Opinión

Algunas preguntas

¿Cuánta corrupción hay en Dos Bocas? | Julio Castillo

  • 25/05/2021
  • Escuchar

En días pasados y con alegría rebosante, el presidente López Obrador anunció la compra de una refinería en Houston, Texas, de la cual PEMEX era socio y ahora, por lo visto, será dueño. El anuncio fue distinto en todos lados y desata muchas preguntas, entre lo que dijeron Shell (la empresa que vendió su participación), PEMEX y López Obrador, hay sutiles diferencias y en el fondo, sería bueno saber qué están pensando porque no le encuentro mucho sentido:

· PEMEX publicó que se adquirió por completo la refinería y para ello “se dispone de los recursos suficientes sin recurrir a deuda”; Shell dijo que el pago de 596 millones de dólares es “una combinación de efectivo y deuda”… discrepancia de raíz.

· Los 596 millones de dólares equivalen al 50.005% de la refinería; esto quiere decir que la refinería en Texas cuesta unos 1,200 millones de dólares… si esto es cierto cómo es posible que la refinería de Dos Bocas esté proyectada para costar 8,900 millones de dólares si la capacidad es exactamente igual (340 mil barriles diarios)…  ¿Cuánta corrupción hay en Dos Bocas para que cueste como 6 veces más esa planta que una igual en Houston? Incluso en su comunicado AMLO dice que es igual a Dos Bocas… si es igual ¿por qué es mucho más barato en Estados Unidos…?

· Según los informes de PEMEX la refinería que compraron lleva dos años teniendo pérdidas que se cuantifican en miles de millones de pesos… incluso las acciones de Shell subieron al notificar la venta… los memes en donde sale Kamala Harris diciendo “quería vendernos un avión y acabó comprándonos una refinería” apuntan irónicamente una terrible verdad.

· Una de las razones por las que Shell vendió fue para “reducir su huella de carbono” y no hay que ser un genio para entender que el mundo está dado un giro y que la visión de López Obrador es totalmente anacrónica… no en vano las burlas respecto a que ahora López Obrador va a comprar los “videocentros y blockbusters” o las fábricas de carruajes…

· También me surgen muchas preguntas técnicas… ¿puede el gobierno mexicano tener una refinería en otro país? La planta era operada por Shell, ¿ahora la van a operar los sindicalizados de PEMEX? ¿puede existir una sección sindical fuera del país? Según el documento de Shell los empleados están asignados a los activos de la refinería y PEMEX tiene que reconocer a los “Trabajadores Unidos del Acero” y su contrato colectivo… o sea ¿Ahora PEMEX va a tener otro sindicato?... entiendo perfectamente que una empresa privada pueda tener sucursales en todo el mundo, pero una empresa de gobierno que además está intentando volver a ser monopolio suena sumamente raro.

· La desbordante alegría de López Obrador sólo hace evidente su ignorancia… el pobre ha de pesar que en realidad es un logro, que se puede hablar de “soberanía energética” produciendo gasolina en otro país y que incluso es una especie de “reconquista” de Texas. No estaría de más explicarle que el petróleo va de salida y que Texas fue francés, fue español, fue mexicano (y por cierto su capital era Monclova, Coahuila), fue república independiente y después parte de los Estados Unidos… en pocas palabras Texas está donde quiere estar… compartimos raíces e incluso el idioma español es bastante común, pero no somos ni parecidos…

En fin… más tonterías, más derroche y más mentiras… sí están adquiriendo deuda y mientras compran cosas inútiles y anacrónicas en México hay tantas necesidades… sólo como ejemplo a septiembre del año pasado alcanzamos la cifra de 1,600 niñas y niños con cáncer fallecidos por falta de medicamentos… ¿dónde están las prioridades?

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.