Opinión

AMLO, Salgado Macedonio y las mujeres

Un durísimo golpe para todas las víctimas y la lucha de las mujeres. | Agustín Castilla

  • 04/03/2021
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A pesar de que en su campaña López Obrador recibió un apoyo muy importante de muchas activistas y colectivos feministas, y de que a inicio de su gobierno dio señales positivas con la integración paritaria de su gabinete, en diversas ocasiones ha dado muestras claras de su incomodidad y hasta menosprecio por el movimiento y las demandas de las mujeres.

Hace justo un año, cansadas de la violencia, de la discriminación e impunidad que padecen cotidianamente, hartas de vivir con miedo constante, mujeres de distintas edades, ideología, filiación política, creencias religiosas o posición social, tomaron las calles y unieron sus voces para poner un alto a la cultura patriarcal y exigir condiciones de respeto e igualdad. Con su ausencia en los centros de trabajo, así como el paro de sus actividades familiares y labores domésticas también mandaron un poderoso mensaje para que por fin se reconozcan sus enormes aportaciones en todos los ámbitos. No olvidemos que, entre los grandes pendientes, está por ejemplo la desigualdad salarial -que es de casi 19%- o la falta de reconocimiento al trabajo no remunerado.

Sin embargo, lejos de mostrarse receptivo y asumir compromisos con sus legítimas causas, inexplicablemente la respuesta presidencial fue primero de indiferencia y posteriormente de descalificación ante la fuerza que iba tomando el movimiento. Parece que la agenda de género no está en su ánimo, e incluso no considera alarmante que en promedio cada día sean asesinadas 10 mujeres o que más de 6 millones hayan sido víctimas de acoso sexual, abuso o violación. Los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) 2019 son más que elocuentes, por cada delito sexual que se comete contra un hombre hay 11 víctimas mujeres.

Casi 12 meses después, en vísperas de que como cada año se conmemore el Día Internacional de la Mujer, el partido en el poder tomó la decisión de registrar al senador Félix Salgado Macedonio como su candidato a la gubernatura de Guerrero lo que ha provocado la crítica generalizada e incluso la inconformidad manifiesta de muchas mujeres morenistas ante las denuncias por agresión sexual contra al menos cinco mujeres que se han presentado contra ese polémico personaje desde 1998, y que el presidente ha tratado de minimizar insistentemente al pretender reducirlo a un asunto meramente electoral y presentar a Salgado Macedonio como víctima de un linchamiento mediático de sus adversarios.

Su reacción ante la campaña que se detonó para romper el pacto patriarcal resulta hasta ofensiva al afirmar que apenas se enteró de su significado pero que se trata de una copia importada que nada tiene que ver con nosotros y es aprovechada por el conservadurismo, con lo que una vez más desestima la oprobiosa realidad que enfrentan las mujeres en una sociedad como la nuestra.

Es cierto que Salgado Macedonio no ha sido sentenciado, pues todo apunta a que la influencia política que ha detentado por décadas evitó que prosperaran las denuncias, y que seguramente tanto la oposición como algunas corrientes internas de Morena han buscado capitalizar este escándalo con fines políticos, pero López Obrador no entiende que esto va mucho más allá de las elecciones intermedias y de la gubernatura de Guerrero. Estamos ante un justo y necesario reclamo para que quienes cuenten con antecedentes de violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones, no puedan aspirar a un cargo público.

La presión ha sido tal, que por lo pronto la comisión de honor y justicia de Morena ordenó reponer el procedimiento para definir la candidatura a Guerrero y que se realice una nueva encuesta. Sin embargo, no hay que perder de vista que en su resolución señala que los agravios en contra de Salgado Macedonio son improcedentes o infundados y no hay elementos para concluir que no tiene mala fama pública, por lo que se le permitirá participar en dicha encuesta. También hay que tomar en cuenta que Félix Salgado ya fue registrado ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Guerrero y, para sustituirlo tendría que renunciar a la candidatura. Esperemos que no sea así, ya que de confirmarse la candidatura de Salgado Macedonio se sentaría un precedente más de impunidad, se mandaría un mensaje muy delicado en el sentido de que lo único importante es el redito electoral, y representaría un durísimo golpe para todas las víctimas y la lucha de las mujeres que debemos hacer nuestra.

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