galantería desplazada es más que dudosa. Azucena iba a hablar porque era su turno y porque tenía preguntas importantes por hacer, como sus compañeros. Una vez que ya estamos colocados en el territorio de las ideas y de las palabras, la referencia sexual es inadecuada. Imagínense ustedes: "Tiene la palabra una dama". "Es el turno de un caballero". "La dama opina". "El caballero difiere". Como en aquellos programas del Doctor IQ. Solo así la referencia sexual se daría en equidad de circunstancias. Pero digamos que en un debate de esta naturaleza, además de increíblemente cursi, esa supuesta galantería, es discriminatoria.

Una constatación dolorosa a todo lo largo del debate

El feminicidio no existe. Nadie lo mencionó, nadie preguntó qué medidas se tomarían para detener esa tragedia nacional, prevenirla, eficientar los mecanismos de impartición de justicia. Cuando se habló de violencia, la especificidad de la violencia contra niñas, adolescentes y mujeres no fue considerada un tema a tratar a pesar de que la ley contempla la figura del feminicidio. En el caso del feminicidio, ahí sí que la diferencia sexual, la diferencia en los cuerpos existe (y las atribuciones, roles e imaginarios culturales que trae consigo).

Azucena preguntó cuál era la postura de Andrés Manuel con respecto a los matrimonios entre personas del mismo sexo y al aborto. El candidato respondió que no se echarían atrás los derechos ya adquiridos y que los cambios que pudieran proponerse a futuro en materia de leyes serían sometidos a consulta. Carlos Puig le preguntó de manera muy concreta: “¿cree que un hombre tiene derecho a casarse con otro hombre?”, Andrés Manuel en esta entrevista, como cada vez, omitió responder de manera directa.

Azucena dijo: “¿Porque perdería votos?” Evidentemente que los perdería. Y no creo que ningún candidato vaya más lejos en sus declaraciones, a menos que sea para manifestarse en contra. Hasta donde recuerdo, solo dos candidatos a la presidencia han asumido los temas de la diversidad sexual y de la despenalización o legalización de la interrupción del embarazo como parte de la plataforma explícita de sus campañas: Gilberto Rincón Gallardo y Patricia Mercado.

Jesús Silva-Herzog cuestionó al candidato sobre la viabilidad y conveniencia de su propuesta para la educación superior: que no haya jóvenes rechazados por las universidades. “No cabrían”. Andrés Manuel dijo que era una cuestión de presupuestos. ¿Cómo se lograría? El candidato aclaró que hay distintas maneras de lograrlo, hay que pensarlas. Llegaron al punto de la suspensión de los exámenes de admsión. Andrés Manuel dijo que estaba de acuerdo con que no existieran. Acá es donde Jesús se refirió a “el mérito”.  Más allá de si la solución es más presupuesto, más universidades, exámenes de admisión o no,  por supuesto: reforzar la calidad de las escuelas de oficios. Me pregunto: ¿qué significa el “mérito”?, así, sin acotación alguna, en el contexto de un país en donde la desigualdad social se manifiesta de manera tan brutal en la calidad de la educación desde el jardín de niños hasta la preparatoria. ¿Podemos en México hablar de “mérito” como la única variable para aprobar un examen de admisión?

Andrés Manuel habla del "pueblo", significante que es cierto, enunciado como absoluto es más que inquietante. Pero la respuesta de Carlos Marín fue todavía más inquietante: "Las equivocaciones de los pueblos suelen ser pavorosas, allí está la elección democrática de Hitler en el 33". Sí y, como todos sabemos, condujeron al horror sistemático. Pero fueron elecciones y fueron democráticas. La cantidad de tinta que ha corrido por décadas para intentar entender por qué “el pueblo” alemán eligió a Hitler. Lo que no se entiende es el punto de Marín. ¿La elecciones tendrían que dejar de ser democráticas porque en 1933 los alemanes votaron por el Partido Nacional Socialista? ¿Qué popone? ¿Carlos Marín quería decir otra cosa, pero no tuvo las herramientas para decirla? Así sucede. O podríamos pensar que lo importante era deslizar un significante que provoca horror aunque no vieniera al caso, dado que la tele va rapidito y permite no tener que ofrecer contenidos a lo ya dicho, pero por allí volando queda. Como para frase elegida después, cuando los videos se comparten ya editados.

Al hablar de corrupción, Andrés Manuel dijo: "Los funcionarios en México son de los mejor pagados del mundo". Carlos Marín respondió con esta joya (no la inventó él, circula) del desconocimiento de la condición humana: "Eso me da gusto, aminora la posibilidad de que se corrompan".  Es un argumento que se ha esgrimido para señalar la necesidad de mejorar los salarios para los policías y agentes de tránsito, trabajadores del Estado con acceso a salarios ínfimos. En este contexto se referían a salarios de 200,000 pesos. ¿Cien mil no serían suficientes? ¿Doscientos mil sí lo son? ¿A partir de qué cantidad se "aminora la posibilidad de que se corrompan”? Porque nos ha parecido observar en los casos de corrupción más sonados: a mayor acumulación de riqueza, mayor ansia imparable de riqueza. ¿De cuánto para arriba la ética cae del cielo y se apodera de un ser humano? ¿Qué detiene el: “merezco la abundancia, merezco la abundancia”?  

Andrés Manuel: "Si le preguntamos al Presidente cuántos homicidios hubo ayer y en dónde..."  Carlos Marín irrumpe de nuevo como quien tiene algo importantísimo por decir: "Quizá no tenga por qué saberlo, como no sabe el número de baches que hay en las carreteras federales". Qué analogía tan afortunada. Tan justa. Tan empática. Vamos contando: "Se reportan dos baches en la Puebla-Veracruz, una fosa con diez cuerpos. ¡Caray, otro bache! ¿Acaso es una mujer descuartizada lo que percibimos más allá del bache? Bache-Cadáver. Cadáver-Bache.  

No sé si existe una medición de las reacciones del amplísimo público que escuchó la entrevista, pero creo que Carlos Marín  y su puesta en escena tan ensayada (y fallida) de líder indiscutible de la manada, le hicieron un gran favor a Andrés Manuel. Será muy interesante escuchar los tonos de cada uno de los entrevistadores con los candidatos que siguen. Me pregunto cómo va a referirse Carlos Marín a Margarita Zavala: “Tiene la palabra una dama, que responda Margarita”.

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