Opinión

Amapola: de la prohibición a su regulación

Hacia una nueva era en que las vidas y la seguridad de la ciudadanía se pongan por encima de los tabúes | Ricardo Mejía

  • 19/08/2018
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En el siglo XIX se marcó un punto de inflexión en el consumo de drogas que llevó a la creación de un consenso punitivo sobre la oferta y la demanda de drogas, nacido en la Convención Internacional del Opio de 1912, desarrollado paso a paso entre 1949 y 1961, y asumido por todos los países signatarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1998.

Drogas

A partir de ese entonces, en México, el consumo de narcóticos se ha visto envuelto en un halo de perjuicios y censura que han sancionado negativamente su condición terapéutica.

La historia oficial se ha empeñado en sepultar los capítulos de nuestra historia en que eran legales algunas drogas que hoy son prohibidas, soslayando también el hecho de que durante la Colonia, las drogas eran permitidas y no producían corrupción ni violencia; la discusión sobre las drogas se centraba en la salud, era una discusión farmacológica, más propositiva.

Sin embargo, grupos del poder fáctico vieron en las drogas un gran negocio. Aunado a las presiones del gobierno de Estados Unidos para imponer en México una política prohibicionista que se ha recrudecido a raíz de la campaña de la guerra contra el crimen emprendida por el gobierno del presidente Calderón, la persecución de las drogas en México no ha sido sino una historia interminable de violencia y corrupción que ha contribuido a empeorar la seguridad y salud comunitaria.

Esto motivó al Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Guerrero a replantear la política de drogas, pasando del prohibicionismo a la regulación, convirtiendo una amenaza en una oportunidad.

Amapola

La iniciativa presentada por Movimiento Ciudadano y que fue aprobada durante la sesión extraordinaria del Congreso del Estado de Guerrero, plantea abordar varios aspectos de la actividad socioeconómica del país, pero principalmente, se aboca a  solucionar dos grandes problemáticas relacionadas con la seguridad y la salud pública.

La iniciativa impulsada por los diputados ciudadanos surge como un mecanismo de pacificación que permita poner un alto a la violencia que azota a todo el territorio nacional y que ha dejado, principalmente, en los estados productores de amapola, escenarios que superan los presentados en países con un conflicto abiertamente bélico.

Aunado a ello, la política prohibicionista ha heredado en nuestro marco normativo una sobrerregulación de los medicamentos derivados de los opioides agravando la crisis en el acceso de medicamentos contralados para los pacientes que requieren de cuidados y paliativos.

Legalización

La iniciativa recién aprobada por la Legislatura del Estado de Guerrero, será enviada al Senado para continuar con su trámite legislativo en el Congreso de la Unión; con esto, Guerrero avanza hacia una nueva política de drogas que rompe con los tabúes del pasado y mira hacia una nueva era en que las vidas y la seguridad de la ciudadanía se pongan por encima de los tabúes que envuelven a los opiáceos.

Pacificación: ni perdón ni olvido

@RicardoMeb  | @OpinionLSR | @lasillarota