Opinión

Alianza PAN-PRD ¿opción electoral democrática-liberal?

Por Erik Del Ángel Landeros

  • 23/07/2017
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La alianza electoral PAN-PRD no es nueva, surgió originalmente para tratar de sacar al PRI de entidades gobernadas por ese partido durante años y generar una alternancia política. Aunque uno de sus propósitos es tratar de hacer funcionar más eficazmente el instrumento democrático del voto, ha sido repudiada por muchos ya que pretende amalgamar dos polos opuestos: la derecha y la izquierda.

Actualmente, esa alianza se plantea como una posibilidad para arrebatar al PRI la Presidencia de la República y en algunas otras entidades para evitar que dicho partido, e incluso MORENA, tomen el poder. Pero más allá de eso, ¿Qué significa actualmente una alianza entre ambos partidos e incluso otros movimientos?

Como se delineó, dicha alianza se ha planteado para hacer competitivos a ambos partidos en elecciones en donde el PRI es un contrincante difícil de vencer, debido a que gobierna el territorio en disputa. Sin embargo, con la irrupción de MORENA y su avance en detrimento del PRD, la coalición PAN-PRD toma otros matices, en tanto que el PRD no aporta más a la alianza la mayoría del voto de izquierda. En este sentido, se ha planteado que el Sol Azteca, y sobre todo su alianza con Acción Nacional, busca no sólo debilitar al PRI, sino también restar votos al partido de López Obrador.

La pasada elección en el Estado de México enfrentó esta nueva dinámica. En esa entidad no se concretó la alianza entre PRD y PAN. Los efectos de la candidatura del perredista Juan Zepeda arrojó lecturas imprevistas que muchos actores políticos ya han digerido de cara al 2018. Se esperaba que Zepeda restara votos a la candidata de MORENA, no obstante, la candidatura que minó fue la de Josefina Vázquez, por su parte, Delfina Gómez prácticamente no modificó sus porcentajes de intención de voto con el ascenso del PRD. Esto quiere decir que el voto del PRD no afectó al voto de la izquierda obradorista, pero sí capturó a los ciudadanos que pretendían votar por el PAN. En una sociedad poco ideologizada no es probable que los ciudadanos de derecha hayan cambiado su elección por una opción de izquierda; más bien el voto que se disputaron y terminaron dividiendo PAN y PRD representa el de los electores que quieren una oferta democrática liberal, en oposición al autoritarismo que supone un partido que ha gobernado por casi 100 años y un autoritarismo de izquierda, que aparenta MORENA.

La lección del Estado de México no sólo muestra al PAN y al PRD que solos no son competitivos, sino que se disputan el mismo bloque de electores en la actual configuración de partidos políticos. Más aún, su alianza pragmática es apreciada por los ciudadanos de “centro”, aquellos que rechazan la concentración de poder y sus excesos y prefieren alternativas moderadas y sobre todo que entrañen posturas democráticas.

Estas representaciones políticas las entendió de inmediato la dirigencia del PRD y, aunado al rechazo de López Obrador de hacer una coalición electoral con ese partido en 2018, llamó a la conformación de un frente amplio opositor para rescatar al país. Dado el valor moral del contenido de la convocatoria ningún actor político, excepto los priístas y morenistas, la ha rechazado y muchos la han acogido. Incluso los precandidatos del PAN han saludado la propuesta, aunque algunos no les convenza demasiado porque saben que difícilmente serían candidatos presidenciales del Sol Azteca.

Con este movimiento, el PRD ha logrado revalorarse después del constante desprestigio que ha sufrido en los últimos años. Sin embargo, si realmente quiere rescatar a sectores de izquierda y ser una opción electoral para ellos, no puede aplazar el diálogo con actores progresistas emergentes, no obradoristas, que pretenden ser protagonistas en 2018. Es decir, el PRD, antes o a la par de buscar la alianza con el PAN, debe acercarse a movimientos como Nosotroxs, Por México hoy; independientes como Emilio Álvarez Icaza o Armando Ríos Piter. Si el Sol Azteca logra incluir a estos actores en el frente amplio, tendrá la balanza a su favor en la negociación con el PAN y la posibilidad de que la agenda y el candidato tengan una inclinación más progresista y no sólo democrática.

@Erikdelangel

@institutomora

Erik Del Angel Landeros es Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM, donde fue Consejero Universitario, y maestro en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Cuenta con estudios en la Universidad de Texas y con el Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert. Actualmente realiza el Doctorado en Historia por la UNAM. Su tesis de maestría fue reconocida en el Premio Genaro Estrada 2012. Cuenta con artículos de investigación publicados y ha colaborado en distintos medios de comunicación. Se ha desenvuelto en el sector público y académico.




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