Opinión

Algunos apuntes sobre las elecciones

Me parece que una vez más se comprueba que en democracia nada está escrito, que los triunfos no son para siempre. | Agustín Castilla

  • 06/06/2019
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Los resultados de las elecciones del pasado domingo en que se disputaron las gubernaturas de Baja California (en donde también se eligieron diputados y alcaldes) y Puebla, las alcaldías de Aguascalientes y Durango, así como la renovación de los congresos de Tamaulipas y Quintana Roo, ameritan un análisis detenido para tratar de entender lo que pasó más allá de las posiciones triunfalistas -o justificatorias- de candidatos y partidos.

De una primera lectura se podría afirmar que el gran ganador de la contienda fue Morena al llevarse las dos gubernaturas en juego con lo que suma 7 las entidades en que gobierna -si se incluye a Morelos con Cuauhtémoc Blanco que fue postulado por la coalición Juntos Haremos Historia-. En el caso del PAN, aunque sufrió derrotas muy significativas en dos de sus bastiones, lo salvan algunos triunfos en Tamaulipas, Durango y Aguascalientes en tanto que el PRI sería el gran perdedor. Sin embargo la realidad es un poco más compleja que eso.

Uno de los datos más importantes a destacar, es el alto nivel de abstencionismo que se registró en los 6 estados siendo Durango en el que acudieron a las urnas aproximadamente el 43% de los ciudadanos inscritos en el listado nominal, y Quintana Roo el más bajo con apenas el 22% de participación. En promedio, el nivel de participación fue del 33% lo que demuestra que persiste el desencanto de la ciudadanía con los partidos y por ende el poco interés por las elecciones.

Esta sin duda no es una buena noticia para nuestro sistema democrático y habría que explorar con más detenimiento las razones, pero es factible que en parte se deba al clima de polarización social que sigue prevaleciendo -en buena medida alentado por el mismo presidente-, la falta de señales claras por parte de los partidos de oposición que acrediten que finalmente entendieron el mensaje ciudadano y están en proceso de rectificación, y quizá también porque los candidatos no les generaron mucha empatía. Lo que es claro, es que la gran popularidad que aún conserva López Obrador, así como el impulso arrollador que tenía Morena hasta hace unos cuantos meses -en las elecciones presidenciales de 2018 ganó en todas las entidades salvo Guanajuato-, no fue suficiente para alentar la participación y para que ese partido obtuviera una votación copiosa.

Otro dato revelador es que por partido, el PAN obtuvo el mayor número de sufragios en los 6 estados con aproximadamente el 33% contra 29% de Morena, y fueron los votos aportados por los partidos aliados los que le dieron en triunfo en Baja California y Puebla, así como en algunos municipios y distritos. También es de señalar que en Puebla, por Luis Miguel Barbosa votó tan sólo el 14% de los electores, lo que permite presumir que podría tener un gobierno complicado.

De igual manera se corrobora la importancia de las dinámicas locales en los resultados electorales, y un caso elocuente se encuentra en Baja California en donde la evaluación de la gestión de gobierno era muy mala y los señalamientos por abuso y corrupción eran constantes, lo que fue sancionado en las urnas. Me parece que una vez más se comprueba que en democracia nada está escrito, que los triunfos no son para siempre, el apoyo ciudadano puede modificarse en poco tiempo, y que los partidos tienen un gran reto para recuperar la confianza de la gente.

Emergencia por inseguridad

@agus_castilla  | @OpinionLSR | @lasillarota