Opinión

Ahora o cuándo

La información se convierte en arma contra la corrupción.

  • 14/04/2016
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Es ahora. El consenso contra la corrupción es el resultado de la necesidad de mudar la forma como se ejerce el poder en México. Cambiaron las reglas para acceder a él, ahora nos corresponde transformar y vigilar la forma como se ejerce. Hoy estamos de acuerdo en generar una coalición para contener la corrupción. Es un momento histórico porque este consenso no se había dado con la fuerza y solidez que hoy tiene. Además, éste ha detonado una participación sin precedentes para que el Sistema Nacional de Transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción no sean ejercicios de simulación y, al contrario, sean las bases para que el ejercicio del poder en nuestro país se ejerza sin opacidad ni corrupción.

 

Los días 11 y 12 abril fuimos testigos de las acciones que produce este consenso. Por un lado, organizaciones de la sociedad civil se movilizaron para exigir espacios que les permitan dar seguimiento e incidir en el proceso legislativo que discute las leyes secundarias de combate a la corrupción; por otro, autoridades de los tres poderes, integrantes de organismos autónomos, empresarios, académicos, comunicadores, miembros de la sociedad civil organizada y ciudadanos en general se dieron cita en el foro “La información en el combate a la corrupción. ¿Cómo nos arreglamos?”, convocado por el INAI para debatir y proponer acciones en torno a este tema.

 

El consenso contra la corrupción que menciono se hizo tangible cuando un grupo de organizaciones de la sociedad civil intervino en el Senado para que la discusión del marco normativo del combate a la corrupción incorporara principios de parlamento abierto. En respuesta a esto, las Comisiones unidas encargadas de analizar las iniciativas de ley acordaron trabajar con la sociedad civil a partir de mesas de discusión temáticas, cuyas sesiones serán transmitidas en vivo a través del canal televisivo del Congreso y se nombraron senadores responsables de actuar como enlaces y voceros de cada mesa. Este hecho demuestra que los ciudadanos tienen el derecho y la capacidad para establecer pautas y cambios en las leyes y las políticas públicas.

 

Al mismo tiempo que se acordaba que la discusión de las leyes que permitirán implementar el Sistema Nacional Anticorrupción incorporara principios de parlamento abierto, en el INAI se escuchaban y debatían un gama de acciones puntuales para que la información pública permita el combate efectivo a la corrupción, pero sobre todo se hacia a un llamado a combatirla ya.

 

La necesidad de usar la información pública para identificar, investigar y sancionar actos de corrupción fue uno de los ejes de los debates y las propuestas del foro #CómoNosArreglamos. A través de ella, las instituciones gubernamentales pueden rendir cuentas y demostrar que efectivamente hacen lo que dicen que harán, los ciudadanos pueden indagar y denunciar posibles actos de corrupción y las autoridades responsables de investigar y sancionar pueden fundamentar y motivar sus resoluciones. Entre más información pública verificable y consultable haya, habrá más posibilidad de identificar prácticas indebidas. En una de las mesas se escuchó: “Acceso a la información sin rendición de cuentas con impunidad se traduce en cinismo”.

 

También escuchamos un llamado claro: “Es hora de abandonar la ilusión de la transparencia para pasar a una nueva etapa que nos permita usar la información para combatir la corrupción”. Este llamado permite dos reflexiones. La primera es que al tiempo que el Sistema Nacional de Transparencia iguala el piso para garantizar el derecho de acceso a la información de toda la población, sin importar el estado que habite, el Sistema Nacional Anticorrupción debe ser una herramienta que permita utilizar la información pública denunciar presuntos actos de corrupción. La segunda reflexión es que la implementación de ambos sistemas debe “romper la expectativa de que el comportamiento adecuado es el actuar corrupto” y cambiar las percepciones: “la corrupción en México no disminuye no porque no se pueda, sino porque tenemos la percepción de que nos conviene”. Un par de consensos recorrieron los foros.

 

El primero fue que el Sistema Nacional Anticorrupción debe ser muy preciso en las acciones que implementará para dar resultados puntuales que cambien expectativas y percepciones de la corrupción en nuestro país. El segundo, mediante el uso estratégico de la información es posible combatir la corrupción con un objetivo preciso: romper el sentimiento de impunidad que hoy asfixia a nuestra democracia.

 

En las mesas del foro #CómoNosArreglamos escuchamos la voz de empresarios que ven la tramitología como una de las principales fuentes de corrupción: mientras no tengamos leyes claras y simplificación de trámites, seguiremos viviendo en corrupción. Con más y mejor información podría ser más fácil abrir un restaurante o poner un negocio: la información pública dará certeza de los pasos a seguir, los costos y tiempos de los trámites y el responsable de cada uno de ellos.

 

Seamos precavidos con las expectativas. La información se convierte en arma contra la corrupción cuando los medios de comunicación, los defensores de derechos humanos, los académicos y las personas la utilizan para convertirla en evidencia y denunciar posibles actos de corrupción; cuando las instituciones competentes la utilizan para sancionar y no dejar impunes estos actos; cuando sirve para dar a conocer a la población sus derechos y no pague un peso para recibir servicios públicos o abrir un negocio; cuando sirve para detonar ejercicios de parlamento abierto como el que he descrito.

 

Ahora o cuándo. No desaprovechemos el consenso que hoy existe y los resultados que está dando. Es tiempo de consolidar una amplia coalición para contener la corrupción. Es ahora el momento para hacer equipo y construir un futuro sin corrupción para nuestros hijos. ¿Ahora o nunca? Es nuestra decisión.

 

Twitter: @joelsas

@OpinionLSR

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