Opinión

¿Alianzas imprescindibles?

Por: José Antonio Sosa Plata.

  • 21/01/2016
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Las alianzas entre #PAN y #PRD para las #Elecciones2016 avanzan. A pesar de las dificultades que han enfrentado sus dirigentes, el proceso culminará una vez que se defina la situación en Puebla y Sinaloa.

 

Las negociaciones han generado algunas críticas.

 

La más destacada está relacionada al pragmatismo con el que se han realizado los acuerdos, sin importar las ideologías o el beneficio a la sociedad.

 

Lo que importa es ganar.

 

A costa de lo que sea. Y, por lo tanto, mantener los privilegios económicos y políticos que sus dirigencias obtienen en el sistema de partidos que se ha conformado en nuestro país.

 

Otros dicen que es la mejor opción para sobrevivir.

 

Sin alianzas —aseguran— el #PRI no sólo recuperaría la hegemonía que tuvo durante casi todo el siglo pasado, sino que su triunfo representaría un golpe fuerte a la democracia.

 

Las razones de unos y otros son respetables.

 

Más aún. Son legítimas y se han convertido en parte central del debate que están dando los partidos de cara a la ciudadanía con miras también a la elección presidencial de 2018.

 

En 2015 cambió la correlación de fuerzas.

 

La nueva geografía electoral redujo seriamente las opciones de triunfo del PRD y, sin las alianzas, el PAN dejaría el camino libre al PRI para ganar la mayoría de los 12 estados en los que se elegirá gobernador.

 

Muchos están seguros que es la hora de sumar.

 

Ante la imposibilidad de consolidar una alianza entre los partidos de Izquierda, es probable que no exista una mejor alternativa para enfrentar al PRI a nivel nacional.

 

Sin embargo, el problema está en la comunicación.

 

Mientras el PRI a cargo de Manlio Fabio Beltrones da pasos firmes en la consolidación de sus candidaturas de unidad, para los otros partidos es un camino cuesta arriba.

 

La lección de Colima no deja lugar a dudas.

 

El triunfo priísta tuvo mucho que ver con la selección del candidato a gobernador y la estrategia que lo respaldó, pero también se explica por la coalición con el Verde, PT y Nueva Alianza.

 

¿Qué habría cambiado el resultado?

 

Si PAN y PRD hubieran ido juntos, la probabilidad de éxito era mucho mayor. Los casi dos puntos que obtuvo Martha Zepeda se habrían convertido en el factor decisivo en el resultado final.

 

Pero especular no sirve de nada.

 

Las alianzas entre partidos son parte de la nueva realidad política, igual que las candidaturas independientes. Tal vez no sean el mejor camino para consolidar la democracia, pero su legalidad es incuestionable.

 

El reto está en otra parte.

 

Los partidos deben encontrar mejores argumentos para evitar confusiones y más divisiones o confrontaciones sin sentido.

 

Hay que replantear la #ComunicaciónPolítica.

 

El modelo imperante, basado en buena medida en la guerra sucia y en la contaminación que con ésta se ha hecho de las #RedesSociales, dan cuenta de la enorme tarea que aún tenemos para consolidar la comunicación abierta, directa, asertiva, contrastante, deliberativa, honesta, transparente y moderna que se merece la sociedad.

 

 

Preguntas y comentarios a sosaplata@live.com

Twitter @sosaplata

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